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Análisis

La ética aplicada como baluarte de las profesiones relacionadas a la salud

Transportar la definición de la ética al campo de la salud, consiste del análisis para a tomar una decisión Informada sobre cuál es la mejor opción de tratamiento, a la luz del peritaje del cuidador, tomando en cuenta el Interés y el respeto al paciente

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Es es importante que el paciente conozca las alternativas de tratamiento que existen para que tome una decisión informada. (Shutterstock)
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Mucho se habla de la ética y de su importancia para la sana convivencia social. Sin embargo, más allá de la definición filosófica, los valores que se desprenden de la ética están íntimamente relacionados con el discernimiento entre las alternativas posibles ante un asunto en particular y cuyo fin persiguen el máximo bienestar del ser humano. Integra los conocimientos y peritaje del profesional enmarcado en los fines y propósitos de quien recibe los servicios.

De manera general, la ética se define como la parte de la filosofía que trata del bien y del fundamento de sus valores, así como el conjunto de normas morales que rigen la conducta de la persona en cualquier ámbito de la vida. Pero, el doctor Miguel A. Arrieta Morales, director ejecutivo del Instituto para el Desarrollo Humano, Inc., la resume como “la evaluación y el discernimiento entre alternativas posibles para escoger aquellas que prometan el mayor bienestar del ser humano”. Para el académico, la ética tiene que ver con la reflexión el análisis del pensamiento y la toma de decisiones que puedan dar resultados más prometedores un diálogo entre proveedores y quien decide recibir o no los servicios.

Sin embargo, ¿qué implica la aplicación de la ética en el campo de la salud y en la enseñanza de las carreras relacionadas?

Según destaca el doctor Ramón F. González García, presidente del Comité de Ética del Colegio de Cirujanos Dentistas de Puerto Rico y estudioso de este tema, “al transportar esa definición al campo de la salud, ese análisis nos debe llevar a tomar una decisión sobre cuál es la mejor opción de tratamiento que debe seguir un paciente”, sostiene, al mencionar que, antes, es importante que la persona conozca las alternativas que existen para que tome una decisión informada.

“Definitivamente, hoy las personas están mejor informadas y tienen más educación y acceso a la tecnología, por lo que ya no están en una posición pasiva, sino que cuestionan, piensan y analizan”, resalta, por su parte, el doctor Arrieta, mientras que el doctor González subraya que si bien antes existía una relación más paternalista en la que el paciente veía al profesional de la salud como el que tenía el conocimiento, “hoy día, con tanta información accesible, el paciente juega un papel más importante en la determinación de cuál va a ser el tratamiento a seguir. Ahora, se trata de una ética que respeta los propósitos de la persona, partiendo de lo que persigue y de qué cosas son importantes para él o ella”, sus valores y compresión de vida, agrega González.

En términos de los profesionales relacionados a la salud y la enseñanza de la ética aplicada, el doctor González expone que los estudiantes reciben educación formal en el concepto de ética, desde varias perspectivas.

“La reciben desde el punto de vista de ética profesional, que es la prestación del servicio, pero también reciben educación formal desde el punto de vista de la investigación”, explica González, al mencionar que también se les enseña a los estudiantes los cánones de ética de las diferentes profesiones de acuerdo con el programa académico en el que estudia. Aclara que estas son unas guías y que de ninguna manera son los únicos conceptos éticos que deben seguir una vez se convierten en profesionales.

“Un error muy común es que se piensa que el tema se resuelve con un código de ética, con regulaciones, con normativas y con más legislación de ‘si tú haces esto, te castigo con esto otro’. Pero esa es es una ética de coacción y la ética a la que nosotros hacemos referencia, esa que definimos antes, debe salir del corazón, un diálogo para el discernimiento”, apunta el doctor Arrieta, al añadir que los seres humanos tienen unas aspiraciones que se deben respetar para que todos puedan alcanzarlas.

Esa educación ética tiene que venir de la deliberación, del ejercicio de escoger entre alternativas de pensar. Es una decisión de cognición de pensamiento que, si no se ha fomentado, entonces carecemos de esas destrezas”, dice Arrieta, al recalcar la importancia de sensibilizar sobre el tema, que, a pesar de no ser nuevo, se ha ido relegando.

“Es un tema que viene desde el origen de la fundación de nuestra sociedad occidental, pero que, en Puerto Rico, por diferentes razones, lo hemos echado a un lado y más bien se ve como un asunto de coacción. Eso ya se ha probado que no funciona y lo que trae es mayor violencia y hostilidad”, destaca. “Es una ética que en vez de (exigir) un control interno (exige) un control externo y eso de los controles externos no nos ayuda a aprender a vivir con nosotros mismos”.

Primordial la formación de carácter

“Ética significa ‘ethos’ y ‘ethos’ no es otra cosa que carácter; es la formación del carácter a través de las decisiones que vayas tomando, la formación de tu propia persona a través de tus decisiones. De ahí vienen las virtudes y los buenos hábitos”, abunda el doctor Arrieta, quien comenta que fomentar esta práctica permitirá que tengamos coherencia e integridad para actuar conforme a lo que se considera importante. Tener compresión sobre cómo los servicios aportan en los fines hace posible construir en nuevos y buenos hábitos saludables y logra adherencia en los tratamientos y servicios de ayuda.  

