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Predecir y prevenir

“Golpetazo” al corazón

Los medicamentos oncológicos pueden causar daño en el sistema cardiovascular, pero la cardiooncología busca prevenir esa cardiotoxicidad

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Existe un sinnúmero de condiciones que causan afección al corazón debido a la quimio y a la radio. (Shutterstock)
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Las enfermedades cardiovasculares y el cáncer son dos de las principales causas de muerte y discapacidad, tanto  en Puerto Rico como en Estados Unidos. Una realidad que se topa de frente con otra situación que puede alarmar a muchos pacientes: los medicamentos que se utilizan para tratar el cáncer pueden producir daño en el sistema cardiovascular, tanto central -que deteriora la función del corazón- cómo periférico, que induce a hipertensión y eventos trombóticos como la formación de coágulos.

Así lo señala el doctor José Rivera Del Río, cardiólogo del nuevo Hospital del Centro Comprensivo de Cáncer, quien destaca que la mayoría de los agentes quimioterapéuticos “son muy efectivos para combatir el cáncer, pero le dan un golpetazo el corazón”. 

Cabe resaltar que el aumento de la eficacia de los tratamientos oncohematológicos ha mejorado significativamente la sobrevida de los pacientes. Pero, paralelamente, incrementan los efectos adversos cardiovasculares al punto que triplican el riesgo de  eventos cardiovasculares a mediano y largo plazo. A lo que se suma  que, a menudo, muchos pacientes ya tienen   problemas coronarios o factores de riesgo preexistentes. 

Se estima que en Estados Unidos hay 14.5 millones de  personas que, a largo plazo, han sobrevivido a un cáncer pediátrico o del adulto y se prevé que esta cifra alcance los 19 millones en 2024.

Nueva especialidad
De ahí la importancia y el auge de una nueva subespecialidad, la cardiooncología,  que busca evaluar, tratar y reducir los efectos cardiovasculares adversos que conllevan la gran mayoría de los tratamientos contra el cáncer, en conjunto con los especialistas en  hematología y oncología.

“Hay dos maneras en que el corazón se puede afectar: que el paciente desarrolle un cáncer directamente, aunque eso no es frecuente, o por mecanismos indirectos causados por  los agentes quimioterapéuticos y la radiación”, explica el doctor Rivera. 

Precisamente, el cardiólogo destaca que el objetivo de la cardiooncología es controlar de manera óptima los efectos adversos del tratamiento del cáncer, así como facilitar la prevención y la asistencia general de los pacientes con cáncer desde la evaluación inicial. 

“La pregunta que uno se hace es qué modalidades de enfermedades cardiovasculares pueden producirse cuando le das esas terapias a estas personas. La respuesta es que todas. Existe un sinnúmero de condiciones que causan afección al corazón debido a la quimio y a la radio. Entre ellas, cardiomiopatía, fallo cardiaco, arterias coronarias tapadas, hipertensión, hipertensión pulmonar, enfermedad del pericardio por la radiación y necesidad de marcapaso por problemas de electricidad, entre otras”, enumera el doctor Rivera, tras resaltar la importancia de que cardiólogos y hematólogos oncólogos lleguen a un consenso para manejar esta situación. 

“Siempre me ha chocado que, generalmente, los investigadores se dedican a estudiar los efectos de los medicamentos más conocidos, como la antraciclinas, ciclofosfamida y herceptin. Pero la realidad es que todos los medicamentos causan problemas.  Hay mucha falta de información para poder desarrollar una data estadística más completa. Ahora, aprovechando este espacio (Hospital del Centro Comprensivo de Cáncer), que está desarrollándose con todas las modalidades modernas y tecnologías, vamos a tener toda la data estadística”, afirma el también investigador. 

Predecir y prevenir
Según el doctor Rivera, la cardiooncología lo que busca es la manera de predecir los posibles problemas cardiovasculares para prevenir que la terapia oncológica afecte demasiado la salud cardiovascular. 

“Pero hay otra incongruencia, la mayor parte de los hematólogos oncólogos todavía no están cien por ciento seguros de lo que se recomienda para el seguimiento de todos estos problemas que causa el tratamiento de cáncer. Nosotros sugerimos unas formas y ellos prefieren esperar a que haya más evidencia clínica”, indica el cardiólogo, tras señalar que el “problema es que muchas veces la evidencia clínica ocurre cuando ya es tarde”. 

