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Recetar una sonata de Mozart

Combinar música y analgésicos contra el dolor suena bien

Investigadores de la Universidad de Utah acaban de publicar un estudio en el que analizaron cuán útil puede ser combinar algunos medicamentos con música clásica para combatir el dolor en ratones

  • Por El Mercurio / GDA
  • 02 ABR. 2019 - 1:00 PM
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El santo grial sería combinar el fármaco correcto con este nuevo paradigma musical, para no tener que necesitar tanta droga para lograr un efecto analgésico. (Element5 Digital / Unsplash)
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Recetar una sonata de Mozart con ibuprofeno para calmar ese dolor de espalda que impide dormir puede no sonar tan descabellado. Frente a la crisis de opioides, la medicina está buscando formas de mejorar la efectividad de los analgésicos menos adictivos, sin producir efectos secundarios. Y en esa tarea, la música parece no desentonar.

Investigadores de la Universidad de Utah, en Estados Unidos, acaban de publicar un estudio en el que analizaron cuán útil puede ser combinar algunos medicamentos con música clásica para combatir el dolor en ratones. Y los resultados muestran que, por ejemplo, la dupla Mozart-ibuprofeno mejoró el efecto analgésico y antiinflamatorio en más de un 90%.

Asimismo, la combinación Mozart-cannabidiol redujo de manera significativa la inflamación en un 70%, según el trabajo publicado en la revista Frontiers in Neurology.

"Sabemos que estos medicamentos funcionan sin música, pero pueden producir toxicidad y efectos adversos", explica el doctor Grzegorz Bulaj, autor principal del estudio. "El santo grial sería combinar el fármaco correcto con este nuevo paradigma musical, para no tener que necesitar tanta droga para lograr un efecto analgésico", agrega.

El hallazgo agrega nueva evidencia a una combinación terapéutica que ya venía siendo estudiada hace algunos años: el uso de la música para favorecer la salud o potenciar los efectos beneficiosos, o disminuir los indeseados de algunos fármacos.

Estudios anteriores, por ejemplo, han explorado el efecto terapéutico de la música -en particular las composiciones de Mozart, como sonatas y sinfonías-, para pacientes con epilepsia, o en pacientes con dolor crónico.

¿Por qué Mozart?

La repetición rítmica de sus composiciones ha demostrado previamente que tiene un efecto calmante en el sistema nervioso. Para Bulaj, "el objetivo a largo plazo es delinear cómo se pueden traducir las estructuras musicales específicas en patrones eléctricos en el cerebro y en el sistema nervioso periférico", que influyen en reducciones del dolor.

Terapia complementaria

Trabajos previos también ofrecen una explicación al efecto de la música: ciertos tipos de melodías producen una disminución de las hormonas del estrés, como el cortisol, que están relacionadas con la inflamación. También se ha visto que la música mejora la regulación de las proteínas proinflamatorias, llamadas citoquinas, y ayuda al desarrollo de nuevas neuronas en el cerebro.

"Junto con aspectos neurobiológicos, habría efectos de corte cognitivo, capaces de regular los niveles de atención o el estado anímico o emocional de la persona", comenta Ricardo Ramírez, doctor en neurociencia de la Facultad de Medicina de la Universidad Andrés Bello de Viña del Mar.

"Aunque se trata de terapias no farmacológicas que vienen estudiándose hace mucho tiempo, recién en este siglo se han comenzado a probar a nivel clínico", agrega Ramírez, para quien la posibilidad de efectos adversos son muy bajos. "En farmacología un factor vital es lograr el efecto con la menor concentración posible".

En su trabajo, Bulaj puso a prueba esta estrategia terapéutica en dos modelos de dolor: el inflamatorio y el quirúrgico. Separó grupos de cinco a ocho ratones y, mientras a unos los expuso al ruido ambiental, otros escuchaban piezas de Mozart de tres horas, durante 21 días. Este experimento lo repitió cuatro veces, con igual número de analgésicos: ibuprofeno, cannabidiol, levetiracetam y un análogo de galanina. Todos los ratones recibieron dosis subóptimas de cada medicamento para evaluar el efecto analgésico de la música en cada modelo de dolor.

Así observaron que en todos los casos la música mejoró el efecto de la droga, pero fue el ibuprofeno el que mejores respuestas dio ante el dolor. "Si pudiéramos empaquetar música y otras terapias no farmacológicas en aplicaciones móviles y entregarlas con medicamentos y que funcione, será mejor que solo los medicamentos", puntualiza Bulaj.

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