Loader
Su incremento se está haciendo evidente en la isla

La moda del vapor con nicotina

El “juuling” es una tendencia altamente adictiva que puede poner en riesgo la salud de los jóvenes

Photo
  • Compartir esta nota:

El 12 de septiembre de 2018, la Administración de Drogas y Alimentos (FDA, en inglés) publicó un comunicado de prensa en el que esboza las últimas gestiones realizadas por el ente federal para fiscalizar el mercadeo y la venta de los cigarrillos electrónicos a menores de edad.

En los últimos meses, el tema ha venido causando un fuerte debate entre los sectores que apoyan y los que desaprueban algún tipo de regulación de este mercado, y el comunicado describe las acciones tomadas como el mayor esfuerzo coordinado de imposición de regulaciones que haya tenido la FDA en su historia. Las acciones podrían incluir una posible prohibición de los líquidos con sabores que se utilizan en los vaporizadores, conocidos como e-liquids.

La razón, de acuerdo al comisionado de la agencia federal, el doctor Scott Gottlieb, es que el uso de los cigarrillos electrónicos y la práctica del vapeo (vaping) entre menores de edad han llegado a niveles epidémicos en la nación americana. Más recientemente, la atención se ha volcado especialmente hacia un dispositivo que lleva en el mercado poco menos de tres años y cuyo uso se ha acuñado como juuling (vapeo alto en nicotina con el dispositivo de la marca JUUL). La práctica ha levantado serias preocupaciones sobre su seguridad y el potencial de llevar a los menores a usar cigarrillos regulares u otras drogas ilícitas más adelante.

Estadísticas alarmantes “”

Las estadísticas en Estados Unidos han ido en aumento. Por ejemplo, un reporte de 2016 del Cirujano General cita un incremento de 900% en el uso de cigarrillos electrónicos por parte de estudiantes de escuela superior entre los años 2011 y 2015. Mientras que la Encuesta Nacional de Uso de Tabaco entre Jóvenes del 2017 precisa que 1.7 millones de estudiantes de escuela superior dijeron haber usado esta modalidad de fumar en los 30 días anteriores a la encuesta. El uso del vaporizador fue, también, el más común entre los estudiantes de escuela intermedia y superior en ese país.

Sin embargo, aunque en Puerto Rico no existen estadísticas que muestren la incidencia del uso de cigarrillos electrónicos entre los adolescentes, Suzanne Roig Fuertes, administradora de la Administración de Servicios de Salud y Contra la Adicción (ASSMCA), admite que esta práctica ha incrementado grandemente en la isla, aunque, al momento, se desconocen porcentajes.

Por ello, la próxima Consulta Juvenil que realizará la agencia entre los jóvenes de escuela intermedia y superior de escuelas públicas y privadas a través de toda la isla, ya ha sido modificada para encontrar respuestas sobre este particular, dice Roig Fuertes. Este instrumento, que se provee aproximadamente cada dos años, indaga sobre el uso de sustancias entre los escolares puertorriqueños.

“Ya se aprobó el formulario que se va a estar utilizando y tiene unas modificaciones para atemperarlo a la realidad actual, como es el uso de la marihuana y del cannabis medicinal”, explica Roig Fuertes, a la vez que añade que también tiene una sección completamente dedicada a los cigarrillos electrónicos en todas sus modalidades. Sin embargo, fue enfática al mencionar que los resultados de encuestas anteriores ya reflejan un alto y preocupante consumo de nicotina y de tabaco entre los menores puertorriqueños.

“Próximamente, esperamos tener más información a través de esta encuesta para tener más data científica” que le permita a la agencia incrementar aún más sus esfuerzos para atacar este problema, sobre todo en el área de prevención con datos científicos, sostiene Roig Fuertes.

¿Qué ocurre en Puerto Rico?

Un sondeo informal entre locales donde venden este tipo de productos, jóvenes estudiantes y padres revela que el tema todavía no ha cobrado notabilidad en la isla, aunque cada día son más los jóvenes que se suman a la práctica.

“Sabemos que lo usan adultos, pero, si preocupante es que lo use un adulto, más alarmante es que lo estén usando menores”, aduce, al respecto, Roig Fuertes, quien admite que el uso proliferado de este tipo de aparato unido al desconocimiento de qué es realmente, tiene implicaciones que resultan desconocidas para los jóvenes.

