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La incontinencia urinaria: ¿motivo de burlas y vergüenza?

Esta afección es la quinta causa que más disminuye la calidad de vida de las personas

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El escape involuntario o pérdida del control de la vejiga interfiere significativamente en el diario vivir de una persona. (Shutterstock)
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Esa risa intensa y contagiosa que surgió con un chiste gracioso también puede ser motivo de preocupación para algunas personas. Al igual que estornudar o hacer una fuerza inesperada. Especialmente, porque sabes que puede haber un escape de orina que te puede poner en una situación embarazosa.

Es lo que los médicos definen como incontinencia urinaria, una dolencia que muy pocas personas admiten públicamente y que todavía es motivo de burlas, tabúes sociales y desconocimiento.

Se trata de un escape involuntario o pérdida del control de la vejiga que interfiere significativamente en el diario vivir de una persona. Al punto, que evitan salir o compartir con amistades por temor a tener uno de estos eventos.

No obstante, muchos no buscan ayuda a tiempo porque les avergüenza admitir que padecen la afección o piensan que no tiene remedio, que se “tiene que vivir con eso” o que es parte del envejecimiento. De hecho, la incontinencia urinaria es la quinta causa que más disminuye la calidad de vida de las personas, según publica la Clínica Mayo.

“Los síntomas pueden variar desde una filtración de orina leve hasta la salida abundante. Puede ocurrirle a cualquiera, pero es más común en las mujeres que en los hombres y pasa más en personas de mayor edad”, explica el urólogo Gilberto Ruiz Deyá, quien acepta que es un problema frecuente que causa vergüenza y que puede interferir con la vida cotidiana y el bienestar general de quienes la padecen.

Según explica el especialista, hay diferentes tipos de incontinencia. Entre ellos, menciona la que se conoce como de “esfuerzo o estrés”, que ocurre durante ciertas actividades como toser, estornudar, reírse o ejercicitarse. “Los músculos de la vejiga se contraen tan fuerte que el esfínter no puede retener la orina. Esto causa una necesidad muy fuerte de orinar”.

La incontinencia imperiosa o de urgencia (llamada vejiga hiperactiva) es el resultado de una necesidad urgente y repentina de orinar en la que “la vejiga se contrae y la orina se escapa porque la persona no tiene tiempo de llegar al baño”.

El médico también describe la incontinencia por rebosamiento (overflow incontinence), que ocurre cuando la vejiga no se vacía completamente y el volumen de orina excede su capacidad, lo que lleva a un goteo constante. “La incontinencia por rebosamiento puede ser causada por algo que obstruye la uretra, lo que provoca que la orina se acumule en la vejiga. A menudo, esto es causado por un agrandamiento benigno de la próstata o un estrechamiento de la uretra”.

También puede suceder, agrega el doctor Ruiz, debido al debilitamiento de los músculos de la vejiga. Por ejemplo, en los hombres, la incontinencia suele relacionarse con problemas o tratamientos de la próstata. “Puede suceder cuando se extirpa la próstata. O, si se dañaron los nervios o el esfínter, la parte inferior de la vejiga podría no tener el apoyo suficiente”, explica el urólogo, quien destaca que también les pasa a pacientes que padecen de diabetes o cuando hay un componente neurológico.

En ese sentido, el especialista indica que a los hombres les afecta un poco diferente que a las mujeres. “Por eso es importante determinar la causa de la incontinencia urinaria para determinar si es por un proceso de obstrucción, problemas con la próstata o estrechamiento de la uretra”, reitera el urólogo. De la misma forma, una persona puede padecer de incontinencia urinaria mixta, es decir, la combinación de los síntomas por esfuerzo y urgencia.

Trastorno común

No existe un perfil definido del paciente de incontinencia urinaria, pero se sabe que afecta en mayor proporción a la población femenina, así como a las personas de edad avanzada. De hecho, se estima que hasta un 20 % de la población la puede padecer.
En las mujeres, por ejemplo, el debilitamiento o relajación de los músculos de la pelvis les sucede más a las que han tenido partos vaginales. O puede ser como consecuencia de cambios hormonales después de la menopausia.

También hay causas relacionadas a problemas anatómicos o debido a cirugías previas que provocan daños a los nervios del área. Además de enfermedades como párkinson y esclerosis múltiple, problemas neurológicos o espinales, así como paraplejías que pueden provocar incontinencia urinaria, indica el doctor Ruiz.

Cabe resaltar, sin embargo, que lo más importante para un tratamiento efectivo es una buena evaluación médica, enfatiza el galeno. De ahí la importancia de hacer un estudio urodinámico para evaluar cómo funciona el aparato urinario inferior (vejiga y uretra) así como la capacidad vesical (qué volumen de líquido puede albergar) y acomodación (elasticidad) de la vejiga. Además de hacer radiografía de la vejiga, un estudio de la función del esfínter y una cistoscopía (para evaluar vejiga).

