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Prevención

Conoce cómo evitar enfermedades desde tu casa

Evitar enfermedades es posible mediante la adopción de una serie de hábitos de vida que van desde la elección de los alimentos hasta la actividad física y la evaluación médica oportuna

  • Por El Tiempo / GDA
  • 28 ENE. 2020 - 09:20 AM
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Reducir el número de calorías consumidas es esencial para la el buen cuidado de la salud. (Shutterstock)
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Visitar al médico no es tarea solo de enfermos, la salud radica, ante todo, en la prevención.

Esperar a no sentirse bien para acudir a consulta no es precisamente una medida preventiva, en ocasiones, es mejor estar un paso adelante y propender por la buena salud, adquiriendo buenos hábitos alimenticios, ejercitándose regularmente y visitando al doctor antes de sentirse enfermo; empezando con las consultas médicas de control que varían según el género y la edad. De allí que la cultura de la prevención en salud sea un tema que concierne a todos los hogares y que puede mejorar ostensiblemente la calidad de vida en el corto, mediano y largo plazo. La internista y geriatra Andrea Aristizábal Posada explica que, desde la prevención primaria, se adoptan medidas como la vacunación, el examen físico anual, la visita al oftalmólogo, el cuidado de la salud oral con el odontólogo, hacer deporte; en el caso de las mujeres, la visita al ginecólogo, la citología y mamografía y en el caso de los hombres, el examen de próstata.

"Es importante desmitificar que solo se va al médico cuando se está enfermo, sino también para que le enseñen medidas preventivas, hábitos saludables de vida, una dieta adecuada, alimentarse correctamente, evitar la sal, entre otros", señala Aristizábal.

Y es que el papel de los médicos en la salud también consiste en educar a las personas para adoptar estas medidas, los médicos pueden acompañar y enseñar a conocer el cuerpo y detectar las señales de alarma, identificar cuándo se está enfermo y cuándo son los momentos adecuados para acudir a urgencias.

Si bien hay enfermedades que son fortuitas y otras genéticas, existen muchas que se derivan de conductas inapropiadas crónicas, entre las que Aristizábal señala algunas, como la ingesta inadecuada de alcohol, el uso y abuso del tabaco o de sustancias ilícitas, las conductas sexuales inapropiadas que conllevan a que se adquieran enfermedades de transmisión sexual, el sedentarismo que conlleva al sobrepeso, la obesidad, la enfermedad cardíaca, la hipertensión y la diabetes, los malos hábitos alimenticios, una alta ingesta de dulce y de carbohidratos, un bajo consumo de frutas, verduras y fibra, que conllevan a enfermedades coronarias y cerebrovasculares.

Por esto, es importante, además, reconocer todas las alarmas presentes en el cuerpo. El dolor, por ejemplo, existe como alarma de que algo no está funcionando. Si es inusual o persistente, en el caso de un dolor torácico, por ejemplo, debe acudirse inmediatamente a urgencias para asegurarse que no se está teniendo un evento coronario o un infarto, otros indicadores son los síntomas inusuales, como estar fatigado o somnoliento, los cambios en el tono de la piel, palidez, ictericia (color amarillo en la piel), cambios en los hábitos del tracto gastrointestinal, cambios drásticos en el apetito, cambios en la orina, color u olor, ardor, molestias en general.

"Ante cualquier cosa inusual que persista más de unas horas y no se resuelva con una medida normal como un acetaminofén o que resulte insoportable, lo mejor es acudir al médico", resalta Aristizábal.

Hábitos saludables

Además de las visitas médicas de control, son los hábitos saludables los que encabezan, ante enfermedades no fortuitas o genéticas, una medida preventiva y en algunos casos combativa, frente a diferentes padecimientos.

Carlos Lezama, nutricionista, explica que muchas de las enfermedades crónicas no transmisibles en el adulto (ECNT) están asociadas al sobrepeso y a una ingesta calórica excesiva, por lo que reducir el número de calorías consumidas y aumentar la cantidad de ejercicio semanal pueden ayudar a prevenir muchas de estas enfermedades.

"Mejorando nuestra alimentación podemos reducir significativamente el riesgo de padecer enfermedades tales como obesidad, hipertensión, eventos cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares (ACV), diabetes tipo dos, hígado graso y muchos tipos de cáncer", señala Lezama. Y es que la alimentación influye directamente en el sistema inmunitario, el estado de ánimo y los niveles de energía, de allí que esta deba ser variada y rica en nutrientes, incluir proteínas, carbohidratos, grasas, agua, vitaminas y minerales y, sobre todo, debe ser tan natural como sea posible, es decir, evitar los alimentos procesados, optar por aquellos libres de conservantes, preferir la “comida real”.

Con esto se evitan síntomas como la ganancia de peso excesiva, la fatiga crónica, la sed excesiva, la ansiedad y las taquicardias, reflejo de que se deben hacer cambios en la alimentación; en caso de presentarse alguno de estos síntomas, Lezama recomienda asistir al nutricionista, pues enfermedades crónicas como la hipertensión, la diabetes tipo dos y el hígado graso pueden ser completamente revertidas a través de una buena alimentación, con orientación de un profesional.

Actividad física, ejercicio y deporte

“Moverse” para prevenir enfermarse, ejercitarse y comer saludable son el pilar de una vida sana, sin embargo, es muy importante tener clara la diferencia entre actividad física, ejercicio y deporte. La primera es todo lo que hace el cuerpo que genera un gasto de energía mayor a la tasa metabólica basal, o sea, lo que se está gastando para estar vivo, como caminar hacia el trabajo o desplazarse en bicicleta; se llama ejercicio cuando ya esa actividad física es planificada y se hace con un objetivo como mejorar la capacidad cardiopulmonar, mejorar la fuerza, la flexibilidad u otra capacidad física y se llama deporte cuando, aparte de todas esas características, es competitivo.

La médica especialista en deportes, Katherine Valencia, señala que es posible prevenir enfermedades cuando se realiza alguna actividad física o ejercicio, pues al generarse un aumento en el gasto de energía para realizar estas actividades, el cuerpo genera unas adaptaciones llamadas adaptaciones fisiológicas al ejercicio, que cambian la resistencia de los vasos, disminuyendo la presión arterial, la respuesta del corazón a los estímulos, previniendo enfermedades cardiovasculares, se mejora la sensibilidad del cuerpo a la insulina, ayudando a controlar la glicemia y se mejora la sensibilidad del cuerpo y el manejo de los lípidos, ayudando a prevenir enfermedades como colesterol alto y triglicéridos.

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