Andrea -nombre ficticio para proteger su identidad- es una joven estudiante universitaria que en días recientes cumplió 18 años de edad. Al preguntarle específicamente sobre la modalidad del juuling, la joven, que estudió en una escuela privada del área metropolitana y que ahora asiste a su primer año de universidad, dice que muchos de sus amigos utilizan el aparato, el cual pudiera pasar inadvertido para quienes no conocen de la práctica.

“Quienes lo usan tienen entre 15 y 20 años y están entre noveno grado y universidad”, explica Andrea, quien, no usa el dispositivo. Añade que, entre sus pares, lo utilizan por igual chicas y chicos, y que sus padres no lo saben porque es fácil de esconder.

“(El aparato) se parece mucho a un pen drive y muchos padres no están orientados sobre estos artefactos”, destaca, al explicar que a los jóvenes les gusta porque se ve cool. Además, el hecho de que utilizan sabores frutales los hace atractivos para los más jóvenes, explica Roig Fuertes, al mencionar que la variedad de aromas ha tenido un gran enganche, sobre todo en las mujeres, y que los estudios realizados en Estados Unidos validan este dato.

De fácil acceso

Tanto en Estados Unidos como en Puerto Rico, el acceso a estos aparatos y otros sistemas electrónicos de liberación de nicotina (ENDS, en inglés) están bajo la mirilla de las autoridades sanitarias, precisamente por su disponibilidad para los jóvenes, a pesar de existir leyes que regulan la venta a menores de edad.

En la isla, por ejemplo, el expendio de este tipo de producto –y de cualquier otro producto de tabaco y su parafernalia- está prohibido a menores de 18 años y, por ley, los comercios que los venden deben pedir identificación a toda persona menor de 27 años.

Para asegurarse de llevar el mensaje a los comercios, personal de ASSMCA visita regularmente los lugares que los vende para educar sobre las consecuencias que tiene no seguir las leyes vigentes.

“Estamos incrementando nuestras visitas a los comerciantes y, más que hablar con los empleados, siempre pedimos hablar con el dueño, porque las multas son altas por vender este tipo de productos a menores”, enfatiza, por su parte, Juan Rivera, administrador auxiliar de Prevención de ASSMCA, al recalcar que las faltas conllevan multas que van de $5,000 a $10,000.

“Yo creo que se debe crear conciencia y evitar enfrentar una multa por simplemente no pedir identificación”, sostiene Rivera, al mencionar que ASSMCA realiza acuerdos colaborativos y esfuerzos coordinados con el Departamento de Hacienda y otras agencias para reeducar a los comerciantes para que se cumpla la ley. De esta manera, añade, se ataca el factor de accesibilidad, que es el mayor riesgo para los menores.

Pero, la realidad, como observa Andrea, es un tanto más complicada, pues, muchas veces, con simplemente mandar a comprar el producto con un amigo mayor de edad, es suficiente. Además, como indica la administradora de ASSMCA, si los padres practican el vapeo, también exponen a sus hijos al acceso fácil de estos productos.

Discurso cuidadoso

Por su parte, Eric, un joven comerciante de uno de los llamados vape shops del área metropolitana y que accedió a la entrevista bajo condición de anonimato, explica que, al menos en su local, no ha confrontado problemas mayores con menores tratando de adquirir el famoso pen drive u otro tipo de vaporizador, no solo porque se reserva el derecho de admisión y se prohíbe la entrada de menores de edad, sino también porque siempre pide identificación y la puerta de entrada está claramente rotulada para esos fines.

Está convencido de que estas estrategias evitan que los menores siquiera intenten entrar a la tienda y destaca que, aunque su clientela es más adulta, más que menores, también recibe a muchos jóvenes que recién cumplen los 18 años de edad.

Queda por contestar la interrogante de si estos han sido usuarios de este tipo de modalidad anteriormente o, como es común a estas edades, con la recién adquirida mayoría de edad, se han lanzado a experimentar una práctica de moda y que rápidamente gana adeptos.

