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"Con la menopausia, es fácil estar más expuesta"

El síndrome genitourinario de la menopausia es más frecuente de lo que se piensa

Cada vez son más las mujeres afectadas por el síndrome genitourinario de la menopausia y, de no recibir la atención adecuada, puede repercutir en diversos aspectos de la vida

  • Por La Prensa Gráfica / GDA
  • 07 MAY. 2019 - 11:21 AM
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El SGM es más frecuente de lo que se piensa, incluso se puede catalogar como una enfermedad crónica. (Shutterstock)
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Probablemente, es un tema demasiado íntimo, pero que vale la pena abordar. Muchas mujeres que se encuentran en la etapa de la menopausia padecen algunos malestares físicos que, de no recibir la atención profesional apropiada, pueden desencadenar un problema mayor. La atrofia vulvovaginal, mejor conocida como síndrome genitourinario de la menopausia (SGM), es uno de ellos.

Es por este motivo que la doctora Claudia Díaz Lozano, especialista en ginecología y obstetricia, introduce el tema, explicando, en primera instancia, cómo se presenta la menopausia y, posteriormente, por qué es fácil confundir este síndrome con otro tipo de padecimiento.

Se considera menopausia a la ausencia de la menstruación por un período de 12 meses secundario al cese definitivo de la actividad ovárica como causa natural o el cese de la menstruación provocada tras la extirpación quirúrgica de ambos ovarios, lo que se conoce como menopausia quirúrgica. También tenemos el cese de la menstruación como efecto secundario tras la aplicación de radioterapia pélvica o quimioterapia para el tratamiento de algún cáncer, lo que se conoce como menopausia química.

Los síntomas no son los mismos en todos los casos, pueden iniciar incluso años antes de la menopausia y durar años después de esta. Algunos síntomas son comunes y más frecuentes. Se pueden dividir en síntomas a corto plazo y a largo plazo. Algunos de ellos son un período menstrual irregular. Uno de los primeros signos que se presenta es el acortamiento del ciclo menstrual.

Por ejemplo, si el período llegaba cada 28 días, lo vemos cada 22 a 24 días o al contrario empieza a faltar el período menstrual y ya no se tiene cada mes sino cada dos o tres meses. También están los síntomas vasomotores, que básicamente son los famosos "calores" que se localizan principalmente en la parte superior del cuerpo y la cara. Se presentan a cualquier hora del día incluso durante las horas de sueño. Otros síntomas son problemas para dormir, cambios en el estado de ánimo, cambios en la capacidad cognitiva y los síntomas vaginales como la sequedad, ardor, picazón, calor, dolor o molestias durante las relaciones sexuales. Los síntomas urinarios incluyen: ardor al orinar, incontinencia urinaria y la disminución del deseo sexual. Estos últimos están muy relacionados al tema. La osteoporosis y el riesgo de fracturas por la pérdida acelerada de masa ósea se presenta en los primeros años posteriores a la ausencia de estrógenos y las enfermedades cardiovasculares.

La vaginitis atrófica es causada por el adelgazamiento, sequedad e inflamación de las paredes vaginales debido a una menor cantidad de estrógeno. Sin embargo, no todas las pacientes lo presentan. Dada la interrelación entre los síntomas vaginales y urinarios de la atrofia vaginal durante la menopausia, el concepto ha sido modificado por la International Society for the Study of Women’s Sexual Health (ISSWSH) y la North American Menopause Society (NAMS) por el término de síndrome genitourinario de la menopausia (SGM), término más preciso, amplio y mejor aceptado.

Debido a los cambios hormonales y de pH propios de la menopausia hay síntomas que se comparten con los de las infecciones de vías urinarias bajas (cistitis) y pueden llevar a una confusión en cuanto al diagnóstico. No es lo mismo, sin embargo, es muy cierto que a partir de la menopausia es fácil estar más expuesto a una infección de vías urinarias, por lo que hay que pensar en esta posibilidad y descartarla o comprobarla con los exámenes apropiados.

Se ha visto que es menos frecuente en pacientes sexualmente activas, ya que la actividad sexual aumenta la circulación sanguínea y favorece la elasticidad de los tejidos vaginales. Es también menos frecuente en pacientes que han tenido partos vaginales, en pacientes con una dieta saludable, con una ingesta adecuada de líquidos y con una rutina adecuada de ejercicio físico.

Por el contrario, es más frecuente en pacientes fumadoras, pacientes que han sido expuestas a tratamiento de radioterapias o quimioterapias por algún cáncer, así también como aquellas pacientes con problemas anatómicos o funcionales a nivel genitourinario como prolapsos de útero, vejiga o salida involuntaria de orina, lo que conocemos como incontinencia urinaria. Incluso se puede catalogar como una enfermedad crónica a menudo no diagnosticada por falta de interrogatorio por parte del médico o no consultada por pena o pudor por parte de la paciente o mal diagnosticada como una infección de vías urinarias, todo esto afectando la calidad de vida de las personas que la padecen. Todo depende del grado de afectación de cada paciente, sumado a las enfermedades concomitantes que cada una de ellas presente, cada caso es individual. Sin embargo, en los casos leves se pueden usar hidratantes y lubricantes íntimos y en los casos más severos tratamiento hormonal, ya sea local o sistémico. Para el correcto uso de estos productos se debe consultar con un especialista. Se ha visto que es menos frecuente en pacientes sexualmente activas, ya que la actividad sexual aumenta la circulación sanguínea y favorece la elasticidad de los tejidos vaginales".

El SGM es más frecuente de lo que se piensa, incluso se puede catalogar como una enfermedad crónica a menudo no diagnosticada por falta de interrogatorio por parte del médico o no consultada por pudor por parte de la paciente.

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