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Te explicamos cómo resolver el conflicto

¿Compañeros de trabajo "difíciles"?

En algún momento, todos hemos lidiado con el compañero, el jefe, el cliente o hasta el amigo difícil y, con toda probabilidad, hemos sido los difíciles en más de una ocasión

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No resolver los conflictos en el entorno laboral puede ocasionar estrés y problemas de salud. (Shutterstock)
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Si bien se han desarrollado numerosas clasificaciones para describir a empleados que  pueden catalogarse como “problemáticos” o “difíciles”, lo cierto es que, en el entorno laboral, así como en la vida, este ejercicio dista mucho del simple acto de encasillar a algunas personas en estereotipos.

En algún momento, todos hemos lidiado con el compañero, el jefe, el cliente o hasta el amigo difícil y, con toda probabilidad, hemos sido los difíciles en más de una ocasión. Por ello, es importante resistirse a la tentación de etiquetar a las personas y, de esta manera, evitar crear conflictos que tienen su origen en si existe una afinidad o no con ciertos colegas versus otros con los que nos agrade trabajar.

Así lo explica Ramón Rodríguez Montalbán, director del Programa de Psicología Industrial Organizacional de la Universidad Carlos Albizu (UCA).

“Cuando las personas están trabajando con colegas con los que no necesariamente engranan o no se llevan tan bien, por lo regular, evitan a esa persona”, señala el psicólogo industrial organizacional, quien añade que, generalmente, la evitación del conflicto es, probablemente, la peor forma de manejarlos.

“Es decir, no le voy a decir nada para que no se moleste. Pero, ¿qué sucede? ¿Está bien que yo me moleste, pero que él o ella no se molesten? ¿Qué pasa, entonces?”, analiza, a la vez que explica que, en este caso, las personas se aíslan, o en el mejor de los casos, dice, intentan dar un feedback que puede ser contraproducente.

El acercamiento del sándwich

“Cuando damos un feedback negativo, las personas tienden a usar el acercamiento del sándwich. Y esto es, ‘te voy a decir algo bueno, para después decirte algo malo que no te va a gustar y después te voy a decir algo bueno para que no te vayas molesta conmigo’”, explica.

“Sin embargo, eso no es transparente porque un feedback debe ir dirigido a mejorar la relación, a atender una situación que puede ser conflictiva y a buscar soluciones”, dice.

Un baile entre dos

Pero, aunque la salida fácil sea evitar una situación, tildando a  colegas como difíciles, la recomendación es usar un modelo de feedback en el que ambos lleguen a un acuerdo.

“‘Quiero compartir algo contigo a ver si tú y yo tenemos la misma percepción. Si tenemos la misma percepción, pues, santo y bueno, vamos a buscar la forma de atender esta situación y llegar a un acuerdo. Si no la percibes de la misma forma que yo, quiero que me digas cuál es tu percepción para ver cómo armonizamos esas dos percepciones y buscar un acuerdo entre nosotros’”, recomienda.

“De esa manera, estoy trazando la hoja de ruta de lo que va a ser la conversación”, abunda el psicólogo, para resaltar que esta debe ser como un baile fluido. “Pero, no puedes obligar a nadie a bailar contigo”, replica, y añade que esas son las cosas que vemos en el lugar de trabajo que, por lo regular, tienden a generar mal clima.

Por ello, el objetivo debe ser manejar  directamente las situaciones desagradables, siempre dentro de un marco de respeto.

En este aspecto, el psicólogo destaca que si la comunicación se da “desde el respeto y la transparencia, y sin agendas ocultas, es muy probable que sea más fluida y que la percepción  de conflicto disminuya”.

“De hecho, el conflicto no es inherentemente malo”, aclara, para añadir que este “nos puede permitir pensar cosas distintas y ser más creativos”. “Nos han enseñado que te tienes que llevar bien con todo el mundo, pero no necesariamente. Hay gente con la cual yo no me llevo bien y a lo mejor yo tengo que trabajar con ellos”, dice Rodríguez Montalbán y menciona que siempre es importante establecer acuerdos claros de qué es lo que se espera de una relación laboral.

5 Consejos prácticos

1. Evita querer ser amigo de todo el mundo. Esto no implica que las amistades deben evitarse en el ambiente organizacional, sino que los fundamentos de cada relación en el entorno laboral deben estar claros.  Elementos como la confianza, la buena comunicación y la transparencia son esenciales.

2. Es importante adaptarse a la cultura organizacional. Hay que identificar cómo engranas en la organización para la que trabajas y cómo se ajusta a tus características personales. Tú puedes propiciar ese ambiente con tus actos.

3. Estar consciente de las consecuencias que puede tener no saber manejar adecuadamente las dinámicas en el entorno organizacional. Muchas veces, se trata de evitar a las personas con las cuales se tienen roces constantemente y no se aborda esa dinámica. Este es un elemento de estrés que puede desencadenar en diversos problemas de salud o en intención de abandonar el trabajo. Interesantemente, explica Rodríguez Montalbán, si por parte de un compañero se recibe una actitud de prepotencia o de desafío, es muy probable que se responda de esa misma forma, lo que, invariablemente, empeora el ambiente, no solo para los implicados, sino para sus compañeros. Si esta situación continúa, es probable que se tenga que buscar un medio alternativo para manejar la situación, como la mediación de conflictos o acudir a un supervisor.

4. Ante situaciones difíciles, es mejor conversar y no rehuirlas.

5. Por último, trata a las personas como ellas quieren que las trates y no como tú quieras que te traten a ti. Cada cual tiene sus peculiaridades. Lo importante es tratar a las personas con dignidad y respeto.

“Más allá de generar clasificaciones de diferentes tipos de empleados, que si el chismoso, el sabelotodo, el pasivo, es qué yo puedo hacer ante diferentes tipos de empleados para manejar situaciones que a veces son difíciles y yo ser un agente de cambio. Para eso, tengo que empezar por mí mismo”, finaliza.

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