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¿Sexismo en la investigación clínica?

La idea de que las mujeres son "hormonales" afecta la investigación

Cuando observamos a las hembras a través de un lente masculino, corremos el riesgo de no ver el quid de la cuestión para las hembras

  • Por El Mercurio / GDA
  • 31 MAY. 2019 - 10:46 AM
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La noción de que las mujeres son más volubles debido a sus ciclos hormonales ha afectado las investigaciones científicas que usan animales. (Andrik Langfield / Unsplash)
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La noción de que las mujeres son más volubles debido a sus ciclos hormonales ha afectado las investigaciones científicas que usan animales, lo que genera un problema crítico para la salud pública, advierte un artículo que publica Science.

La creencia de que las hormonas ováricas en circulación hacen que los datos de sujetos femeninos sean "más desorganizados" continúa influyendo hoy en el diseño experimental de animales de laboratorio, en su mayoría machos.

"Cuando observamos a las hembras a través de un lente masculino, corremos el riesgo de no ver el quid de la cuestión para las hembras", dijo la líder del estudio, Rebecca Shansky, académica de la Universidad Northeastern de Boston.

El asunto es más relevante cuando se trata de estudios de comportamiento relacionados con trastornos del ánimo y la ansiedad, como la depresión y el trastorno de estrés postraumático, ambos prevalentes en las mujeres.

"La idea de que el ciclo estral (o reproductivo) hará que los datos obtenidos de sujetos femeninos sean más variables que los recopilados de los masculinos se ha considerado como una presunción razonable a lo largo de la historia, que no se ha analizado científicamente hasta 2014", escribió Shansky.

Ese año, varios estudios de neurociencia, que utilizaron ratones como sujetos, hallaron que los datos recopilados de ejemplares femeninos, independientemente de su ciclo estral, no variaban más que los de los machos. De hecho, en algunos casos, los datos de ratones machos resultaron más variables que los de las hembras.

Esto ocurrió particularmente entre machos alojados en grupos, pero no entre las hembras, ya que la existencia de una jerarquía de dominación resultó en que algunos machos tuvieran niveles de testosterona en promedio cinco veces más altos que los de los subordinados.

En 2016 las agencias en Estados Unidos que financian estudios científicos requirieron que se usaran animales machos y hembras en ellos. Pero, según Shansky, como no hay normas explícitas sobre la incorporación de ambos sexos en los diseños de experimentos, algunos neurocientíficos trabajan primero con machos y luego, cuando tienen conclusiones, realizan la misma pesquisa con hembras.

A su juicio, esta estrategia "es peligrosa porque perpetúa la idea anticuada, sexista y científicamente errónea de que el cerebro masculino es la norma de la que el cerebro femenino se desvía".

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