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Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

Unidas, luchan contra la violencia de género

Representantes de varias organizaciones que ofrecen albergue y servicios a las mujeres, encabezadas por la licenciada Lersy Boria, procuradora de las Mujeres, comparten sus retos, y sus propuestas para fomentar una sociedad libre de violencia

Líderes de organizaciones que luchan contra la violencia de género dan un mensaje de prevención. (Neidy Rosado / GFR Media)
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Sentadas alrededor de una mesa oval, siete mujeres comparten sus luchas, sus sueños, sus propuestas y hasta sus frustraciones, pero lo hacen seguras de que, desde sus perspectivas tan diversas, pero tan cercanas las unas de las otras, pueden superar los retos que imperan para la mujer en una sociedad un tanto convulsa y fragmentada a la vez.

Son representantes de varias organizaciones que brindan albergue y servicios a las mujeres víctimas de violencia de género y, encabezadas por la licenciada Lersy Boria, procuradora de la Mujeres, no se amilanan ni tampoco se asustan. Juntas, como dice la canción, hacen camino al andar. Por eso, no se detienen.

Una encomienda difícil, pero no imposible

Es claro que erradicar la violencia en todas sus manifestaciones es una encomienda difícil. Basta con observar nuestro entorno para ver que estamos ante uno de los retos sociales más importantes para nuestro país. En estos momentos, salvar las vidas de las mujeres merece atención inmediata.

El saldo es escalofriante: en lo que va de año -al cierre de esta edición- 21 mujeres habían sido asesinadas como resultado de la violencia de género. Para las líderes entrevistadas, esto constituye un costo demasiado oneroso.

“Si lo comparamos con el año pasado, ya doblamos la cantidad y ya vamos rumbo a triplicarla”, explica Vilma González, de Coordinadora Paz para la Mujer, quien recalca que, si bien son muchos los factores que inciden en la violencia de género, no existe una respuesta articulada por parte de las agencias de gobierno sobre cómo se van a trabajar estos casos, a la luz de las carencias que estamos enfrentando en términos de personal de seguridad y acceso a los tribunales, y servicios a las mujeres y sus familias, entre tantos otro factores.

“A la vida de las mujeres tiene que darle prioridad. Por eso, la lucha contra la violencia es todos los días, pero también debemos ver más allá de la violencia de género”, sostiene, por su parte, Romelinda Grullón, del Centro de la Mujer Dominicana, quien es enfática en recalcar la importancia de visibilizar a las mujeres inmigrantes dentro de esta compleja ecuación.

Grullón comenta que “estamos bregando con casos donde las políticas migratorias cada día están mucho más punitivas y la situación de nuestras mujeres es más difícil”. Reconoce que este segmento poblacional se ve afectado no solo por el matiz económico que supone la migración, sino también por la agresión sexual, el racismo y la xenofobia.

Por su parte, la licenciada Boria, quien lleva unos cinco meses en la silla de la Oficina de la Procuradora de la Mujer (OPM), explica que, en estos momentos, en Puerto Rico no hay nada más importante que proteger a las féminas.

“Pueden recortar distintos servicios o recursos, o fusionar agencias, pero no hay nada más prioritario que salvar la vida de nuestras mujeres y eso lo vemos en las estadísticas y en las noticias”, sostiene, al recalcar la importancia de que, ante un patrón de maltrato, las mujeres rompan el silencio y busquen ayuda.

Necesario reconocer la violencia

Pero, ante este panorama, el grupo de mujeres, que la semana pasada participaron de un reconocimiento de la OPM a las líderes de organizaciones no gubernamentales que trabajan contra la violencia doméstica, estuvieron de acuerdo en que, para interrumpir el ciclo de violencia es necesario reconocer lo que constituye esta.

González opina que “cuando hablamos de violencia de género, no solamente nos remitimos al tema de la violencia doméstica, sino también a otros tipos de violencia que sufrimos en el país, que hemos visto en incremento en el transcurso del año y que tienen que ver con muchas necesidades que no están siendo cubiertas”, aclara, mientras Sonia Cortés, de Fundación ALAS a la Mujer, explica que este es un problema social que muchos se niegan a reconocer.

