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Los buenos hábitos de salud incluyen

Esenciales los chequeos médicos desde la juventud a la adultez

El objetivo es identificar enfermedades o condiciones que están en estado subclínico, que aún no dan síntomas, y que pueden ser prevalentes en cada grupo etario

  • Por El Mercurio / GDA
  • 23 ABR. 2019 - 03:00 AM
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Con los chequeos preventivos se identifican enfermedades o condiciones que aún no dan síntomas y que pueden ser prevalentes en cada grupo etario. (Shutterstock)
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"Prevenir es mejor que curar" es una máxima que debiera guiar los hábitos de la población a nivel local. Con altos índices de sobrepeso y obesidad, de sedentarismo, de consumo de tabaco e ingesta de alcohol, entre otros, se acumulan factores de riesgo que pueden alterar una buena salud. Junto con adquirir hábitos saludables para minimizar el impacto de aquellas conductas riesgosas, la medicina también ofrece una serie de exámenes y chequeos que ayudan a mantener todo bajo control.

"El objetivo es identificar enfermedades o condiciones que están en estado subclínico, que aún no dan síntomas, y que pueden ser prevalentes en cada grupo etario", explica el doctor Ronald Reid.

Considerando que los niños suelen recibir controles pediátricos permanentes, a continuación, una breve guía con los chequeos que no deben faltar desde la adolescencia hasta la adultez.

Adolescentes y veinteañeros

Son la población más sana, pero, también, en donde comienzan a acumularse conductas nocivas. Para anteponerse a la aparición de problemas, el doctor Reid sugiere realizar test de sangre -hemograma, perfil lipídico y bioquímico, y de la hormona tiroidea- y orina.

"No basta con hacerse los exámenes; lo importante es que sean conversados en la consulta para identificar factores de riesgo. Y esto es a cualquier edad".

También son esenciales exámenes para descartar infecciones de transmisión sexual. "Lo ideal es acercar estos tests a los lugares que frecuentan los jóvenes, y darles información sobre el tema".

Por último, sean o no deportistas, controlar la presión y un electrocardiograma dan luces sobre la salud cardiovascular.

De 30 a 40 años

Aquí conviene repetir, y con una frecuencia anual, la misma batería de exámenes de sangre. Lo mismo ocurre con el control de la presión, en especial, considerando que el riesgo de problemas cardiovasculares es mayor a partir de los 40 años en hombres y 45 en mujeres.

En ellas, además, las evaluaciones ginecológicas -Pap y mamografía- no deben faltar, ya que la prevalencia de patologías como cáncer mamario y cervicouterino comienza a aumentar, precisa el doctor Reid.

En hombres, pasados los 40, el doctor Diego Reyes, urólogo del Instituto Nacional del Cáncer, sugiere realizar el examen del antígeno prostático. "Según el resultado, repetirlo anualmente o en un lapso mayor".

Con 50 y más

El cáncer es uno de los grandes enemigos de esta franja de edad. Por eso, en los hombres la revisión urológica debería ser anual, dice el doctor Reyes. En las mujeres debe hacerse algo similar con la mamografía (o cada dos años, según sus antecedentes familiares). En ambos sexos, también es útil una colonoscopia cada cinco años, o con mayor frecuencia si hay familiares con cánceres digestivos.

A los exámenes de sangre se debe sumar una densitometría ósea para conocer el estado de los huesos. Y, aunque el control con el dentista debe ser anual a cualquier edad, en la cincuentena comienza a debilitarse el sistema inmune y la boca es una de las zonas más vulnerables, por lo que aumentan los problemas bucodentales.

De los 65 en adelante

La entrada a la adultez mayor supone seguir realizando, con igual frecuencia, los mismos exámenes que en el grupo anterior.

"También es recomendable, una vez al año, una valoración integral de la marcha (cómo se desplaza la persona), peso, masa muscular y apetito", dice el doctor Homero Gac, presidente de la Sociedad de Geriatría y Gerontología de Chile.

A los exámenes de sangre, el médico sugiere agregar mediciones de vitamina D y B12, "porque un porcentaje alto de personas necesita suplementación".

Las inmunizaciones vuelven a ser relevantes a esta edad. Además de la vacuna contra la influenza y la antineumocócica, es deseable recibir la vacuna contra el herpes zóster.

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