Por ejemplo, explica que un paciente puede aguantar una reducción en la función cardiaca, lo que se conoce como “ejection fraction” (fracción de eyección), un poco por debajo de lo que se considera normal. (La fracción de eyección se refiere al porcentaje de sangre que se expulsa de un ventrículo lleno con cada latido del corazón). 

Según información publicada por Clínica Mayo, se considera que una fracción de eyección del ventrículo izquierdo de 55 por ciento o superior es normal.  Pero menor del 50 por ciento o inferior es reducida. “Los expertos varían en su opinión sobre la fracción de eyección de entre el 50 y el 55 por ciento, y algunos consideran que este intervalo es limítrofe”, agrega la información. 

“Lo que pasa con los pacientes oncológicos es que, muchas veces cuando llegan al cardiólogo ya es muy tarde. Y puede que ni siquiera tengan síntomas como dolor de pecho o fatiga. Pero ya tiene esa medición (de la función cardiaca) muy baja”, enfatiza Rivera.
Según Clínica Mayo, se debe tener en cuenta que la fracción de eyección es solo una medición de la función cardíaca. “Aunque sea normal, la función cardíaca global puede no ser normal”.

Tecnologías que ayudan
Precisamente, el doctor Rivera recomienda que se haga este examen con más regularidad para detectar a tiempo cuándo la función cardiaca comienza a disminuir. Entre las técnicas de diagnóstico por imágenes, el cardiólogo menciona la gammagrafía MUGA, conocida también como  ventriculografía nuclear, la resonancia magnética y la ecocardiografía tridimensional. 

“Pero lo que está tomando mucho auge es la ecocardiografía tridimensional o 'Strain', porque nos da la medida más exacta y nos permite saber con anticipación cuándo el paciente se va a afectar porque comienza a detectarlo antes de que aparezcan los síntomas”, explica el médico. 

Sin embargo, el cardiólogo dice que cuando se mide la función de expulsión de sangre del corazón (ejection fraction) con las técnicas tradicionales “se mide la contracción del corazón global”. 

“Pero si tienes un defecto focal en un ventrículo, las otras partes pueden compensarlo y el número que sale en el estudio es normal. Por ejemplo, vas a tener un 'ejection fraction' de 60 antes de la terapia y estás sobre lo normal, que es 55. Por lo tanto, vas a decir que la función está normal. Pero si se hace un estudio Strain, vas a ver dónde exactamente está el problema, aún si el paciente no tiene síntomas, porque es mucho más sensitivo”, agrega el médico.

De hecho, el cardiólogo cree que “debemos dejarnos llevar por esta prueba (Strain), aunque otros creen que no, que si el paciente no tiene síntomas no hay que hacer nada”.

Según información publicada en la Revista Española de Cardiología, el parámetro que ofrece una prueba Strain puede ser muy útil en la detección de los pacientes tratados con quimioterapia porque “pueden obtener beneficios con el empleo de otras alternativas terapéuticas, con lo que se reduciría la incidencia de la cardiotoxicidad y la morbimortalidad asociada”.

“Próximamente estaremos sacando nuevos estudios para ver si debemos creer en esta prueba, que te da la evidencia antes de que surjan los síntomas o si seguimos esperando los síntomas”, afirma el doctor Rivera, tras resaltar que también se debe establecer cuán frecuente se debe repetir el estudio.

En ese sentido, destaca que a veces los planes médicos solo quieren cubrir una ecocardiografía al año, “porque no entienden, si lo entendieran, se podría hace uno cada tres meses mientras el paciente está en quimioterapia”, propone el cardiólogo, al tiempo que señala que hay pacientes de cáncer en radiación o quimioterapia que “no tienen un tratamiento preventivo para disminuir el riesgo de problemas cardiacos”. 

Síntomas de toxicidad cardíaca

  • Cansancio
  • Falta de aliento 
  • Mareos
  • Molestias o dolor en el pecho
  • Fatiga
  • Hinchazón de los tobillos 
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