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Virus silencioso

Clave hacerse la prueba que detecta la hepatitis C

Este es un virus podría mantenerse sin dar síntomas por varias décadas

  • Por Redacción de Por Dentro
  • 09 SEP. 2018 - 03:00 AM
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Es importante que las personas se hagan las pruebas para detectar el virus de hepatitis C, especialmente si tiene entre 50 a 75 años y si recibió una trasfusión de sangre antes de 1992. (Shutterstock)
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Como si estuviera dormido por muchos años y de repente se levanta para dejar ver su verdadero potencial de daño, así es el virus de la hepatitis C. Esta condición puede mantenerse en el cuerpo humano y presentar sus síntomas hasta varias décadas después de haber entrado al organismo.

La hepatitis C es un virus contagioso que causa inflamación en el hígado, la cual si no es atendida podría causar fibrosis o, en algunos casos, hasta cirrosis, lo que provocaría que el hígado falle y se tenga que realizar un trasplante de hígado, en casos extremos.

Este virus se propaga a través del contacto con sangre contaminada, por lo cual se podría trasmitir a otras personas en casos como: pincharse con una aguja que fue utilizada en una persona infectada; compartir agujas u otros materiales para el consumo de drogas con una persona infectada; tener relaciones sexuales sin protección con una persona infectada; tener contacto con la sangre o llagas de una persona infectada; tatuarse o perforarse para colocarse un aro con herramientas no esterilizadas que fueron utilizadas en una persona infectada; usar la navaja de afeitar, el cepillo de dientes o el cortaúñas de una persona infectada; y, en algunos casos, nacer de una madre con hepatitis C.

¿Quién podría tener la condición?

Hoy día, según datos provistos por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, en inglés), en Estados Unidos, el 75% de las personas con el virus pertenecen a la generación de los baby boomers, quienes nacieron entre 1945 y 1965. Otro grupo grande que se ha visto afectado es de aquellos que utilizan drogas opiáceas, como la heroína, donde se comparten las jeringuillas para drogarse. Según la doctora Bárbara Rosado, gastroenteróloga y hepatóloga, dentro de este rango se han visto muchas personas jóvenes afectadas con la hepatitis C. Otra población con alto riesgo de contagio son aquellas personas que tienen sexo con múltiples parejas y que no se protegen  con condones al tener relaciones sexuales.

Por esta razón, la doctora Rosado recomienda que las personas se hagan las pruebas para detectar el virus de hepatitis C, especialmente si tiene entre 50 a 75 años y si recibió una trasfusión de sangre antes de 1992. Por otro lado, aquellos sujetos que den positivo al virus de la hepatitis C deben ser referidos a un médico especialista y con experiencia para tratar esta condición. Si se diagnostica a tiempo tendrá un gran potencial de recuperación. El paciente deberá cuidarse y llevar a cabo ciertas acciones como: llevar una dieta saludable y no ingerir alcohol, entre otros.

Es muy importante que todo paciente que de positivo al virus de hepatitis C en las pruebas de rutina, visite a un especialista en esta condición para que lo oriente y para que comience con el tratamiento adecuado”, comentó la hepatóloga. “Dependiendo de la cepa de virus que tenga el paciente y del estadio de la condición en el hígado, será el tratamiento a seguir”.

Cómo se trata la hepatitis C

Los medicamentos para tratar el virus de la hepatitis C han tenido una evolución dramática y revolucionaria en los pasados años. Cuando se comenzó a tratar la condición en 1992 se utilizaba una droga llamada interferón, la cual tenía de un 35 a un 40 % de efectividad, tenía una duración de unas 48 semanas, y daba una gran cantidad de efectos secundarios, al punto que hacía que muchos pacientes tuvieran que dejar el tratamiento.

A comienzos de la década de 2010 se vieron unos grandes avances en los tipos de medicamentos que se usaban para tratar la hepatitis C, incluyendo la sustitución de drogas como el interferón y del ribavirina, por otras más efectivas y sin muchos efectos secundarios.

Desde el año pasado está disponible en el mercado una pastilla que es una combinación de glecaprevir y pibrentasvir, cuyo nombre es Maviret, que permite tratar la condición en un periodo corto de ocho semanas a aquellas personas que tienen hepatitis C, pero que no han recibido tratamiento y no tienen cirrosis hepática. Este medicamento tiene una efectividad de casi un 100% en todos los casos y trata los seis tipos de genotipos del virus de la hepatitis C.

La clave está en la educación

Para la especialista es importante educar a los pacientes que han sido diagnosticados para que conozcan la condición y sepan cómo se deben cuidar y cómo deben actuar para evitar que propaguen el virus de hepatitis C.

Esta es una condición que tiene mucho estigma. Por lo que a los pacientes que la tienen se les hace muy difícil hablar del tema y decirles a las demás personas que tienen hepatitis C, por temor a ser rechazados e incluso por temor a pasarle el virus a sus hijos y nietos”, comentó la doctora Rosado. “Sin embargo, si se les educa bien, ellos podrán saber cuándo es seguro poder llevar a cabo interacciones con otras personas sin ponerlas en peligro de contagio. Con la educación podemos evitar que estas personas se priven de momentos hermosos en sus vidas”.

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