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Medicamentos a tomar

Evita un segundo ataque al corazón

Los cambios drásticos en el estilo de vida son la primera línea de acción

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Uno de los grandes peligros que tiene un paciente que ha sufrido un ataque al corazón es tener un segundo episodio que podría causarle daños mayores a su corazón o provocar la muerte. (Shutterstock)
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El infarto al miocardio, conocido como un ataque al corazón, es una enfermedad común, especialmente en las personas que tienen problemas de sobrepeso, son diabéticos, tienen presión alta y que mantienen un estilo de vida fuera de control. Para que se produzca un ataque al corazón, debe haber un coágulo que bloquea una de las arterias coronarias —las cuales llevan sangre y oxígeno al corazón. Si el flujo sanguíneo se bloquea, el corazón sufre por la falta de oxígeno y las células cardíacas mueren.

“El infarto tiene distintos niveles de severidad: leve, moderado y severo. En el peor de los casos, podría provocar muerte súbita”, indica el cardiólogo Edmundo J. Jordán Morey. “A nivel mundial, la principal causa de muerte está relacionada a las enfermedades cardiovasculares y los ataques al corazón. Esto también afecta a los puertorriqueños, siendo la segunda causa de muerte en la isla, detrás del cáncer. Por lo que debemos tomar muy en serio la salud de nuestro sistema cardiaco”.

Medidas que evitan un segundo ataque al corazón
Uno de los grandes peligros que tiene un paciente que ha sufrido un ataque al corazón es tener un segundo episodio que podría causarle daños mayores a su corazón o provocar la muerte. Es aquí donde entra la figura del cardiólogo, especialista que será clave en la recuperación del paciente, ya sea minutos después de tener un infarto o varias semanas durante la recuperación.

“Para una persona que ha tenido un ataque al corazón, su cardiólogo es la herramienta más importante. Es por eso que una evaluación a ese paciente debe ser bien minuciosa”, dijo el doctor Jordán Morey, quien es presidente de la Sociedad Puertorriqueña de Cardiología.

El también miembro del Colegio Americano de Cardiología detalla las medidas que se deben tomar después de que una persona tenga un primer ataque al corazón:

  • Después de un ataque cardiaco, todo paciente debe ser evaluado invasivamente y se le debe hacer un cateterismo cardiaco o de las coronarias.
  • Si el paciente tiene un conducto obstruido, es decir, una lesión que produce una estrechez (estenosis) de más del 70% del conducto, se consideraría una lesión significativa, por lo que se tiene que intervenir al paciente, ya sea con una cirugía cardiaca o intervención percutánea para restablecer el aporte de sangre al corazón desobstruyendo las arterias estrechadas responsables de la insuficiencia cardíaca. Esta última es una intervención menos invasiva que la cirugía.
  • En caso de que el paciente sea diabético, la mejor manera de evitar un nuevo infarto o para que tenga mayor oportunidad de sobrevivir es realizándole una cirugía bypass de la arteria coronaria. El procedimiento consiste en tomar un vaso sanguíneo sano de una pierna, un brazo o del tórax y unirlo por fuera de las arterias bloqueadas en el corazón. De esta forma se redirige la sangre por fuera de la zona parcial o completamente bloqueada de una arteria del corazón para mejorar la circulación sanguínea que llega al músculo cardíaco.
  • Por otro lado, si el paciente tiene lesiones de uno o dos vasos y no es diabético, una opción puede ser la angioplastia en esos vasos que tienen más 70% de estrechez. En este caso, al paciente se le hace un cateterismo y se introduce un stent (endoprótesis vascular) de arteria coronaria. Se trata de un pequeño tubo de malla de metal que se expande dentro de una arteria del corazón. Esto ayuda a impedir que la arteria se cierre de nuevo.
  • Todos los pacientes deben visitar a su cardiólogo una semana después de haber sido dado de alta y luego regresar a las visitas de seguimiento, ya sea cada dos semanas o mensuales, dependiendo de cuál sea el caso.
  • Si a las seis semanas (42 días) después del infarto, continúa con disfunción cardiaca, el paciente se tiene que implantar un desfibrilador para evitar muerte súbita. Este aparato monitorea el ritmo cardíaco y cuando detecta un ritmo cardíaco anormal, envía impulsos eléctricos. También sirve para monitorear los latidos del corazón.

