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Mayor riesgo de partos prematuros

La apnea del sueño en el embarazo pone en riesgo a la madre y al feto

Que el mal dormir a causa de la apnea del sueño impacte el desarrollo del feto en gestación es un problema al que la medicina le está poniendo cada vez mayor atención

  • Por El Mercurio / GDA
  • 19 JUL. 2019 - 09:34 AM
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Cambios hormonales y adiposos, así como acumulación de líquidos en los tejidos también favorecen la apnea. (Shutterstock)
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De que el embarazo altera el sueño de las mujeres, testimonios abundan. Pero que ese mal dormir impacte en el desarrollo del feto en gestación es un problema al que la medicina le está poniendo cada vez mayor atención.

Así ocurre con la apnea del sueño, que se asocia a menor desarrollo fetal y mayor riesgo de partos prematuros, cesáreas y patologías como diabetes gestacional y preeclampsia en la mujer embarazada.

"La apnea del sueño se caracteriza por pausas de la respiración mientras se duerme, que generan descensos de la oxigenación de la sangre, cambios en la frecuencia cardíaca y en la presión arterial, así como en la continuidad y calidad del sueño", explica el doctor Daniel Pérez-Chada, jefe del Servicio de Neumología del Hospital Universitario Austral de Argentina.

Aunque se trata de un problema que puede afectar a cualquier persona, cambios epidemiológicos han generado un escenario desfavorable para las mujeres. Además de que la maternidad se ha retrasado a edades mayores, "más del 50% de las embarazadas tienen sobrepeso u obesidad y un tercio ronca en el tercer trimestre del embarazo, por lo que están más expuestas a sufrir apneas", agrega.

Se estima que entre el 15 y el 20% de las mujeres embarazadas y con obesidad padecen alteraciones de la respiración mientras duermen.

Círculo vicioso

A eso se suman cambios hormonales y adiposos, así como acumulación de líquidos en los tejidos que también favorecen la apnea. El mayor problema es que puede tener consecuencias negativas tanto para la madre como para el feto.

Por ejemplo, "hace que llegue menos sangre al feto a través de la placenta, lo que aumenta el riesgo de que nazcan prematuros y con menor peso, lo que repercute en su desarrollo a largo plazo", precisa la doctora Evelyn Benavides, neuróloga especialista en Medicina del Sueño y una de las organizadoras del simposio. También suelen tener menor vitalidad en los primeros meses de vida y requerir mayores cuidados neonatales.

Las mujeres con hipertensión arterial y diabetes gestacional, además de aquellas que aumentan significativamente de peso durante el embarazo, aunque lo hayan iniciado con un peso adecuado, también están en mayor riesgo. Todo se transforma en un círculo vicioso, ya que la apnea favorece a su vez la presencia de esas mismas patologías.

"También se ha demostrado que estas pacientes tienen mayor riesgo de padecer miocardiopatías, insuficiencia cardíaca congestiva y edema de pulmón", agrega Pérez-Chada.

Además, durante la hospitalización, suelen tener más complicaciones antes, durante y después del parto.

Pese a todo este panorama, "hay un subdiagnóstico importante", advierte el doctor Pablo Brockmann, de la Sociedad Chilena de Medicina del Sueño. "Es importante que la pareja o los familiares estén al tanto de cambios en el sueño de la embarazada, y también que los equipos de salud que la atienden consulten sobre el tema. Hay cuestionarios que permiten generar la sospecha de apnea y derivar a un especialista".

Algo necesario, considerando que su tratamiento se complica por las condiciones propias del embarazo. "No se puede recurrir a muchos medicamentos y el uso de CPAP -dispositivo que, mediante una mascarilla, tubos y un ventilador, ayuda a evitar la apnea- tiene algunas limitaciones".

Por eso, cambios nutricionales que favorezcan la baja de peso, y posturales al momento de dormir (de lado o espalda, con una leve inclinación) ayudan a reducir el riesgo.

También se deben aumentar los cuidados durante el embarazo en mujeres que con anterioridad ya tenían obesidad, hipertensión y apnea. "En las embarazadas que no padecen estas patologías antes del embarazo" -agrega Pérez-Chada-, "estar muy atentos al incremento del peso".

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