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Conoce sus causas y cómo se trata

EPOC: cuáles son los síntomas y los tratamientos para atenuarlos

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) incluye una serie de complicaciones en el aparato respiratorio

  • Por La Nación / GDA
  • 08 MAY. 2020 - 08:36 AM
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La enfermedad pulmonar obstructiva crónica produce tos frecuente o tos que produce gran mucosidad. (Unsplash)
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La prevención es fundamental para evitar males mayores, ya que la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) no tiene cura y empeora con el paso del tiempo. La necesidad de difundir su existencia a temprana edad redunda en una mejor calidad de vida a futuro. No obstante, la ciencia avanza encontrando paliativos para aquellos que la padecen.

Por lo tanto, evitar contraer EPOC es la mejor cura disponible en la ciencia médica. No solo puede ser letal, sino que afecta notoriamente la calidad de vida.

La respiración es la primera actividad vital después del parto, por lo que conservar el aparato respiratorio indemne durante el resto de la existencia es la clave para alcanzar la plenitud.

Algunos objetivos comunes de vida tales como el aprendizaje, la función reproductiva, la práctica deportiva, el desarrollo profesional y laboral etc. se hacen más difíciles de conseguir para quienes padecen EPOC.

Tipos de EPOC

Existen, por el momento, dos tipos principales de EPOC:

Enfisema, donde se dañan los alvéolos pulmonares y sus paredes.

Bronquitis crónica, en la cual el revestimiento de las vías respiratorias se irrita e inflama constantemente produciendo hinchazón y mucosidad.

Causas de la EPOC

La EPOC suele producirse como consecuencia de largas exposiciones a irritantes que dañan los pulmones y las vías respiratorias.

Es frecuente diagnosticar EPOC en aquellas personas que tienen el hábito de fumar. En mayor medida para quienes inhalan el humo, aunque los fumadores pasivos también pueden contraer la enfermedad.

También están expuestos quienes trabajan con materiales irritantes (por ejemplo, el cloro) o labores que generan polvo en el aire (manejo de granos, construcción, etc.).

Quienes habitan en ciudades con alto grado de contaminación ambiental constituyen otro de los segmentos con riesgo de contraer EPOC.

Raramente,  la EPOC sucede por causas genéticas, aunque estas pueden tener un rol al contraerla (deficiencia de alfa-1 antitripsina).

El estrés también es una concausa. El estilo de vida sedentario, la irritabilidad fácil, los malos hábitos en la alimentación diaria y otras conductas similares provocan la caída de defensas inmunológicas haciendo más propensos a estos agentes para contraer o agravar la afección.

El cambio hacia una vida al aire libre, ambientes agradables e ingesta de alimentos indicados por un nutricionista alejan el riesgo de contraer EPOC y ayudan a mejorar la vida de quienes lo padecen.

Síntomas de la EPOC

La mayoría de las personas que padecen EPOC tienen al menos 40 años cuando comienzan a experimentar sus síntomas, aunque podrían no manifestarse. A medida que empeora la enfermedad los síntomas de la EPOC se hacen más visibles.

Pueden mencionarse como síntomas de la EPOC:

  • Tos frecuente o tos que produce gran mucosidad
  • Sibilancias, silbido o chirrido cuando se respira
  • Falta de aliento, especialmente si realiza actividad física
  • Sensación de presión en el pecho

Quienes padecen EPOC también son proclives a contraer frecuentemente resfriados y gripes.

Cuando se agrava el cuadro, suele haber una notoria pérdida de peso, debilidad en los músculos inferiores, hinchazón en tobillos, los pies y las piernas.

Los médicos, al advertir estos síntomas de EPOC, suelen indicar radiografías de tórax, tomografías computadas, antecedentes laborales y familiares para diagnosticar la enfermedad.

También resultan de utilidad las broncoscopías, espirometrías, el nivel de oxígeno en sangre, prueba de alfa-1 antitripsina, pruebas de función pulmonar, y otras herramientas de diagnóstico.

Tratamientos para combatir la EPOC

Si bien la EPOC no tiene cura, los tratamientos ayudan a atenuar los síntomas y retrasar el progreso de la enfermedad.

Son relevantes los cambios en el estilo de vida. Como, por ejemplo, dejar de fumar, evitar el humo de segunda mano (fumadores pasivos) o lugares con alto grado de contaminación ambiental.

Realizar actividad física (especialmente caminatas), tener una alimentación sana, manejar adecuadamente la respiración con la ayuda de prácticas de yoga o natación, y otras.

Algunos medicamentos como los broncodilatadores relajan los músculos alrededor de las vías respiratorias.

Las vacunas contra la influenza y la neumonía también colaboran en el tratamiento, ya que los pacientes que padecen EPOC sufren mayor riesgo de vida si contraen estas enfermedades.

Una terapia de oxígeno ante un cuadro de EPOC severo es importante cuando se detecta un bajo nivel de oxígeno en sangre.

Otros tratamientos son la rehabilitación pulmonar, ciertas terapias psicológicas y hasta una cirugía cuando es necesario restañar el tejido pulmonar dañado.

En un grado aún más severo el tratamiento de la EPOC puede requerir un trasplante de uno o dos pulmones enfermos por órganos sanos de un donante. Durante la praxis, el cirujano hace un corte en el pecho y extrae el o los pulmones dañados para su reemplazo.

Este tratamiento puede utilizarse, además de para la EPOC, para otras enfermedades tales como fibrosis quística, fibrosis pulmonar idiopática, enfermedad pulmonar intersticial o hipertensión pulmonar primaria.

Pero, de todas las opciones mencionadas, el mejor tratamiento contra la EPOC sigue siendo considerar los hábitos saludables para su prevención.

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