“Esa evaluación la hace el urólogo y es muy importante para que el paciente reciba el tratamiento de acuerdo con la causa de su incontinencia”, recomienda el doctor Ruiz, mientras resalta que muchas veces el paciente sufre innecesariamente porque no se le hizo una evaluación y un diagnóstico correcto o a tiempo.

Precisamente, el urólogo dice que, culturalmente, los hombres son más reacios a buscar ayuda para este problema y cuando acuden al especialista “la condición está bastante avanzada y ya interfiere con su diario vivir”. No obstante, está de acuerdo que en los últimos años ha visto que más varones han comenzado a hablar sobre el tema.

Alternativas de tratamiento

Una de las opciones más comunes que siempre se les recomienda a los pacientes es hacer los ejercicios de Kegel, que consisten en unas contracciones de los músculos del piso pélvico, que sostienen la vejiga, el intestino delgado y el recto, para fortalecerlo. En las mujeres, estos músculos también aguantan el útero, y en el caso de los hombres, afectan la función sexual.

Pero una de las dificultades es que, aunque son fáciles de hacer una vez se identifican los músculos que se deben contraer, a muchos pacientes se les olvida realizarlos con la frecuencia necesaria o no sacan el tiempo.

Para resolver esta situación, Puerto Rico ya cuenta con un equipo médico, EMSELLA, aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, en inglés), un tipo de silla electromagnética de alta intensidad que causa contracciones “supra máximas de los músculos del piso pélvico”. De hecho, se estima que cada sesión de tratamiento en esta silla equivale a aproximadamente 11,000 ejercicios Kegel.

“Es una tecnología que utiliza un pulso electromagnético de alta frecuencia que va directamente a los músculos del piso pélvico”, explica la doctora Mari Tere García Rondón, especialista en neurología y enfermedades neuromusculares, quien alega que su oficina es la única en la isla en tener este equipo.

“Es un estímulo magnético que concentra el estímulo de alta frecuencia en el centro de la silla para penetrar los músculos del piso pélvico y los contrae para fortalecerlos”, agrega la neuróloga, a la vez que indica que al fortalecer esa zona se disminuyen los síntomas de incontinencia, tanto la de esfuerzo como la imperiosa o de urgencia.

“La mayor ventaja de la silla es que se trata de un procedimiento que se da en la oficina, que no es invasivo y no tiene efectos secundarios. Cuando el paciente llega, nosotros hacemos una evaluación y un historial médico exhaustivo. Eso es importante para saber qué tipo de incontinencia tiene, además del síntoma que más interfiere con su diario vivir”, agrega García Rondón.
Por ejemplo, en pacientes que tienen problemas de escape de orina cuando estornudan o se ríen, luego de hacer el historial médico, se puede tener idea de cuán severo es y si le pueden ofrecer ese tipo de terapia al paciente.

Sin embargo, la especialista aclara que hay condiciones médicas, como diabetes o algún tipo de problema neurológico, párkinson, esclerosis múltiple o lesiones que afectan el cordón espinal, que pueden sufrir de otro tipo de incontinencia y que no se benefician de este tratamiento.

“Los que se benefician de la silla usualmente son hombres y mujeres que tiene incontinencia por esfuerzo, incontinencia de urgencia o imperiosa o que tengan la mixta y que esos síntomas sean de leves a moderados. Si son severos, cuando ya no son escapes, sino que ya no puede esperar antes de llegar al baño, este no es el tratamiento”, aclara la neuróloga, tras destacar que el paciente no necesita ningún referido ya que, hasta el momento, no está avalado por los planes médicos.

El tratamiento inicial —de seis sesiones— que se da dos veces a la semana durante tres semanas, tiene un costo de $200 por sesión.

“Los estudios han demostrado que después de las seis sesiones, entre un 80 a un 95 % de los pacientes han notado una mejoría significativa en los síntomas. Al mes revaluamos al paciente para ver cómo se siente en términos de los síntomas y también lo orientamos para que se mantenga haciendo los ejercicios Kegel (por su cuenta) porque eso ayuda a mantener y fortalecer el piso pélvico”, indica García Rondón.

Para este tratamiento, la neuróloga sugiere que el paciente vaya con ropa cómoda que no esté ajustada al cuerpo. “Lo más importante es que el paciente se siente en la silla, en una posición específica y, a través del estímulo, localizamos dónde lo siente. Se supone que el paciente lo sienta en el área del perineo que, en la mujer es el área entre la vagina y el recto. (En el hombre, es la zona que dista entre el final del escroto y el ano). Así que, en ese punto, es donde se debe sentir la mayor intensidad del estímulo electromagnético”.

