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Puerto Rico Saludable

El sexo más allá del acto

La búsqueda de placer son hechos que se desean, pero no únicos ni necesarios para alcanzar el placer sexual

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En muchas ocasiones prevalece el concepto equivocado de que, al sobrepasar los 55 o 60 años, se acabó el sexo. (Shutterstock)
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E l sexo es  una acción del ser humano que puede ser disfrutada por cualquiera (¡responsablemente!) que esté saludable. De hecho, estudios recientes revelan que es una actividad que las personas mayores practican con mucha más frecuencia de lo que se cree. 

Sin embargo, en muchas ocasiones prevalece el concepto equivocado de que, al sobrepasar los 55 o 60 años, se acabó el sexo. A medida que nos acercamos a una nueva década, este paradigma ha ido cambiando. Esto se debe, en buena parte, por la llegada de los baby boomers a estas edades más avanzadas.

Por muchas décadas, la generación de los baby boomers (los nacidos entre 1946 y 1964) ha modificado normas sociales, tanto en temas como las drogas, la salud y el sexo. Ahora que ya se han adentrado a la tercera edad, están en los albores de reformar, una vez más, la manera en que se vive esta etapa de la vida. Esto incluye la definición del sexo y de la manera en que se vive y disfruta de la sexualidad a partir de los 55 años.

“La sexualidad no desaparece según envejecemos, se puede mantener una vida sexual saludable y activa independiente de la edad. Sin duda se puede tener una sexualidad activa en la vejez”, indica la doctora Luz A. Muñiz Santiago, catedrática retirada del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico, especialista en geriatría. 

Investigaciones recientes de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria demuestran que un 60 % de los adultos mayores de 65 años mantiene relaciones sexuales, en promedio, una vez a la semana. Mientras, que según los autores Kaplan y Sadock, el 70% de los hombres y el 20% de las mujeres continúan estando sexualmente activos a partir de los 60 años, aunque la actividad sexual puede estar limitada por la ausencia de pareja y por el estado de salud. De la misma forma, una investigación llevada a cabo en Stanford, California, demostró que tan solo el 48 % de las mujeres menopáusicas sintieron una disminución del interés sexual, mientras este deseo, incluso, se incrementó en el 20% de los casos. 

“El sexo y la expresión de la sexualidad, en cualquier persona, incluyendo los baby boomers, es parte de las ocupaciones que cualquier ser humano lleva a cabo todos los días”, comenta la investigadora sobre adultos mayores. “En esta etapa del adulto mayor hay unas adaptaciones que, a veces, la persona va a tener que hacer para poder llevar a cabo esa ocupación que se llama actividad sexual y expresión de la sexualidad. La sexualidad, por definición y la expresión sexual es parte de lo que le da sentido a uno como ser humano. Le da un sentido de productividad y de interacción con otras personas”, explica.

En esta etapa, dice la doctora Muñiz Santiago, el sexo va más allá de lo físico. Implica otros elementos que incluyen las expresiones de afecto y lo que se conoce como intimidad. La mayoría de las personas piensa en sexo y lo primero que le viene a la mente es el acto de penetración. Pero eso no lo es todo. La intimidad puede incluir tocarse, abrazarse y besarse, entre otros actos, e incluye un componente emocional que debe estar presente entre la pareja. 

Clave la buena salud, la información y la comunicación
Para poder tener una vida sexual saludable es imprescindible tener una buena salud física y mental. “Para disfrutar de una sexualidad plena es preciso reconocer y adaptarse a los cambios que se producen en el organismo con la edad y buscar alternativas diferentes a lo practicado durante la juventud o la madurez temprana”, menciona la doctora Muñiz Santiago. “Por suerte, en esta época existen alternativas y tratamientos que permiten seguir disfrutando de una vida sexual activa en la tercera edad”, dice. 

Entre los factores básicos que van a tener una influencia directa en la vida sexual de una persona entre 55 y 70 años están:

  • Conservar una buena salud y el deseo sexual.
  • Mantenerse informado sobre sus posibilidades sexuales.
  • Conversar sin tapujos con su pareja sobre sus miedos, dudas y cuáles son sus necesidades. Esto ayudará a fortalecer la conexión con su pareja, aumentará la autoestima y llevará a que crezca la confianza.
  • Visitar frecuentemente a un médico y aclarar cualquier duda que tenga sobre el tema de la sexualidad. Además, es importante que tenga visitas de rutina y monitoreo para cotejar las condiciones físicas que pueda tener, así como que esté utilizando los medicamentos adecuados.

