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Artritis reumatoide: un diagnóstico de cambia la vida

El 12 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Artritis Reumatoide, una condición que causa dolor, hinchazón, rigidez y pérdida de función en las articulaciones.

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La artritis reumatoide puede afectar cualquier articulación. (Shutterstock)
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La artritis reumatoide (AR) es una forma de artritis que causa dolor, hinchazón, rigidez y pérdida de función en las articulaciones. Puede afectar cualquier articulación, pero es común en la muñeca y los dedos. Así la describe Medline Plus, la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, adscrita a los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos.

La AR es una enfermedad autoinmune, lo que significa que la artritis es el resultado de que tu sistema inmunitario ataque los tejidos de su propio cuerpo.

Nadie sabe qué causa la artritis reumatoide. Los genes, el medioambiente y las hormonas pueden contribuir. Los tratamientos incluyen medicamentos, cambios en el estilo de vida y cirugía. Estos pueden retrasar o detener el daño articular y reducir el dolor y la hinchazón.

Asimismo, la Arthritis Foundation dice que las condiciones crónicas, como es la AR, provocan cambios físicos y emocionales que añaden mayores retos a la vida diaria del paciente, incluyendo a su vida social.

“Las palabras de mi madre han sido mi mayor impulso”

Recibió la noticia en el 2011. (La noticia del diagnóstico) “me impactó mucho”, recuerda Grace De Jesús, quien fue diagnosticada con AR en el 2011.

Con poca información y escuchando la mar de versiones sobre la condición, se llenó de la fuerza que necesitaba con el apoyo de su familia y, en especial, cuando su madre le dijo: “Yo, todos los días amanezco con dolor y tengo que levantarme y seguir y tú tienes que hacer lo mismo”.

Las sabias palabras de su progenitora fueron ese bálsamo y, a su vez, el impulso que la enfrentó a su realidad, pero, esta vez, con la actitud positiva que sigue acompañándola en este proceso.

Transportista de profesión, enfrentó los retos intrínsecos de la condición, donde el dolor es protagonista. Pues, aún con el tratamiento, “todas las mañanas amaneces con dolor; es inevitable”. Así las cosas, realizó cambios en su vida. Prepararse y planificar se convirtieron en acciones indispensables del día a día. Esto impactó también su relación con sus amistades. “Todo cambió. Me gusta salir con mis amigos. Aunque puedo hacerlo, ya no es como antes’’. 

Sin embargo, todo su esfuerzo rindió frutos. Sus clientes la ayudaron. “Al principio me sentía que no estaba dando el cien por ciento, pero la respuesta de los clientes me dio la fuerza para continuar. Cada vez me llamaban más para decirme que querían mis servicios de transportista, ellos me ayudaron a seguir hacia adelante’’, relata.

Grace ha participado en estudios clínicos, tratamientos con fármacos, incluyendo biológicos, pero enfatiza que la actitud es esencial para “arrancar porque es bien fuerte’’. Pero, como muy bien dice Grace, “Dios es maravilloso’’. ¿La razón? “Estoy en mi séptimo mes de embarazo; jamás pensé que lo lograría. El embarazo ha 'apagado' la enfermedad en estos meses; estoy feliz”.

Querer es poder

María (nombre ficticio) disfrutaba de su retiro. Mucho antes de iniciar esa nueva etapa en su vida, se había inscrito en un gimnasio donde no solo se rodeó de buenos amigos, sino que se sentía muy a gusto velando por su salud y bienestar.

A los cuatro meses de jubilarse, comenzó a sentirse constantemente adolorida, a fatigarse en extremo y a bajar de peso. Aunque atribuía el asunto del peso a sus días en el gym, se cuestionaba qué le estaba sucediendo. Su médico le recomendó que hiciera un alto en el ejercicio y en otra de sus actividades preferidas: las caminatas por el mall, mientras se realizaba las pruebas de rigor. Luego, llegó el diagnóstico; era artritis reumatoide.

Sin gimnasio, sin caminar por el mall, sin sus manualidades —María era terapista ocupacional por lo que tejer, pintar y el repujado en metal, eran sus herramientas de trabajo así como de pasatiempo— se refugió en la lectura. “Entonces, me dediqué a leer, pero hasta sostener el libro me provocaba dolor’’, cuenta.

Así fue como fue buscando alternativas. Desde un soporte para el libro, cuchillos ergonómicos para cortar los alimentos hasta un inodoro alto pues, aunque podía sentarse, levantarse era todo un suplicio. María siempre ha tenido el apoyo familiar, en especial, de su esposo a quien tenía que esperar para bañarse y mantuvo a un recurso en el hogar que ayudaba en los quehaceres.

Planificar también es parte de sus estrategias. Para explicar el grado de planificación menciona como ejemplo que fue invitada a una actividad de despedida de una excompañera de trabajo y no pudo ordenar un steak porque no podía cortarlo. Asimismo, cómo en cada invitación tiene que, primero, velar si el lugar cuenta con instalaciones que le permitan estar bien. “La inflamación es tanta que te agota. Es como si hubieras hecho un maratón. Me tuve que cortar el cabello porque no podía peinarme ni secarlo. Tuve que cambiar el tipo de ropa, a una más holgada, fácil de poner y quitar’’, explica.

A María le encanta viajar, y, claro, ya sabe lo que puede y no hacer. “Mi esposo recorrió el Camino de Santiago y yo no pude. Cuando estamos de vacaciones y caminamos, digo cuándo ya no puedo más… Nos regresamos a descansar. Hasta mi nuera dice: 'Pues, yo me voy también con María'’’.

Además del apoyo familiar —indispensable en la vida de todo ser humano— María aconseja, primero, la visita a tiempo al reumatólogo y, segundo, la adherencia al tratamiento recomendado. Estas acciones le han dado resultado y, en este momento, se siente bien.

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