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Emotividad festiva

Aquella tristeza que llega siempre en la Navidad

Diciembre es época de familia, de ágapes, de reencuentros y de eventos que -cuando hay asuntos sin resolver, como duelos no elaborados, anhelos incompletos y dolores del pasado- pueden ser motivo de dificultades

  • Por El Tiempo / GDA
  • 25 DIC. 2019 - 07:30 AM
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"Quienes tienen duelos no resueltos, están atados al pasado por fragilidades emocionales o condicionados por su propia personalidad están expuestos". (Unsplash)
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Diciembre es época de familia, de ágapes, de reencuentros y de eventos que -cuando hay asuntos sin resolver, como duelos no elaborados, anhelos incompletos y dolores del pasado- pueden ser motivo de dificultades. Y, según explica Danelia Cardona, colombiana miembro del Colegio Real de Psiquiatras de Inglaterra, "la Navidad no siempre son recuerdos felices, y en algunas personas afloran las falencias económicas o las ausencias emocionales y afectivas".

Para Adriana Ibata, odontóloga, por ejemplo, diciembre no es lo mismo desde hace siete años, cuando murió su padre. En su casa dejaron, incluso, de decorar y de armar el árbol, y aunque dice que con el tiempo la situación es llevadera, hay un vacío que siempre existirá. "Nadie sabe el dolor que hay en mi vida al entender que el ser que más quería ya no está, que ya no voy a volver a verlo o abrazarlo. Y por más que uno aparente estar bien, ese vacío es inmenso", asegura.

El problema, según la psiquiatra Cardona, es lidiar con ese tipo de sentimientos en medio de ambientes de festividad y alegría o acercarse a conductas que se convierten en factores de riesgo para el aislamiento y el consumo de sustancias como el licor o las drogas.

La psicóloga clínica Sandra Herrera indica que este sentimiento de tristeza es más común de lo que se piensa, y si bien hay algunas personas vulnerables a ciertos síntomas y estímulos por una predisposición mental y física, todos los humanos son susceptibles de tener que enfrentar algo así.

Quienes lo padecen, sin embargo, se empiezan a indisponer, incluso, con meses de anticipación con pensamientos tóxicos que finalmente se materializan. Herrera explica que quienes tienen duelos no resueltos, están atados al pasado por fragilidades emocionales o condicionados por su propia personalidad están expuestos, en primer lugar, a somatizaciones de dicho sentimiento evidenciadas en síntomas físicos que pueden desembocar en enfermedades mentales como depresión y ansiedad. Es clave identificar cuándo la tristeza deja de ser una sensación y se transforma en enfermedad.

Para Herrera, algunas señales de alerta son el abandono personal, la falta de motivación, el aislamiento, las ideaciones suicidas y la pérdida de funcionalidad, que se mantienen por más de dos semanas. ¿Entonces qué hacer? Las expertas consultadas coinciden en que, como el conflicto radica en la emoción interior que no concuerda con el entorno o la emotividad festiva, lo primero por hacer es tratar de estar presente en lo positivo y no enganchado al pasado o añorando el futuro.

"Darnos cuenta de lo que hay, de lo que tenemos nos permite agradecer, y la gratitud siempre aterriza de una manera gentil a la realidad. Aceptar la realidad, lo que fue y lo que no está, también ayuda a lidiar con la sensación de nostalgia con la que algunos batallan en esta época", indica la psiquiatra Cardona.

Es vital, según la psiquiatra, identificar claramente cuál es el origen de ese sentimiento de dolor, frustración o tristeza y, acto seguido, perdonar, pedir perdón o aceptar. "Una buena idea puede ser escribir una carta que plasme todo el sentimiento que se lleva por dentro, dirigida a alguien más o, incluso, a uno mismo, y luego quemarla a modo de cierre de esta etapa de la vida", indica Cardona.

Luego, hay varias estrategias que pueden seguirse. Por ejemplo, no abusar del alcohol o las sustancias para aliviar la sensación de nostalgia o insatisfacción, pues esto solo lo empeorará. También es ideal hablar con alguien, acercarse a los amigos y tener una red de apoyo, así como evaluar si la manifestación de tristeza encaja en un cuadro clínico que requiera la atención de un profesional de la salud.

Para las personas cercanas, la recomendación es simple: escuchar, acompañar y comprender al otro que aunque debería estar feliz, no lo logra en esta época, remata Cardona. La psicóloga Sandra Herrera apunta que es importante igualmente identificar los síntomas, hacer ejercicios, tratar de retomar rutinas y, en últimas, buscar ayuda espiritual o médica.

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