Un punto al que la especialista en geriatría hizo mucho énfasis fue en la educación sexual en el adulto mayor. “Es importante que estos puedan entender que la búsqueda de placer en la erección, el coito y el orgasmo son hechos que se desean, pero no únicos ni necesarios para alcanzar el placer sexual”, añade la doctora Muñiz Santiago. “Una educación adecuada sobre los aspectos normales del envejecimiento sexual y el reconocimiento de que el sexo no es exclusivo para  los jóvenes, son fundamentales para la comprensión y la actividad del sexo en la tercera edad”, aconseja. 

Cambios físicos que podrían afectar el sexo

Como es natural, a medida que pasan los años, el cuerpo humano va cambiando. La pérdida de masa muscular, las enfermedades crónicas hasta los accidentes comunes, podrían afectar a las personas. Según la doctora Muñiz Santiago, los cambios físicos más significativos a una edad avanzada podrían incluir: 

  •  Artritis: Este cambio degenerativo e inflamación en las articulaciones de los huesos provoca dolor y rigidez, así como dificultad para el movimiento. Esta condición podría producir dificultad para llevar a cabo el acto sexual, dependiendo del tipo de artritis que padezca la persona. 
  •  Alzhéimer: Es un tipo de demencia que causa problemas con la memoria, el pensamiento y el comportamiento. Si bien es imposible decir cómo se desarrollará la enfermedad para una persona en concreto, tiene el potencial de causar comportamientos sexuales no deseados. 
  • Menopausia: La menopausia  no es la causa de la falta de deseo sexual, pero la bajada brusca de hormonas y otros síntomas propios de esta etapa como los sofocos, el insomnio, la sequedad vaginal y la dispareunia (coito doloroso), sí afectan a la disminución del interés por las relaciones sexuales.
  • Disfunción eréctil: La impotencia sexual masculina es la incapacidad para lograr mantener la erección el tiempo necesario para conseguir disfrutar de las relaciones sexuales de manera satisfactoria. Esto no significa que la persona no tenga deseos sexuales. La condición puede tratarse por un profesional de la salud. La disfunción eréctil puede originarse por causas psicológicas, vasculares, neurológicas, hormonales y farmacológicas.
  • Diabetes: Las complicaciones sexuales y urológicas de la diabetes suceden por el daño que la diabetes puede causar sobre los vasos sanguíneos y los nervios. Los hombres pueden tener dificultad con la erección o la eyaculación. Las mujeres pueden tener problemas con la respuesta sexual y la lubricación vaginal.
  • Accidentes caseros: La pérdida de balance, de problemas visuales o la falta de fuerza muscular podrían llevar a una caída. Este tipo de accidente  podría tener consecuencias a largo plazo como problemas para caminar y para moverse sin dolor.
  • Infecciones de transmisión sexual: En los pasados años se ha visto un aumento de enfermedades de transmisión sexual como el sida, la gonorrea y la clamidia, entre otras, entre la población de baby boomers. Es por eso que las personas deben visitar a su médico y hacerse las pruebas relacionadas a estas condiciones. En caso de estar afectado con alguna enfermedad, debe usar un condón u otro tipo de método de barrera al tener relaciones sexuales para evitar contagiar a su pareja. 

Interesantes estudios
Continuamente se llevan a cabo investigaciones relacionadas a las relaciones sexuales entre los baby boomers, que dejan claro qué esperan y cuáles son sus necesidades. 

En el estudio realizado por Charles Shawn, de la Oak University de Louisville, Estudio fenomenológico de la intimidad anticipada y las expresiones sexuales necesarias en hombres y mujeres de la generación baby boomers,  las experiencias descritas por las personas pertenecientes a esta generación al momento de disfrutar del sexo fueron dinámicas y continuas.

Por otro lado, un estudio  publicado en la revista Archives of Sexual Behavior y llevado a cabo por estudiantes de la Universidad Estatal de San Diego, reveló que los millennials tienen menos encuentros sexuales que los de la generación X  y los  baby boomers. El estudio encontró que las nuevas generaciones son hasta nueve veces menos propensas a tener sexo con frecuencia en comparación con las generaciones como la de los baby boomers.

Además, investigadores australianos han logrado evidenciar este mismo dato en su país en el Estudio de sexualidad e intimidad entre adultos, de la doctora Ashley Macleod, por lo que los expertos han llegado a la conclusión de que podría ser un fenómeno global.

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