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Los casos se han duplicado en gran parte del planeta

La falta de luz natural explica en parte el alza de casos de miopía

Se dice que la luz solar favorece la liberación de dopamina en las células de la retina, neurotransmisor que evitaría el alargamiento del ojo, pero no se ha visto que disminuya la progresión en quienes ya tienen miopía

  • Por El Mercurio / GDA
  • 29 NOV. 2018 - 08:27 AM
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La miopía afecta a un cuarto de la población mundial. (Shutterstock)
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En los últimos 50 años, los casos de miopía se han duplicado en gran parte del planeta -como ha ocurrido en Estados Unidos y Europa- e incluso en algunas regiones, como Asia, más del 90% de los niños, adolescentes y adultos jóvenes tienen este problema para enfocar y ver bien de lejos.

Debido a este fenómeno es que algunos especialistas ya se refieren a la miopía como una "epidemia" que hoy acompaña a una cuarta parte de la población mundial. Y las estimaciones sugieren que el porcentaje podría elevarse a un tercio al final de esta década.

Pero así, como está claro que este problema -que se debe a una longitud del globo ocular mayor que lo normal- suele aparecer en la edad escolar, no se tiene completa certeza sobre cuáles son los factores que han hecho que se dispare el número de casos.

"La preocupación surgió tras resultados de estudios en países asiáticos, en donde se vio que jóvenes de 18 años tenían miopías muy altas, sin tener padres con este problema o con miopías leves. Eso hizo sospechar que había algún factor ambiental que hace que la prevalencia esté siendo mayor a lo genéticamente esperado", explica la doctora Marlene Vögel, oftalmóloga y profesora titular de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile.

Libros y pantallas

Rápidamente, la ciencia se abocó a buscar esas causas, más allá del factor hereditario. Así surgió una pista que hoy genera consenso entre los especialistas: la exposición a la luz natural.

Un estudio comparó jóvenes de origen asiático que vivían en Australia y otros en China. Los primeros eran mucho menos miopes.

"Ambos tenían la misma escolaridad y estaban expuestos a la misma cantidad de horas de clases y de lectura -otros factores que se han asociado al aumento de casos-; la única diferencia era que los australianos pasaban más tiempo al aire libre", dice Vögel.

Otras investigaciones han llegado a resultados similares. Pero, no se trata de exponerse al sol, sino a la luz del día, precisa el doctor Pablo Altschwager, académico del Departamento de Oftalmología de la Universidad Católica.

"Se ha visto que en los niños que pasan más tiempo expuestos a la luz natural, disminuye la incidencia, se retrasa la aparición o disminuye la progresión de la miopía".

La explicación apunta a que la luz solar favorece la liberación de dopamina en las células de la retina, neurotransmisor que evitaría el alargamiento del ojo. "Pero no se ha visto que disminuya la progresión en quienes ya tienen miopía", agrega el especialista.

En los últimos años, hay quienes han puesto en la línea de los culpables al excesivo uso de celulares, televisores y tabletas. De la misma manera que se ha comprobado que la incidencia es mayor entre los niños que leen más, las pantallas jugarían un rol similar al forzar a los ojos a enfocar objetos muy cercanos.

"No hay demostrada una causalidad clara” -comenta la doctora Ghislaine Lepeley, oftalmóloga de Clínica Santa María. “Incluso, se piensa que más que la actividad de cerca asociada al celular o la tableta, sería el hecho de usarlo al interior, restando horas al aire libre".

El abuso de pantallas sí ha favorecido el aumento de consultas al oftalmólogo, agrega Altschwager. "Llegan por fatiga visual y al examinar uno encuentra casos de miopía".<br/>Establecer el diagnóstico es importante, no solo para corregir el problema, sino para evitar que siga su progresión.

"Mientras más precoz la edad de aparición, mayor es el riesgo de desarrollar a futuro una miopía más severa si no recibe tratamiento". Esto se asocia a mayor riesgo de complicaciones como desprendimiento de retina, glaucoma o degeneración macular.

Por esta razón, los especialistas sugieren realizar controles oftalmológicos a los cuatro y seis años, aun cuando no haya ningún síntoma.

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