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¡Déjalos que jueguen con tierra!

¿Es el exceso de limpieza la causa de la leucemia linfática aguda?

Un científico señala que esta práctica estaría generando niños con defensas débiles, lo que, a su vez, los expone a esta y otras enfermedades

  • Por El Comercio / GDA
  • 07 ENE. 2020 - 06:30 AM
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Si bien la limpieza es importante, el niño puede jugar con tierra sin que esto sea considerado un pecado capital. (warmonga / Pixabay)
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El médico e investigador británico Mel Greaves ha adelantado una extraordinaria teoría, producto de 35 años de trabajo: la leucemia linfática aguda (LLA) sería consecuencia de criar a los bebés en ambientes demasiado limpios y, por lo tanto, sería una enfermedad prevenible.

La LLA es el cáncer más frecuente en niños y ocurre cuando un linfocito (uno de los cinco tipos de glóbulos blancos) se vuelve maligno y se multiplica sin control dentro de la médula ósea, órgano donde se forman las células de la sangre (glóbulos blancos, glóbulos rojos y plaquetas).

Los síntomas de la enfermedad son consecuencia de la mala función de los glóbulos blancos (infecciones), falta de glóbulos rojos (anemia) y de plaquetas (sangrado). Sin tratamiento, la LLA es invariablemente mortal. Con quimioterapia, la curación llega al 90%, en países de alto ingreso económico. En países de mediano ingreso económico la curación está alrededor del 60% y se atribuye esa deficiencia a la gravedad con que llegan los niños a los servicios especializados.

La leucemia se desarrolla en dos golpes genéticos. De acuerdo con la teoría del doctor Greaves, tiene dos etapas. La primera se produce durante la vida intrauterina, e implica mutaciones genéticas que causan fusión de dos o más genes (fusión genética) o formación de copias extras de cromosomas (hiperdiploidia).

Según el especialista, no existe evidencia de causas ambientales conocidas para explicar esas mutaciones genéticas.

Dice Greaves que aproximadamente el 1% de los niños que nacen con esa mutación necesita una segunda mutación para desarrollar la leucemia. Esta última alteración cambia el modo en que los glóbulos blancos reconocen a los microbios y fabrican anticuerpos contra ellos.

Lo provocativo de esta teoría es que la segunda mutación ocurriría porque, al no estar expuesto a microbios comunes durante los primeros meses de vida, el sistema de defensa del bebé no se desarrollaría normalmente; entonces, al enfrentarse posteriormente a otro microorganismo, reaccionaría anormalmente, causando la leucemia.

Según el doctor Greaves, eso es consecuencia de criar al menor en ambientes muy limpios y desinfectados, y no dejarlo que juegue libremente en el suelo, con mascotas o que se junte con otros niños.

En otras palabras, el desarrollo de la LLA sería consecuencia de una interferencia con el proceso evolutivo natural del sistema inmunológico, el cual, desde tiempos inmemoriales, permitió que los bebes entrenen y desarrollen las defensas de su organismo en zonas naturales y contaminadas, muy diferentes de los asépticos lugares de las sociedades modernas, especialmente en países de altos ingresos económicos. Al respecto, la LLA es más frecuente en naciones ricas que en pobres.

La teoría higiénica

Junto a los antibióticos, la higiene personal y del medio ambiente constituyen grandes logros de la salud pública del siglo pasado. Pero, ¿será posible que nos hayamos vuelto demasiado limpios y que ese exceso de celo esté provocando que nuestros niños crezcan con sistemas de defensa menos entrenados y, por lo tanto, cuando se infectan son más susceptibles a diversas enfermedades, entre ellas las alergias y el cáncer?

Algunos estudios han revelado que los niños que crecen en centros de cuidado infantiles -lugares donde los menores intercambian sus virus y bacterias con mucha facilidad- tienen 30% menos riesgo de desarrollar leucemia. Otra investigación reveló que, antes de su unificación en 1989, la frecuencia de alergias era mucho mayor en la Alemania Occidental, mucho más urbanizada que en la Oriental, mucho más rural.

¿Cómo criar a los hijos?

Sin duda que la limpieza es importante, pero parece que el exceso no lo es. En ese sentido, que el niño tenga contacto con la naturaleza, que juegue con tierra en el parque, que interactúe directamente con las mascotas o que de repente se coma un pedazo de pan que se le cayó al suelo no deben ser considerados pecados capitales.

Es también importante no usar en casa ningún tipo de jabón o detergente antibacteriano. La aserción de que estos productos son beneficiosos para la salud es falsa. Al respecto, el triclosán -antibacteriano presente en algunos jabones antibacterianos y cuya venta está aún permitida en las pastas dentales- ha sido asociado al cáncer del hígado.

Analizando las bacterias intestinales de miles de personas, el doctor Greaves, quien cree firmemente que la LLA es una enfermedad prevenible, trabaja en una especie de vacuna, una mezcla bacteriana tipo yogur, que se podría dar en el primer año de vida para crear un sistema bacteriano intestinal (microbiota) que le dé al sistema de defensa del bebé el sacudón inicial que necesita. Mientras tanto, recomienda criarlos con mayor libertad, en contacto con la naturaleza y dar lactancia materna exclusiva por un tiempo mínimo de seis meses.

En ese sentido, en vez de renegar cuando los niños traigan un resfrío u otra infección del cuido, quizá debamos agradecer que esa incomodidad pueda estar ayudando al desarrollo de su sistema de defensa, y quién sabe, evitando una leucemia.

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