Hace tiempo que veo indiferencia y mucho desconocimiento. La gente no quiere hablar de este asunto y eso se traduce en muchas áreas”, reflexiona Cortés, al mencionar que la violencia vas más allá de la agresión física o de decir malas palabras.

Añade que “muchos no saben que quitarle el celular a una mujer y revisárselo es un acto de violencia; lo que sucede en los centros laborales día a día, los chistes de mal gusto, la forma en que empujan a las mujeres en cuanto a las posiciones (que ocupan), los sueldos y tantas otras acciones son actos de violencia” que se han ido aceptando socialmente. Además, como educadora, ha sido testigo de que, a gran escala, la escuela, como institución, reproduce toda la problemática social que se vive fuera de sus aulas.

La gente no piensa que la violencia es real, que eso le toca a otro, le pasa a otro. Yo no puedo hacer que tú me ayudes como ciudadano y que estés alerta si tú no crees que 1 de cada 3 mujeres es agredida. Si tú no crees eso, no importa lo que yo haga”, sostiene, por su lado, la doctora Linda Laras, de la Escuela de Medicina San Juan Bautista y la Clínica Justicia Social Puerto Rico, al agregar que, cuando hablamos de violencia contra la mujer, tenemos que llevar el mensaje de que esto es violencia contra la comunidad.

Laras enfatiza que “cada vez que una mujer es maltratada, se maltrata a los niños y al compañero de trabajo, y se insulta al vecino; todos son víctimas secundarias. Ese es el mensaje que tenemos que llevar: ‘esto te concierne, porque a ti te afecta’”.

Regresar a lo básico y fiscalizar

La licenciada Boria señala que una de sus primeras tareas como procuradora de la Mujer ha sido, precisamente, revaluar la sensibilidad del protocolo en todas las agencias del gobierno y asegurarse de que en cada una se conozcan las leyes protectoras de las mujeres. Esto no solamente se circunscribe a la violencia doméstica, sino también a las relacionadas a asuntos como el hostigamiento sexual y laboral, salas de lactancia y otras. Para ello, tan pronto ocupó su cargo, llevó a cabo un adiestramiento obligatorio a todos los jefes de agencias y directores de recursos humanos sobre el hostigamiento sexual en el empleo y reactivó la fiscalización de las salas de lactancia, para garantizar los derechos de las mujeres lactantes.

“Es un deber ministerial que nos delegan como oficina”, explica la procuradora, quien agrega que la fiscalización es esencial para que “la gente este consciente de lo que debe hacer y aplique la legislación”. De esta forma, la educación a todos los niveles permite el pleno conocimiento de la política pública vigente. En esta tarea, la colaboración entre las organizaciones que trabajan en pro de la mujer, las agencias gubernamentales, la empresa privada y la ciudadanía es fundamental para lograr los objetivos trazados.

“Reconocemos que se trata de un asunto de seguridad, pero también hay un problema de salud mental, un problema socioeconómico y un problema de educación en el establecimiento de los roles”, expone la licenciada Boria, al agregar que un factor relevante estriba en reeducar al agresor y que “por eso, nuestra línea en la Oficina de la Procuradora es empoderar a las organizaciones para que vayan a las comunidades y brinden sus servicios”, resalta.

Sin embargo, a pesar de los retos, la licenciada Boria comenta que la comunicación abierta que ha trazado desde la oficina que dirige ha posibilitado un intercambio fructífero que tomará forma en el desarrollo del plan nacional propuesto por las organizaciones para salvaguardar la vida de las mujeres del país. De acuerdo con la procuradora, el plan, que contará con el insumo de las instituciones que trabajan en pro de la mujer se presentará al Gobernador en el 2019.

Vital el establecimiento de un plan nacional contra la violencia de género

Para Vilma González, de la Coordinadora Paz para la Mujer, si bien la fiscalización es muy importante para alcanzar resultados, no menos importante es el establecimiento de un plan que trabaje con los diversos aspectos que giran en torno a la violencia de género.

“Debe ser un plan donde se sienten a la mesa las personas que están haciendo el trabajo de intervención, las diferentes organizaciones de base comunitaria, así como las agencias gubernamentales y que ponga prioridades sobre cuáles son las cosas que debemos estar atendiendo en el país en términos de lo que es la violencia de género”, indica, mientras que Vilmarie Rivera Sierra, de Hogar Nueva Mujer y la Red de Albergues de Puerto Rico, agrega que ese plan debe etiquetar recursos económicos para apoyar el trabajo que realizan las organizaciones sin fines de lucro de manera recurrente, ya que este es, según las mujeres entrevistadas, el mayor reto que enfrentan sus organizaciones.

