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Avances médicos

Conoce el tratamiento que permite congelar el dolor

La crioanestesia es una técnica en la que se aplica frío para apagar la sensibilidad nerviosa

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En Puerto Rico, se estima que una de cada cinco personas sufre de dolor crónico. (Shutterstock)
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El dolor crónico o recurrente es un problema de salud pública en casi todas las sociedades modernas. En Puerto Rico, al igual que en otros países, se estima que una de cada cinco personas sufre de dolor crónico. En Estados Unidos, cuesta más de $100 mil millones en pérdidas anuales -en días de trabajo, gastos médicos y otros beneficios.

Se trata de una de una debilitante y angustiante sensación, que se define como crónica cuando persiste por tres meses o más. Afortunadamente, cada día hay más opciones de tratamiento, tanto para aliviar como para corregir la causa del dolor. Uno de ellos es la crioanestesia que, aunque lleva años en el mercado, se ha comenzado a utilizar con más frecuencia gracias a una tecnología más moderna que permite realizar el procedimiento más fácilmente. Una técnica anestésica en la que se aplica frío con el fin de alcanzar un estado adecuado de alteración de la sensibilidad nerviosa al dolor.

“Es una forma de congelar la parte interna del nervio, que es la que trasmite la sensación de dolor y lograr un alivio de hasta ocho meses. Muchas personas se recuperan por completo y si al cabo de ese tiempo todavía queda algo de dolor, se puede repetir el procedimiento”, explica el doctor Renier Méndez, director ejecutivo de Pain Management Academy of Puerto Rico, entidad profesional que agrupa a médicos especialistas en el manejo del dolor y que promueve la excelencia en la práctica de la especialidad en Puerto Rico.

Alivio duradero

Según el doctor Méndez, la crioanestesia es una técnica innovadora que se utiliza para controlar el dolor resultante de una serie de condiciones y que  puede conducir al alivio duradero del dolor sin la necesidad de medicamentos.

“Se hace a través de una cánula especial que llega hasta el nervio para congelarlo y el nervio deja de enviar el mensaje de dolor, pero no se daña”, explica el especialista en manejo de dolor, tras señalar que con muchas otras técnicas que se usan hoy con este propósito, se destruye la parte “externa del nervio para que deje de funcionar”, lo que a su vez puede causar otros problemas.

Según el anestesiólogo, esta técnica funciona para todo tipo de dolor de los nervios periféricos –la extensa red de comunicación que transmite información entre el sistema nervioso central (cerebro y médula espinal) y todas las demás partes del cuerpo. De hecho, la mayoría de los nervios periféricos son responsables de las sensaciones que se sienten como el tacto, dolor y la temperatura.

Precisamente, en el servicio de información de salud MedlinePlus se destaca que “como la estática en una línea telefónica, los trastornos de los nervios periféricos distorsionan o interrumpen los mensajes entre el cerebro y el resto del cuerpo”. Además, resalta que existen más de 100 tipos de trastornos de los nervios periféricos y que  pueden afectar a uno o a muchos nervios.

“El sistema nervioso tiene varias cablerías de información; una de ellas es la sensorial, es decir, lo que sientes tiene que ir hasta el cerebro para que la persona esté consciente de eso. Así se puede identificar el foco del dolor para interrumpir el mensaje al cerebro del área que duele y lograr que el dolor cese”, explica el doctor Méndez. Agrega que la crioanestesia es una de las formas de tratar condiciones que causan dolor, pero que no son operables o que no responden bien a medicamentos y a otros tratamientos.

En este sentido, dice que funciona muy bien para personas con dolor en los tobillos, manos, hombros, rodillas y cadera. Por ejemplo, explica que muchas personas que se hacen un reemplazo de rodilla, sufren de dolor debido a la cicatriz “que atrapa los nervios y los tortura”.

