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Apuesta a su tierra

Enfoca su sueño en salvar la visión de los puertorriqueños

Víctor Villegas, oftalmólogo con especialidad en tumores oculares en niños y adultos, regresa para ofrecer unos servicios que -hasta ahora- no se trataban en la isla

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Mientras muchos profesionales de la salud han optado por buscar nuevos horizontes fuera de Puerto Rico, un  oftalmólogo con especialidad en tumores, retina y oftalmología pediátrica, decidió regresar a la isla unos meses después del paso del huracán María.

Lo hizo, afirma  Víctor Villegas, porque está convencido de que sus servicios son más que necesarios en  estos momentos, aunque mudarse, instalar una oficina  y lidiar con los planes médicos no ha sido un proceso fácil.

“Después de todo el entrenamiento médico, mi sueño y el de  mi esposa (que es radióloga) siempre fue regresar a Puerto Rico y traer nueva tecnología para beneficio de los pacientes. Estudiamos en  la Universidad de Puerto Rico y  sentimos que   debemos devolver todo lo aprendido al pueblo”, afirma el doctor de 35 años, quien pudo haberse quedado trabajando en el hospital Bascom Palmer Eye Institute, en Miami, un centro oftalmológico de reconocimiento mundial, donde  recibió su entrenamiento y al que acude una semana al mes a ofrecer sus servicios.

“Ahora, con el servicio que  ofrecemos podremos evitar la remoción de los ojos, salvar la visión y evitar que los pacientes  tengan que irse a tratar fuera de Puerto Rico”, expone  Villegas.

Clínica especializada

 “Aquí atendemos referidos de pacientes desde el primer día de nacidos, niños prematuros y hasta adultos de 100 años”, describe  el doctor.

Según el especialista, el cáncer ocular más común en los niños pequeños  es el retinoblastoma, un tumor  que se desarrolla en la retina. “Pero  muchos  llegan tarde a la oficina porque es raro que se examinen los ojos tempranamente. En general, la edad promedio en que son diagnosticados es de uno a dos años de edad, cuando ya está bastante grande el tumor”, explica Villegas.

Uno de los problemas, agrega, es que históricamente  a estos niños les tenían que remover los ojos para salvarles la vida. “Pero hoy día tenemos tecnología que podemos ofrecer ahora en nuestra oficina para  preservar el ojo y la visión”, agrega.

Según la Academia Americana de Oftalmología (AAO), el retinoblastoma se presenta cuando las células nerviosas de la retina mutan genéticamente, lo que causa que crezcan y se multipliquen formando un tumor. Estas células se  propagan en el ojo y las estructuras cercanas, pero también pueden propagarse hacia otras áreas del cuerpo (metástasis), incluyendo el cerebro y la columna vertebral. 

El síntoma más visible es cuando se observa un color blanco en la pupila cuando la luz brilla en el ojo, como el flash de una cámara fotográfica.

“Generalmente, los padres llegan a la oficina médica debido a que le toman una foto al niño y sale un reflejo  blanco en uno o en ambos ojos. Otra razón común es que un ojo se  desvía hacia al lado o hacia adentro, hay enrojecimiento o hinchazón de los ojos”, añade. Pero  una de las dificultades es que los niños, por lo general, no se quejan, además de que no cooperan al momento de hacerles un examen a fondo.

“Pero  si existe la sospecha, se entrevista a la familia para saber si ha habido otros casos de retinoblastoma y si hay una predisposición, lo llevamos a sala de operación y lo examinamos bajo sedación para estar seguros de lo que tiene”, explica Villegas, quien dice que debido a que los niños de un año no hablan, no pueden decir si ven bien.  

El diagnóstico se confirma con pruebas de imagen como una ecografía, una tomografía computarizada  y una resonancia magnética (MRI) que, además, ayuda a determinar si el retinoblastoma afecta otras áreas alrededor del ojo.

“Esto no duele (el tumor) y es raro que haya inflamación, simplemente el nene va perdiendo la visión poco a poco. En algunos casos, si no se trata a tiempo, pueden morir debido a que el cáncer eventualmente se sale fuera del ojo. Así que esto es un problema serio”, advierte Villegas, mientras recalca que el tratamiento es largo.

 “Los  niños, por ejemplo, necesitan quimioterapia mensual. Antes, eso significaba que tenían que viajar a Estados Unidos de seis a 12 meses corridos para poder salvar su ojo. Esa es la razón por la que estoy tan emocionado de estar en Puerto Rico porque nosotros podemos ofrecer este tratamiento  en la Isla y evitar que las familias tengan que viajar”, agrega entusiasmado, mientras resalta que la tecnología  que ofrece en su clínica es única en Puerto Rico y el Caribe.

Precisamente, el oftalmólogo explica que el tratamiento depende del tipo de tumor. Por ejemplo, el retinoblastoma, inicialmente se puede tratar con quimioterapia, aunque es una terapia diferente a la que se daba antes por vena. Ahora, se da “quimioterapia a la arteria que suple al ojo y podemos dar unas dosis altas que van directo al tumor en el ojo, pero que para el cuerpo son bajitas y no tienen los efectos secundarios de que se cae el pelo. Es lo que llamamos medicina personalizada”.

Pacientes adultos

En los adultos, el melanoma ocular es un tipo de cáncer que se desarrolla en las células que producen pigmento, la sustancia que da color a la piel, al cabello y los ojos. Y aunque es la causa de cáncer en el ojo más común,  es raro. 

“Es raro que una persona se pueda dar cuenta que tiene un tumor en el ojo. La causa más común para buscar ayuda es que hay algo raro en la visión. Muchos de los tumores empiezan como una masa pequeña que no afecta la visión, no causa dolor ni da ningún tipo de síntomas y no es hasta que está bastante avanzado que empiezan las quejas,  lo que lleva a la persona a buscar ayuda”, explica el oftalmólogo.

De hecho, cuando los síntomas oculares de melanoma se presentan,  pueden incluir una mancha oscura en el iris, visión borrosa, sensación de centelleos de luz, cambio en la forma de la pupila y/o pérdida de la visión en el ojo afectado, según la AAO.

En los casos de tumores en adultos, agrega  Villegas, se puede tratar con radiación o lo que se conoce como braquiterapia, una radiación más localizada.

“Hay unas técnicas que se utilizan para minimizar el posible daño al ojo y de esa manera  preservar la mayor cantidad de visión posible. En otros casos, puede ser tan sencillo como inyecciones de quimioterapia dentro del ojo”, explica, mientras destaca que el énfasis de su clínica es  estar accesible a otros médicos cuando tienen pacientes con este tipo de problemas. “Usualmente los pacientes llegan por referido, pero si un paciente llega hasta acá lo atendemos”.

“Lo importante es que ahora podemos salvar muchos ojos que en el pasado terminaban en remoción y  sentimos que podemos hacer una gran diferencia en la vida de estos pacientes”, concluye el experto.

Más detalles

El doctor Víctor Villegas cuenta con más de 30 publicaciones revisadas por pares. Es catedrático asociado de la Escuela de Medicina de la Universidad de Puerto Rico y de la Ponce Health Sciences University. Además, tiene práctica a tiempo parcial en el Bascom Palmer Eye Institute en Miami, Florida.

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