“Nosotras sabemos cuál es nuestro trabajo, pero nuestros recursos son menos cada día, por eso es importante añadir en que, en comparación a otros países, que tienen legislación donde asignan recursos recurrentes a los albergues como parte de su política pública, Puerto Rico debería incluir eso como parte de su plan nacional”, recomienda, para mencionar que esa iniciativa enviaría un mensaje contundente a las sobrevivientes, de que el recurso del albergue no va a estar amenazado por la situación fiscal, como ocurre en la actualidad.

Por su parte, Sara Silva Soto, de Casa Protegida Julia de Burgos, Inc., menciona que las organizaciones de ayuda a la mujer están asumiendo roles a nivel de protección y que, dentro del plan propuesto, se deben garantizar aspectos como, por ejemplo, la seguridad de las víctimas, ante la falta de oficiales policíacos en los tribunales, entre otros medulares. “Esto no debe ser una opción; debe ser un derecho”, subraya.

Silva Soto agrega que las organizaciones sin fines de lucro son fiscalizadas por varias agencias que monitorean su desempeño y que tienen que demostrar su efectividad, pero, “¿qué está pasando con nuestros programas de resocialización y reeducación de la persona agresora? ¿Quién los está fiscalizando, cómo están demostrando su efectividad?”, se pregunta, para aclarar que no se debe dejar la responsabilidad única y exclusivamente a la parte que trabaja con las víctimsa directamente. “Tenemos que trabajar con la parte agresora. Hemos escuchado que, en los casos de los asesinatos más recientes los agresores habían tenido casos de violencia doméstica anteriormente. Entonces, ¿qué está pasando? No sabemos si estaban en un programa de desvío, por ejemplo, pero tenemos que darles una mirada a esos programas”, advierte.

No obstante, aunque “la oficina del Gobernador tiene apertura, en cinco meses no podemos resolver lo que se ha perpetuado por generaciones. Con la apertura y con la unión, tenemos que trabajar un plan concertado y efectivo. No podemos trabajar por separado distintas ideas”, propone la procuradora, mientras suscribe que, ciertamente, son las organizaciones y los albergues los que conocen cuál es el efecto inmediato que repercute en el servicio que están dando, por lo que su colaboración es necesaria en la elaboración de este plan.

“Ese es mi fin y por eso estoy trabajando con las organizaciones arduamente”, agrega, al reiterar la necesidad de que otros grupos, como las comunidades LBGTT, así como miembros del tercer sector se integren a este esfuerzo.

“Soy repetitiva en el aspecto de la unión porque, por separado, vamos a seguir haciendo esto con mucha dificultad. Tenemos que unirnos; tenemos que abrazarnos todas y todos, así que yo voy a redundar; voy a duplicar esfuerzos porque no quiero más víctimas, no quiero más fragmentación, no quiero más niños que, en un día, se queden huérfanos porque pierden a sus mamás”, reflexiona Boria.

Prevención y educación como antídotos contra la violencia

Para las entrevistadas, y para la procuradora de la Mujer, los esfuerzos de prevención no se deben circunscribir a una fecha en particular o a períodos específicos.

“Este esfuerzo no puede ser segmentado o por temporada. Es un trabajo que, dentro de las circunstancias que estamos viviendo, hay que darle bien duro desde el área educativa, en las escuelas, desde oficinas de salud y desde otros espacios, porque, mientras continuemos resolviendo y atendiendo la necesidad, sin trabajar la prevención, esto no va a funcionar”, dice Silva Soto.

Por su lado, Grullón destaca que los esfuerzos en esta línea deben trabajarse siempre desde la perspectiva de género.

 “Si no empezamos a trabajar desde una perspectiva de género en las escuelas, en las casas, dentro de las organizaciones, dentro de los albergues en los que damos servicios, vamos a estar en la misma situación y una mujer que asesinen, no importa si es en un año o en dos año, es demasiado”, dice, a lo que Cortés agrega que “todas nosotras hemos sido víctimas de la violencia por razones culturales y por un sistema patriarcal que muchas mujeres han reproducido y siguen reproduciendo en la forma en que crían a sus hijos”. De ahí la importancia de la educación para la prevención.