“Pero si se puede apagar ese nervio, la persona puede hacer una rehabilitación adecuada, recuperarse y puede incluso romper con la cicatriz y cuando se recupere el nervio, no tener dolor. Lo mismo pasa con el hombro, las muñecas y los tobillos; hay un montón de pacientes que les siguen dando tratamiento convencional que no les resulta porque no están tratando el problema”, afirma el anestesiólogo.

De la misma manera, resalta que hoy día hay un problema grande de personas con dolor que toman muchos medicamentos, tanto para aliviar el dolor como para otras enfermedades, lo que a la larga puede causar diversos problemas de salud por sus efectos secundarios.  De hecho, el especialista destaca que en Estados Unidos hay una campaña para disminuir el uso de narcóticos así como medicamentos no esteroidales porque se sabe que tienen repercusiones el hígado o causar problemas en los riñones.

“Esto funciona. Es una forma de alivio sin medicamentos que puede ayudar a muchas personas que padecen de dolor crónico en Puerto Rico y que se pueden tratar con esta tecnología”, recomienda Méndez.

Por ejemplo, explica que hay personas que ya están operadas de la rodilla o del tobillo que tienen dolor debido a la cicatriz o, por diversas razones, no se pueden operar. Para esos pacientes se tiende a pensar que la única solución que existe es que, o tiene una tortura por el dolor crónico debilitante o tiene que usar medicamentos por el resto de su vida.

Pero se debe tomar en cuenta que muchos de esos pacientes eventualmente pueden desarrollar problemas en el hígado o el riñón, además de que tienen otros problemas de salud y toman varios medicamentos, lo que también les afecta el estómago.

En esos casos, el doctor Méndez recomienda que se use la crioanestesia para “apagar la alarma del dolor” y no tener que estar tomando medicamentos diariamente.

Diagnóstico certero

De ahí la importancia, destaca el anestesiólogo de que  la persona vaya a un especialista en manejo de dolor para que evalúe si es candidato a recibir este tipo de tratamiento.

Según explica,  lo primero que se debe hacer es un diagnóstico que se hace dirigiendo una aguja al nervio sospechoso y se duerme para bloquear la sensación nerviosa.

“Si se bloquea esa sensación nerviosa y el dolor desaparece, ese es el diagnóstico. Los anestesiólogos hacemos para diagnosticar lo que se sospechaba que es la causa del dolor, explica el doctor Méndez, quien destaca que una vez se comprueba que el dolor viene de esa parte en específico, la persona tiene esta opción que lo ayudará a  tener una mejor calidad de vida.

“Es  un tratamiento que ayuda a la persona a no sentir dolor, no tener esa angustia y poder recuperarse y gobernar mejor su vida”, agrega.

Para el procedimiento la persona tiene que estar despierta, aunque se le pone anestesia local en el área donde se inserta la cánula especializada que, según el médico, tiene una forma en la punta para dar corriente y   enviar un mensaje al nervio para que la persona pueda decir si siente la electricidad en el área que le duele. Una vez está correctamente identificado el nervio, se aplica el frío y se congela la parte interna del nervio, pero se protege la cápsula externa del nervio, sin dañarlo.  Y, de esa esa forma, se interrumpe el mensaje de dolor.

También funciona para personas con algún problema mecánico, pero que por alguna razón no se pueden operar. En esos casos, sostiene el doctor Méndez, se les apaga el dolor, aunque no se le va a corregir el problema que causa el dolor. “El problema mecánico no se arregla, pero ayuda a aliviar el dolor y si eventualmente logra mejorar su condición de salud que lo ponía en riesgo para la operación,  podría entonces ir a la cirugía de reemplazo”.

Según explica el médico, los planes médicos cubren una parte del procedimiento, aunque todo va a depender de la cubierta que se tenga y del área que se vaya a trabajar.  Pero el costo  va desde unos $300 hasta uno $1,300. Sin embargo, dice que Medicare reconoce que el costo de hacer esto son $1,330.

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