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Según estudio

El riesgo cardíaco se reduce en 38% a los cinco años de dejar de fumar

Expertos enfatizan que abandonar este hábito genera otros efectos más inmediatos para la salud

  • Por El Mercurio / GDA
  • 06 NOV. 2018 - 10:43 AM
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No es necesario esperar más de una década para experimentar los beneficios de abandonar el tabaco. (Shutterstock)
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Si fuma, hoy es un buen día para dejar de hacerlo. Ese es el mensaje que investigadores presentes en la reunión de la Asociación Americana del Corazón, que finalizó ayer en Chicago (EE.UU.), quieren promover sobre los beneficios de abandonar este hábito, asociado al desarrollo de diferentes problemas de salud.

Este lunes se presentó un estudio que confirma que tienen que pasar 16 años sin llevarse un cigarrillo a la boca para que el riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular se equipare al de quienes nunca han fumado. El dato se obtuvo de seguimientos realizados a 8,700 personas durante un promedio de 27 años, todos participantes del llamado Estudio de Fragmingham, una extensa investigación que comenzó en 1948 en Estados Unidos -y que sigue en curso- para estudiar la salud del corazón.

La doctora Meredith Duncan, investigadora de la U. de Vanderbilt, estuvo a cargo de este análisis, en el cual también se descubrió que más del 70% de las enfermedades cardiovasculares las sufren personas que fumaron un paquete al día durante 20 años.

Pero no es necesario esperar más de una década para experimentar los beneficios de abandonar el tabaco. "Los hallazgos muestran que en los primeros cinco años de abstinencia, el riesgo de sufrir ataques cardíacos, infartos, ictus y otros problemas cardiovasculares se reduce en 38%, en comparación con las personas que continúan fumando", precisa la especialista.

Beneficios inmediatos

El efecto del tabaquismo a nivel cardiovascular actúa de tres formas, explica el doctor Pablo Pedreros, cardiólogo de Clínica Santa María. "Una es que la nicotina produce un aumento de la agregación plaquetaria (y, por tanto, la formación de trombos y el riesgo de infartos); otro es a través de la vasocontricción coronaria, y una tercera es acelerando la formación de placas en las arterias coronarias".

Este último riesgo cardiovascular es el que, al dejar de fumar, tarda una década y media en igualarse al de un no fumador. En los otros dos efectos, los beneficios son casi inmediatos. "La vasocontricción y el aumento en la formación de trombos disminuye al día siguiente", dice el doctor Pedreros.

Casi igual de inmediatos son otros cambios en el cuerpo, agrega el doctor Rolando González, jefe de Cardiología de la Clínica U. de los Andes: la ausencia de olor a tabaco, así como una mejoría en la calidad de la piel y el pelo. También en poco tiempo tienden a disminuir las arrugas, sobre todo alrededor de los ojos.

Beneficios "superficiales" que se van sumando a otros más profundos. Por ejemplo, entre las 12 y 24 horas de dejar de fumar, el monóxido de carbono en la sangre se reduce al valor normal. Otros estudios muestran que a los dos días, las terminaciones nerviosas se ajustan a la ausencia de nicotina y comienzan a normalizarse los sentidos del olfato y el gusto.

A partir de la segunda semana mejora la circulación sanguínea y aumenta poco a poco la función pulmonar. "Es común que en algunos pacientes se agrave la bronquitis que tienen porque empiezan a desprenderse los alquitranes que hay en los bronquios", dice el doctor González.

Otros beneficios comienzan a hacerse evidentes en el mediano plazo. Recién cerca de las doce semanas, la tolerancia al ejercicio comienza a mejorar y alrededor de los siete a nueve meses disminuyen la tos, la congestión nasal, el cansancio y la dificultad para respirar; los cilios pulmonares vuelven a crecer y recuperan su función normal.

Los expertos agregan que el efecto a nivel oncológico toma más tiempo, ya que se ha visto que luego de unos 10 años sin fumar, el riesgo de morir por cáncer de pulmón se reduce casi a la mitad, y algo similar ocurre con la probabilidad de contraer otros tumores, como de boca, garganta, esófago, vejiga, cuello de útero y páncreas.

"El tabaco es uno de los principales factores de riesgo para el cáncer -dice González-; siempre será mucho más beneficio dejar de fumar, aun cuando sus efectos positivos tomen tiempo".

Difícil proceso

Dejar de fumar no es fácil, y eso lo saben pacientes y médicos. "Es la sustancia más adictiva que se conoce; cuando se deja genera una deprivación física y psíquica", dice el doctor Rolando González.

El síndrome de abstinencia por la falta de nicotina provoca irritabilidad, somnolencia, fatiga, ansiedad, trastornos del sueño, aumento de peso y dificultad para concentrarse. Síntomas que comienzan entre las 24 y 48 horas tras dejar el último cigarrillo, y que van disminuyendo de a poco en el transcurso de las semanas.

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