Sin embargo, la licenciada Boria admite que ya se realizan esfuerzos contundentes en vías de fortalecer las herramientas disponibles para la defensa de los derechos y la seguridad de las mujeres.

En esta ruta, menciona como un logro avalado por las organizaciones comunitarias de ayuda a la mujer la creación de una nueva Sala Especializada en Violencia Doméstica en el Tribunal de Ponce para atender este tipo de casos. Estas salas cuentan con un modelo especializado y dirigido a garantizar la seguridad de las víctimas.

“Es importante que las víctimas sepan que van a ir a un tribunal donde todos los que están laborando están especializados en eso”, enfatiza la procuradora.

“Mi fin es que todas las salas de violencia domestica se abran como dispone la ley”, indica, para añadir que otro logro significativo ha sido el establecimiento del primer albergue del área sur, también en el municipio de Ponce, para atender a víctimas de violencia domestica de esa región y el cual impactará a 15 pueblos. También se inició la Academia de Intercesoría Legal, para capacitar a profesionales que acompañen a víctimas de violencia doméstica durante el difícil proceso judicial.

El grupo de mujeres coincidió en que tantos los medios de comunicación como las instituciones académicas juegan roles significativos en el proceso de educar y prevenir contra la violencia.

“Hablamos mucho de prevención y toma años cambiar el proceso de pensar de una sociedad. Pero, la prevención secundaria y la terciaria, esas la podemos cambiar de inmediato con la gente de las agencia”, recalca la doctora Laras, mientras agrega que, al no tener un estimado del problema para poder dirigir los esfuerzos, es imperativo analizar los datos para saber cómo dar un servicio adecuado y poderlo evaluar.

Hablar un mismo idioma

Si no se habla en el mismo lenguaje, no se puede llegar a un consenso, no importa el interés o la buena intención que exista, expone la doctora Laras, quien critica que “lo que es violencia para el Departamento de la Familia es una cosa, es otra cosa para la Policía o para la fiscalía es otra

“Si no puedes hablar en un solo idioma no puedes hacer política pública”, insiste Laras, al recordar que hace unos años se quiso hacer un registro de agresiones sexuales y las personas que representaban a las agencias concernientes no se pudieron poner de acuerdo en algo tan sencillo como la fecha para tomar los datos. Luego de un año de reuniones, el esfuerzo, fue estéril.

“Tiene que haber un protocolo interagencial que funcione y no puede venir de los jefes, tiene que venir de la gente”, sentencia Laras.

Cortés comparte este planteamiento y asegura que “si todas las organizaciones nos unimos para hacer una campaña en común, hablar el mismo lenguaje y llevar el mismo mensaje a todo Puerto Rico conciliando diferencias de visión a través del consenso y que cada cual aporte desde su perspectiva y se haga un plan para compartir recursos, ese sería el mejor producto de esta reunión”.

“Hay que resaltar que las organizaciones hemos estado moviéndonos a eso y hemos visto los beneficios de poder trabajar en conjunto. Es un trabajo que no va a salir de la noche a la mañana, pero que sí se está haciendo y es importante reconocerlo”, menciona Rivera Sierra.

Mucho por hacer, pero unidas

La licenciada Boria está clara de los retos que su oficina tiene ante sí, pero asegura que, trabajando en conjunto con las organizaciones, las agencias, la empresa privada y la ciudadanía se pueden sentar las bases para fomentar el cambio del paradigma sobre la violencia.

“¿Qué hay muchísimo por hacer? Hay muchísimo por hacer, pero queremos un plan concertado y queremos un plan a nivel de agencia del gobierno, de organizaciones sin fines de lucro y de ciudadanía porque es un asunto de pueblo. Así que la responsabilidad es de todos”, menciona la procuradora, quien añade satisfecha “qué mejor que esto que estamos haciendo todas unidas. Eso es lo más importante, que cada cual, desde sus especialidades aporten, no un granito de arena, sino dos brazos bien fuertes para poder erradicar la violencia”, finaliza diciendo.

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