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Se contagia de persona a persona antes de presentar síntomas

¿Cómo la genética puede ayudar en el control del coronavirus?

Los primeros análisis sugieren que estamos frente a un agente infeccioso de moderada contagiosidad y baja letalidad

  • Por El Comercio / GDA
  • 27 ENE. 2020 - 09:46 AM
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Los primeros casos se vieron en noviembre de 2019. (Shutterstock)
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Sin duda que la noticia de salud pública más importante en el mundo es la aparición del nuevo coronavirus en China. Bautizado como 2019-nCoV, hasta el cierre de esta edición, el virus ha causado 2,744 casos confirmados y 80 muertes en el país asiático, y gracias a los aviones, se han presentado casos aislados en otras 13 naciones. ¿Qué se sabe sobre este inédito agente infeccioso y cómo la moderna genética puede ayudar en su control?

Coronavirus

Es llamado así por el aspecto que tiene al ser visto a través de un microscopio electrónico. Es una familia de seis virus causantes de infecciones respiratorias, entre ellas el resfrío común y las neumonías. Los dos miembros más famosos de este grupo son el síndrome respiratorio agudo severo (SARS), que apareció en China en el 2002, y el síndrome respiratorio del Medio Oriente (MERS), detectado en el Medio Oriente en el 2012. Ambos causaron epidemias.

El actual coronavirus es el séptimo miembro de esta familia, tiene un período de incubación de 1 a 14 días y se contagia de persona a persona, incluso antes de presentar síntomas.

Origen

El 30 de diciembre del 2019, se anunció un brote de severa neumonía en un grupo de trabajadores del mercado de animales de la ciudad de Wuhan, en la zona central de China. Se contabilizaron 44 afectados y 7 muertes. El primer caso apareció el 8 de diciembre, y se sospechaba de un virus originado en alguno de los animales que se vendían en ese mercado.

Contagio

La contagiosidad de un virus se mide con el número de reproducción básico (R0), el cual se define como el número de personas que pueden ser contagiadas por otra enferma. El virus con más alto R0 es el del sarampión, que llega a 18. El de paperas es 10, el del SARS y el del VIH es 4, el del ébola y el del norovirus es 2. El de la gripe es 1,3, y el nuevo 2019-nCoV ha sido estimado entre 1,4 y 2,5, lo cual indicaría que es más contagioso que la gripe común.

Letalidad

Definido como la proporción de enfermos que mueren de la infección, se sabe que los virus más letales son el de la rabia (casi el 100%), el del ébola (80%), el Marburg y el Lassa (50%), el hantavirus (36%) y el del dengue (20%). El de la gripe tiene una letalidad del 0.1% (la pandemia de 1918 tuvo un 2.5%). Los del SARS y MERS alcanzaron un 15% y 40%, respectivamente. Aún no se ha estimado la letalidad del nuevo coronavirus, pero considerando los 2.744 casos confirmados y 80 muertes, sería del 2.8%.

Genoma

Debido a que el estudio del genoma es ahora un examen muy rápido y barato, este adelanto permitirá una lucha de avanzada contra el coronavirus. Hasta la semana pasada, ya eran 24 los análisis que se habían hecho a su genoma.

Monitorear el genoma viral en tiempo real permitirá dos cosas. La primera es conocer el posible origen del virus; es decir, determinar si para llegar al ser humano necesitó de un solo animal o fue necesario primero que mutara en varias especies. Lo segundo es monitorear las mutaciones que se van produciendo a medida que el virus se extiende e infecta a más y más gente. Con esos conocimientos, será posible diseñar vacunas o tratamientos específicos, especialmente considerando que los genomas virales se publican en el GenBank, un repositorio cibernético al que los científicos interesados pueden acceder libremente.

Hasta ahora, los resultados indican un virus con muy poca variación genética, por lo que este agente infeccioso habría pasado muy rápidamente del animal al ser humano, sin necesidad de huéspedes intermedios, y se piensa que -al igual que el SARS y el MERS- se originó en un murciélago. Tampoco se sabe en qué animal (huésped intermedio) mutó antes de pasar al ser humano. El SARS lo hizo en la civeta, un mamífero roedor que los chinos comen, mientras que el MERS lo hizo en un camello.

Los científicos calculan que el nuevo coronavirus pasó del animal al primer ser humano (paciente cero) entre el 30 de octubre y el 29 de noviembre del 2019, y que ese primer enfermo habría contagiado a otras personas en el mercado de Wuhan.

La poca variación genética del genoma viral indica también que el principal método del virus para mantener la infección en una ciudad es el contagio entre seres humanos, y que reduciendo esa transmisión en 60% podría detener la epidemia.

Del mismo modo, el moderno método de edición genética Crispr (que no estuvo disponible en epidemias anteriores) agilizará las pruebas diagnósticas, lo que permitirá la identificación instantánea del virus y reemplazará a las actuales pruebas de polimerasa en cadena (PCR), cuyo resultado de identificación toma de uno a tres días.

Corolario

Sin duda, la humanidad está frente a un nuevo virus, el que -por las informaciones que se tienen al momento- es de moderada contagiosidad, baja letalidad y no representa, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una emergencia de salud pública internacional, al estar confinada la emergencia en China.

Los vuelos intercontinentales han hecho que se encuentren casos en más de una docena de países, y lo que suceda en estos territorios será importante para saber si el virus es capaz de causar una pandemia, o si la epidemia permanecerá localizada en China.

Si los casos nuevos fuera del país asiático se autolimitan, estaremos -como dice la OMS- frente a una epidemia localizada; al revés, si estos se cuentan en cientos o miles, estaríamos enfrentando una pandemia de pronóstico impredecible.

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