Loader
Beneficios lejos de la realidad

La evidencia sobre cigarrillos electrónicos existente hasta ahora sugiere no usarlos

Gran parte de los países comienza a tomar medidas firmes contra el uso de estos dispositivos

  • Por El Mercurio / GDA
  • 18 OCT. 2019 - 09:02 AM
Photo
Algunos científicos plantean que es el saborizante agregado, otros, que son los aceites, como el acetato de vitamina E, que estarían dañando los pulmones. (Ethan Parsa / Pixabay)
  • Compartir esta nota:

Mientras en Estados Unidos se investiga el vínculo de los cigarrillos electrónicos con más de un millar de casos de una nueva y severa enfermedad pulmonar -que ha matado a una treintena de personas-, gran parte del planeta comienza a tomar medidas firmes contra el uso de estos dispositivos, publicitados hasta ahora como "menos riesgosos" que los cigarrillos tradicionales y como una alternativa para dejar de fumar. Dos características que están lejos de la realidad, a la luz de la evidencia que se acumula y frente a la cual la recomendación de la Organización Mundial de la Salud, sociedades científicas y expertos en salud, es evitar su uso. Al menos hasta que no existan dudas sobre sus efectos.

Los cigarrillos electrónicos, también conocidos como vaporizadores, permiten a los usuarios inhalar nicotina en vapor en lugar de humo. Aunque surgieron en 2004, ha sido en esta década que su popularidad aumentó y se espera que el número de usuarios llegue en 2021 a 55 millones, según la empresa de estudios de mercado Euromonitor.

"Es un tema controversial", dice el doctor broncopulmonar Rodrigo Gil. "En Estados Unidos no se había presentado una epidemia de casos como la de ahora".

Tos, dolor en el pecho, dificultades para respirar, fatiga y vómitos, son algunos de los síntomas. Y algunos de los pacientes han debido ser conectados a ventilación mecánica.

Gil precisa que no hay certeza aún sobre cuál es la causa. Algunos científicos plantean que es el saborizante agregado - la empresa JUUL anunció la suspensión de la venta de sabores para sus cigarrillos-; otros, que son los aceites, como el acetato de vitamina E, que estarían dañando los pulmones. Y también se ha apuntado a la glicerina, que aunque aprobada para usar en alimentos y cosméticos, nunca se había calentado e inhalado. Asimismo, el 76% de los casos dijo que había usado productos que contienen THC, sustancia activa de la marihuana.

"Todos los productos que están incluidos en estos dispositivos han mostrado tener efectos nocivos en la salud", dice la doctora Lidia Amarales, directora de la organización Respira Libre. "Cada semana sale nueva evidencia para demostrar que no son inocuos".

A comienzos de mes, una revisión de todos los estudios científicos sobre estos cigarrillos y su efecto en los pulmones, hecha por cuatro universidades de Estados Unidos, concluyó que sus efectos "tienen similitudes con los que se ven en los cigarrillos tradicionales y diferencias importantes".

Los estudios también muestran un aumento de síntomas respiratorios en adolescentes.

De hecho, dos tercios de las personas con la enfermedad en Estados Unidos tienen entre 18 y 34 años, y el 16% son menores de 18. Esto es uno de los puntos que más preocupa, advierte el doctor Gil.

"Se ha hecho una moda entre gente que no fuma, y el riesgo de hacerse adicto es mayor. La prevalencia de vapeo en adolescentes ha ido creciendo".

Como respuesta, al menos 39 países ya han prohibido la venta de cigarrillos electrónicos o líquidos de nicotina. En Estados Unidos, Nueva York y Michigan tomaron acciones similares, y ayer Miami prohibió su uso en parques de la ciudad.

En la práctica, la venta de estos productos no ha sido aprobada por las autoridades sanitarias en el país.

Por su parte, la compañía British American Tobacco alude a un estudio original de 2015 hecho en el Reino Unido que plantea que los cigarrillos electrónicos son 95% menos dañinos que los convencionales. De hecho, ese país promueve su uso como alternativa para dejar de fumar.

Si bien la regulación de estos dispositivos por el servicio público de salud británico es más estricta que en Estados Unidos, la doctora Amarales precisa que casi todos los grandes organismos científicos han alertado sobre su daño y que no es una alternativa para la cesación de tabaco.

  • Compartir esta nota:
Volver Arriba