Medicamentos a tomar
Una vez el paciente sufrió un infarto y pasa por alguno de los procedimientos anteriores, debe seguir las instrucciones de su cardiólogo al pie de la letra. En la mayoría de los casos, hay que acompañar estos procedimientos con varios medicamentos que ayudarán a estabilizar al cuerpo. Aunque podrían ser tratamientos similares, por ejemplo, en el caso de que el paciente sea tratado con una angioplastia, debe tratarse con los siguientes:

  1. Uso de betabloqueadores para reducir la presión arterial y la cantidad de trabajo que realiza el corazón.
  2. Empleo de aspirina conjuntamente con un antiplaquetario. Esto previene que las células sanguíneas llamadas plaquetas se aglomeren para formar un coágulo.
  3. Consumo agresivo de estatina. Estos son fármacos para disminuir el colesterol y los triglicéridos en pacientes que los tienen elevados.
  4. Uso de inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina. Es una clase de medicamentos que se emplea, principalmente, en el tratamiento de la hipertensión arterial, de la insuficiencia cardíaca crónica y de la enfermedad renal crónica.

Más detalles a tener en cuenta
Además de las cirugías y los medicamentos, todos los que han sufrido un ataque al corazón deben llevar a cabo cambios drásticos en su estilo de vida para lograr una mejoría en su salud. El cardiólogo Jordán Morey enfatiza que todos los pacientes deben llevar a cabo las siguientes acciones:

  • Realizar ejercicio. Por lo menos 150 minutos a la semana, ya sea caminar, correr, correr bicicleta o cualquier otro ejercicio que no sea muy intenso.
  • Bajar el estrés.
  • No fumar. Si el paciente fuma, tiene que ser referido a una clínica especializada para dejar de fumar.
  • Tener una dieta baja en colesterol.
  • Los pacientes diabéticos tienen que bajar la viscosidad de la hemoglobina a 6.5.
  • Asistir a las citas médicas de manera rigurosa durante las primeras seis semanas.

Secuelas psicológicas

Algo con lo que tienen que lidiar las personas que han tenido un ataque cardiaco es la duda y el miedo de que vuelvan a tener una recaída y pongan en peligro sus vidas. Buscar ayuda con un profesional de salud mental es la mejor alternativa. “Se sabe que tratamiento psicológico o psiquiátrico sí puede ayudar a entender lo que es un infarto, sus consecuencias y el éxito de no tener un segundo evento”, menciona el doctor Jordán Morey.

“Sin embargo, no todo el mundo necesita un psicólogo después de un infarto. Si tiene una buena orientación de su cardiólogo, si está pendiente de sus medicamentos y sigue las instrucciones, el paciente verá cómo va a tener éxito en su recuperación. Esto le dará confianza y le borrará las dudas que tenga en su cabeza”.

De algo que está seguro el cardiólogo es que aquel que tenga una mentalidad positiva logrará sobreponerse a este tropiezo en su vida y seguir hacia adelante. “Aquellos pacientes que están deprimidos y que perdieron la fuerza de vida, no van a seguir las recomendaciones médicas. Sin embargo, aquel paciente que tiene mejor actitud y es más positivo hacia la vida, tiene mejor oportunidad de cumplir todas las recomendaciones médicas, se adhiere más y tiene muchas más probabilidades de mejorarse”, concluye el especialista en cardiología.

Factores de riesgo que se pueden controlar

  • El hábito de fumar
  • La presión arterial alta
  • El colesterol alto
  • El sobrepeso y la obesidad
  • Una alimentación poco saludable (por ejemplo, una alimentación que contenga muchas grasas saturadas, grasas trans, colesterol y sodio)
  • La falta de actividad física habitual
  • El azúcar alto en la sangre debido a resistencia a la insulina o a diabetes

Factores de riesgo que no se pueden controlar

  • La edad. En los hombres, el riesgo de sufrir enfermedades del corazón aumenta después de los 45 años aproximadamente; en las mujeres aumenta después de los 55 años (o después de la menopausia).
  • Los antecedentes familiares de enfermedades prematuras del corazón. Su riesgo aumenta si a tu padre o a un hermano le diagnosticaron una enfermedad del corazón antes de los 55 años o si a tu madre o a una hermana se la diagnosticaron antes de los 65 años.
  • La preeclampsia. Esta enfermedad puede presentarse durante el embarazo. Los dos principales signos de preeclampsia son el aumento de la presión arterial y el exceso de proteínas en la orina. La preeclampsia se asocia con un mayor riesgo de presentar enfermedades del corazón en el transcurso de la vida, entre ellas, enfermedad coronaria, ataque cardíaco, insuficiencia cardíaca y presión arterial alta.

Fuente: Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos

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