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Según estudio

Cambios en estilo de vida para disminuir el riesgo de cáncer

Si se abordan ciertas conductas y exposiciones en los jóvenes de hoy, se pueden reducir sus probabilidades de contraer cáncer en el futuro

  • Por Redacción de Por Dentro
  • 12 DIC. 2019 - 10:06 AM
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La actividad física fomenta el crecimiento y el desarrollo, puede reducir el riesgo de varias enfermedades crónicas y puede hacer que las personas se sientan mejor, funcionen mejor y duerman mejor. (Pixabay)
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A raíz de un estudio publicado en la revista en línea Cancer y que fue realizado en Japón, reveló que el consumo de alcohol de leve a moderado está asociado con un riesgo elevado de cáncer. Incluso, concluyó que no consumir alcohol es la única alternativa que reduce el riesgo.

Por lo tanto, es imperativo adoptar conductas saludables a principios de la vida adulta en la prevención del cáncer.
De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), muchos factores en los primeros años de la adultez pueden influir en el riesgo a largo plazo de una persona de presentar cáncer.

Si bien es cierto que los primeros años de la vida adulta se suscitan muchos cambios que conllevan retos y estrés, como independizarse, concluir estudios universitarios, conseguir empleo a tiempo completo y convertirse en padres, entre tantos otros, también lo es que representa una oportunidad única para trazar el curso para tener una vida larga y saludable.

Las investigaciones indican que las personas pueden hacer varias cosas para disminuir el riesgo a largo plazo de tener cáncer durante esta etapa temprana de la vida, como las siguientes:

  • Tener una alimentación rica en frutas y verduras.
  • Hacer actividad física en forma regular.
  • Mantener un peso saludable.
  • Usar protección solar cuando se está al aire libre.
  • Amamantar.
  • Reducir el uso de productos dañinos.
  • Evitar los productos del tabaco y el humo de segunda mano.
  • Evitar el bronceado intencional.
  • Limitar el consumo de bebidas alcohólicas y azucaradas.

¿Cómo mejorar tus hábitos de alimentación? Los CDC sugieren que el primer paso es reflexionar sobre todos tus hábitos de alimentación, tanto buenos como malos, así como en las cosas que desencadenan que comas en forma poco saludable. Asimismo, sustituir tus hábitos alimentarios poco saludables por otros más saludables y reforzar esos nuevos hábitos.
Reflexiona, sustituye y refuerza: Un proceso para mejorar sus hábitos de alimentación

Para ayudarte con esto, puedes comenzar con elaborar una lista tus hábitos. Se trata de mantener un “diario de alimentos” durante unos días donde anotes todo lo que comes y la hora en que lo haces. Subraya aquellos hábitos de la lista que estén causando que comas más de lo necesario.

Algunos de los hábitos de alimentación que con frecuencia pueden llevar a un aumento de peso son:

  • Comer muy rápido
  • Comerse todo lo que se sirve del plato
  • Comer cuando no tiene hambre
  • Comer de pié (puede hacer que coma sin pensar en lo que come o muy rápido)
  • Siempre comer postre
  • Saltarse comidas (o solo el desayuno)

Revisa los hábitos de alimentación poco saludables que ha subrayado. Asegúrate de identificar todos los factores que desencadenan esos hábitos. Identifica algunos de los que tratarás de cambiar primero. No dejes de felicitarte por las cosas que hagas bien. Al reconocer tus logros, te sentirás motivado para hacer más cambios.

Ideas para sustituir los hábitos poco saludables:

  • Come más despacio. Si comes muy rápido, puede ser que se acabes toda la comida del plato sin darte cuenta de que ya te habías llenado.
  • Come solamente cuando en verdad tengas hambre, en lugar de comer porque estás cansado, angustiado o con cualquier otro estado de ánimo. Si te das cuenta de que no estás comiendo con hambre sino porque te sientes aburrido o angustiado, ponte a hacer otra cosa que no implique comer. Puede ser que te sientas mejor con una caminata rápida o llamando por teléfono a un amigo.
  • Planifica las comidas con tiempo para asegurarte de que serán saludables y bien balanceadas.
  • Refuerza tus nuevos hábitos saludables y sé paciente contigo mismo. Los hábitos se forman con el tiempo, no se adoptan de la noche a la mañana. Cuando veas que estás practicando un hábito que no es saludable, detente rápidamente y pregúntate: ¿Por qué estoy haciendo esto? ¿Cuándo comencé a hacerlo? ¿Qué necesito cambiar? No seas muy duro con usted mismo ni pienses que un error arruinará todo un día de hábitos saludables.

Según las Guías Alimentarias para los Estadounidenses, un plan de alimentación saludable tiene en cuenta lo siguiente:

  • Resalta la importancia de las frutas, las verduras, los cereales integrales, la leche y los productos lácteos sin grasa o bajos en grasa.
  • Incluye carnes magras, aves, pescado, frijoles, huevos y nueces
  • Contiene poca cantidad de grasas saturadas, grasas trans colesterol, sal (sodio) y azúcares adicionales
  • Mantente dentro de tus necesidades calóricas diarias

¿Cuánta actividad física necesitas?

La evidencia es clara: la actividad física fomenta el crecimiento y el desarrollo, puede reducir el riesgo de varias enfermedades crónicas y puede hacer que las personas se sientan mejor, funcionen mejor y duerman mejor. Algunos beneficios para la salud comienzan inmediatamente después de la actividad, e incluso los períodos cortos de actividad física son beneficiosos.

Las Pautas de actividad física para estadounidenses, segunda edición, ícono externo describe las cantidades y los tipos de actividad física necesarios para mantener o mejorar la salud general y reducir el riesgo de enfermedades crónicas. También destaca las estrategias a nivel individual y comunitario que pueden facilitar la actividad física en los lugares donde las personas viven, aprenden, trabajan y juegan.

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