Una de las que ya completó el tratamiento es Yadira, de 44 años, quien comenzó a notar que tenía problemas a raíz del nacimiento de su hija, hoy de nueve meses. “Cuando visité a mi ginecóloga me dijo que tenía que hacer los ejercicios de Kegel debido a que en el embarazo el suelo pélvico tuvo que soportar mucho peso y eso debilitó los tejidos de la zona, lo que causó un prolapso uterino. Y aunque no me causó incontinencia urinaria como tal, sí tenía urgencia en ir al baño”, explica Yadira, quien pidió no utilizar su apellido.

La mujer cuenta que decidió usar la silla y hoy, luego de terminar las seis sesiones, afirma que ya no tiene la urgencia que tenía antes. “No duele, te sientas en la silla vestida; ellos te dicen que indiques cuando sientas la vibración, que es parecida a la terapia que dan cuando vas al quiropráctico. Son 30 minutos sentada, no molesta y el resultado es muy bueno”, afirma.

La doctora García Rondón indica que se trata de un tratamiento que también está indicado para hombres, como los que han tenido agradamiento benigno de la próstata o si le han hecho resección de este órgano porque al someterse a ese procedimiento, se les afecta el esfínter externo de la uretra y son más propensos a tener escapes de orina. “Pero, al fortalecer esos músculos, también les ayuda a mantenerse continentes. Nosotros hemos tenido buenos resultados con pacientes varones”.

Otras opciones
De la misma forma, hay otros tratamientos que también son muy efectivos, destaca Ruiz. Por ejemplo, asevera que si la incontinencia es causada por un tumor se puede utilizar la terapia de láser para removerlo y “se resuelve el problema de incontinencia”.

Además, también se utiliza el bótox, que se inyecta directamente en el músculo vesical bajo anestesia local “con unos excelentes resultados”.  Se trata de un tratamiento aprobado por la FDA que hace que la vejiga se relaje, aumentando su capacidad para almacenar orina y reducir la incontinencia urinaria.

También se utilizan medicamentos anticolinérgicos (que actúan en diferentes zonas del sistema nervioso central o periférico) para bloquear la señal nerviosa, relajar la vejiga y la persona pueda retener orina de forma normal. Estos tratamientos solucionan el problema para la gran mayoría de las personas. Sin embargo, el doctor Ruiz también advierte que “tienen unos efectos secundarios, como acelerar la enfermedad de alzhéimer o la demencia”.

Algunos tipos: Clasificaciones de incontinencia urinaria

  • Por esfuerzo: Se pierden pequeñas cantidades de orina durante el movimiento físico (toser, estornudar, hacer ejercicio). Es el tipo más común entre las mujeres.
  • Incontinencia de urgencia: Necesidad urgente y repentina de orinar en momentos imprevistos y no da tiempo a llegar hasta el baño.
  • Por rebosamiento: Se pierden pequeñas cantidades de orina (goteo constantemente) porque la vejiga está siempre llena debido a que nunca se vacía por completo. Es más frecuente en hombres
  • Incontinencia mixta: Hay una combinación de tipos de incontinencia. Generalmente la de esfuerzo y la de urgencia suceden juntas.
    Fuente: Recopilado por El Nuevo Día

Factores de riesgo
Los factores que aumentan el riesgo de padecer incontinencia urinaria comprenden:

  • Sexo. Las mujeres tienen más probabilidades de sufrir incontinencia de esfuerzo. El embarazo, el parto, la menopausia y la anatomía femenina normal dan cuentas de esta diferencia. No obstante, los hombres con problemas de próstata tienen riesgo elevado de sufrir incontinencia imperiosa y por rebosamiento.
  • Edad. A medida que envejeces, los músculos de la vejiga y la uretra pierden fuerza. Los cambios que sobrevienen con la edad reducen la cantidad que la vejiga puede retener y aumentan la posibilidad de liberar orina involuntariamente.
  • Tener sobrepeso. El exceso de peso aumenta la presión sobre la vejiga y los músculos circundantes, lo que los debilita y permite que pierdas orina cuando toses o estornudas.
  • Fumar. El consumo de tabaco puede aumentar el riesgo de padecer incontinencia urinaria.
  • Antecedentes familiares. Si un familiar cercano tiene incontinencia urinaria, en especial, incontinencia imperiosa, tienes mayor riesgo de padecer la afección.
  • Otras enfermedades. Las enfermedades neurológicas o la diabetes pueden aumentar el riesgo de incontinencia.
    Fuente: Clínica Mayo (www.mayoclinic.org)

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