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Cuatro madres revelan cómo vivir el mejor de sus anhelos

Una llamada cambió su vida para siempre

Conoce la historia de Maggie León Romero, quien logró ser madre a través de la adopción

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Maggie León Romero junto a su pequeña Estefanía, de tres años. (gerald.lopez@gfrmedia.com)
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*Nota de la editora: Este es un artículo de una serie en los que cuatro mujeres revelan cómo lograron ser madre a través de tratamientos de fertilidad y la adopción.

Esperaba “el momento correcto” para cumplir con su anhelo de ser madre, sin imaginar lo que el destino le deparaba. Tres intentos de lograr un embarazo mediante tratamiento de fertilización in vitro en un periodo de dos años sin rendir frutos, llevaron a que Maggie León Romero tomara la decisión más importante de su vida. Era un paso que le provocaba mucho miedo: la adopción.

Durante el proceso, cuando la frustración llegaba, esta idea se asomaba una y otra vez en su mente. Sin embargo, inmediatamente era descartada por el gran deseo que tenía de cargar una vida en su vientre.

“Viví muchas experiencias que en aquel momento no entendía. Llena de desespero, reclamaba a Dios, pero ¡qué ignorancia la mía! Ese no era su plan, mi hija me esperaba en otro lugar”, recuerda emocionada. “Una llamada en la tarde al salir de trabajar cambió mi vida para siempre. Mi dolor se había transformado en gratitud y en tan solo dos días viví la experiencia más maravillosa que puede sentir una madre: cargar a su hijo”. Con solo cinco días de nacida, llegó Estefanía a sus brazos para ser cobijada, protegida y cubierta de amor.

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Justo en ese momento, según cuenta, comprendió que todo el camino recorrido era necesario para llenar su vida de amor. Con esta decisión renunció a lo que era salir sin preocupaciones, pero confiesa que nada compensa el sentimiento profundo que se da al confundirse en un abrazo con Estefanía o todas las noches escuchar de su tierna voz frases como ‘te amo mamá’ o ‘que descanses mamá’. 

“Hija, tú has sido un soplo de vida. Con tu llegada se borró la espera, la angustia y la incertidumbre, y te quedaste tú, mi querida Estefanía. Creo que no pudiste haber escogido el mejor órgano para llegar a mi vida, mi corazón. Le pido a Dios que me permita enseñarte a crecer sin miedos, a no depender de nadie para ser feliz, a ser una buena persona. Quiero tejer tus alas con hilos de sabiduría, valentía y amor para que logres lo que quieras y puedas defender tus deseos. Seguiré animándote a enfrentar tus miedos y te enseñaré que la vida es un escenario en donde puedes ser quien quieras y conquistar cualquier cosa, solo necesitando de Dios. Gracias por enseñarme lo verdaderamente importante en la vida, por haber sido tan fuerte desde tu llegada, por esperarme... Gracias por haber traído tanto amor 
y por ser mi hija. Te amo, mamá” 
Maggie León Romero, madre de Estefanía Colón León, de tres años 

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