“La importancia de las virtudes y de los buenos hábitos nos permite pensar en buenas prácticas para uno mismo y para los demás. Al actuar con respeto a lo que las personas consideran que es importante, surge la voluntad para deshacer hábitos no deseables para ser sustituido por otros, se crece en la confianza y se ortalece la fibra de la relación social. En ausencia del respeto se ven amenazadas las empresas, las organizaciones y los gobiernos y todo sigue complicándose”, enfatiza Arrieta.

Por su lado, el doctor González acentúa que en lo que respecta con los profesionales de la salud, independientemente de la rama, la consideración primordial siempre debe ser el bienestar de la población y del paciente.

“Entonces, es importante que las determinaciones o las decisiones que se tomen sean en beneficio de ese paciente o de la población y en pro de su bienestar, lo cual envuelve un componente ético súper importante en el que el paciente toma un rol o ejerce una función de protagonista en la determinación de su tratamiento”, puntualiza González.

Para los entrevistados, los profesionales de la salud siempre deben partir desde los propósitos de la persona y de que la persona esté bien informada de los posibles beneficios y las consecuencias de cada opción. “Eso significa que hay que respetar cuáles son sus preferencias y sus valores”, agrega Arrieta.

Por ello, para los académicos entrevistados, la aplicación de la ética en cada aspecto de la vida, no solo en lo profesional, es esencial, pues surge del análisis de la toma de decisiones, que es una acción constante en los seres humanos.

“Siempre estamos tornando decisiones, todo el tiempo, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos. Lo que pasa es que (en la ética) se incluye el criterio de qué consisten los mejores resultados para los demás y para uno mismo”, expone el doctor Arrieta, al mencionar que de ahí es donde se integra la aplicación de la ética en la enseñanza mediante cursos de Civismo, Responsabilidad Social, Estudios Sociales, Humanidades, y otros.

Una tarea que requiere discernimiento y cuidado

Sin embargo, como apunta el doctor Arrieta, aunque la ética permite tomar decisiones tomando en consideración cómo afectan al individuo diversos factores, esto solo se logra mediante el diálogo.

La ética es dialógica. Esto significa tener diálogos con propósitos. Para ello, hay que sacar tiempo y crear espacio con la persona. Hay que destinar recursos, tiempo y esfuerzos para abrir esos espacios y estos son algunos de los obstáculos que se tienen para poder trabajar el tema de la ética, partiendo de la persona”, recalca Arrieta.

De otra parte, el director ejecutivo del Instituto para el Desarrollo Humano expresa que hablar de ética es hablar de servir. En la ética aplicada, la persona supera el conocimiento mero técnico para transformase en todo un profesional.

“¿Qué significa esto? Que yo puedo tener todos los conocimientos y lo que hace la diferencia para hacer el brinco de ser un técnico a ser un profesional es el servicio que se presta de por medio y si no hay ética me quedo como un técnico y no brinco hasta el nivel de ser un profesional”, resume Arrieta, al mencionar que, en el caso de la salud, el bienestar de la persona debe ser definido por la propia persona.

“En el campo de la salud, la ética también juega un papel súper importante desde la perspectiva de la investigación y de lo que es la educación al paciente para que este tome una determinación apropiada. Va más allá de los cánones de ética que pudieran tener las asociaciones profesionales, porque estos solo sirven como una guía, pero no significa que es lo único que compete la ética de ese profesional”, aclara el doctor González.

Recomendaciones

Tanto para el doctor Arrieta como para el doctor González, lo que debe hacer el profesional y lo que debe hacer el paciente se complementa. A continuación, sus recomendaciones:

* El paciente debe solicitar que se le explique bien cuál es su condición de salud, cuáles son sus alternativas de tratamiento y cuáles son los pros y los contras de cada tratamiento

* El profesional de la salud tiene que responder a esa solicitud y explicar las cosas en un vocabulario sencillo y que esté bien atado a la escolaridad y a la educación que tiene el paciente.

* Una vez el profesional asume esa responsabilidad de explicar bien las cosas y dar la información que tiene que brindar, el paciente puede tomar una decisión informada.

* Si bien en la cultura puertorriqueña es usual que los pacientes vean a los profesionales de la salud como una autoridad incuestionable, es importante que aclaren sus dudas, preguntando todo lo que sea necesario. El paciente debe entender que es su vida la que está en juego y qué quiere hacer.

* Por su parte, aunque el profesional de la salud pudiera sentirse amenazado, debe ver este intercambio como parte de un proceso saludable y de su responsabilidad.

Para conocer más sobre la ética y cómo aplicarla en nuestro diario vivir, accede a www.fundacionmovimientoetico.org y a la página del Instituto de Bioética Eugenio María de Hostos, en el Recinto de Ciencias en http://bioetica.rcm.upr.edu/.

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