Peligro insospechado

Interesantemente, varios padres no fumadores consultados por Por Dentro dijeron conocer sobre la práctica del vapeo, pero se mostraron sorprendidos al observar el aparato de la marca JUUL. Al preguntárseles si hubieran podido reconocer el artefacto entre las pertenencias de sus hijos como un vaporizador de nicotina, dijeron que nunca se lo hubieran imaginado y que tampoco hubieran sospechado que sus hijos podrían estar incurriendo en la práctica.

“La preocupación que se trae a nivel nacional sobre este tipo de productos es bien alta por el hecho de que es muy difícil de identificar si es un pen drive o es un cigarrillo electrónico. Por su tamaño tan pequeño es fácil esconder y nadie se entera que están fumando, tan sencillo como eso”, advierte la administradora de ASSMCA, quien recientemente asistió a una convención en Boston, Massachusetts, sobre el uso de los cigarrillos electrónicos entre los menores de edad.

Un riesgo para la salud

Aunque, en un inicio, los vaporizadores fueron concebidos como un método para que los fumadores abandonaran el hábito y la dependencia a la nicotina, la práctica del vapeo se percibe como segura por un gran segmento de la población. En el mejor de los casos, se piensa que es una alternativa más saludable al cigarrillo regular.

Sobre este particular, Eric comenta que, a diferencia del cigarrillo regular, los vaporizadores como el JUUL “no contienen otros químicos, además de la nicotina”, y que “el líquido es lo más importante. En su negocio, utilizan líquidos que el cataloga “de calidad” y que, a pesar de no ser regulados por la FDA, pasan por el escrutinio de laboratorios independientes. “Son más saludables”, sentencia. “

Sin embargo, para el doctor Maximino Linares Castro, pediatra, esta práctica que se ha convertido en una moda que causa adicción por su alto contenido de nicotina. Además, contiene otros ingredientes químicos que pueden ser igual de dañinos.

“La nicotina, microgramo por microgramo, es más adictiva que la cocaína”, explica el doctor Linares Castro, quien añade que, entre otros efectos, algunos de estos ingredientes pudieran afectar el sentido del gusto, ocasionando que los usuarios aumenten las dosis. Aunque en su consulta no ha visto menores que usen el dispositivo, sí ha tenido pacientes de 18 años que lo usan, por lo que los orienta de sus efectos en la salud.

De hecho, en la página de la compañía JUUL se menciona que el sistema utiliza una mezcla de ingredientes propietarios” que “imita la experiencia de fumar un cigarrillo regular”. La FDA no exige que la cantidad exacta de los ingredientes de la mezcla se especifiquen, solo exigen que se muestre la cantidad total de la mezcla, lo que implica que no se sabe exactamente la cantidad de los ingredientes de la mezcla.

Por su parte, el informe del Cirujano General de Estados Unidos es enfático al señalar que, “en comparación con los adultos, los cerebros de los niños y de los jóvenes adultos son más vulnerables a las consecuencias negativas de la exposición a la nicotina”. Estos efectos incluyen: adicción, ser la transición a otras sustancias adictivas, reducen el control de impulsos, y ocasionan déficit de atención y cognición, así como desórdenes del ánimo. Durante el embarazo, la exposición fetal a la nicotina puede tener consecuencias adversas, que pueden llevar hasta la muerte fetal súbita, entre otras consecuencias.

“La realidad es que la nicotina, sea inhalada a través de estos artefactos o a través de cigarrillo o las distintas modalidades de tabaco, se queda en el sistema. Aunque hace daño a cualquier edad, en los jóvenes el daño puede ser mucho mayor y permanente”, asegura Roig Fuertes, al recalcar que muchos de estos dispositivos usan líquidos saborizantes con niveles de nicotina que van del 3, 6, 9 y 35 hasta 48%. En el caso del JUUL un pod contiene 0.7 mL (o 59 mg/mL) que equivale a un paquete de cigarrillos o 200 “haladas”.

“Así que este tipo de artefacto que tiene nicotina, aunque sea de un 3%, es un 3% que se está quedando dentro del sistema y va a tener un efecto dañino sobre el sistema respiratorio y otros sistemas”, enfatiza la administradora de ASSMCA.

Roig Fuertes agrega que, a pesar de que comúnmente se ha relacionado el uso de estos productos al cáncer del pulmón, se puede relacionar a otras enfermedades, como puede ser el cáncer de orofaringe.

Qué pueden hacer los padres

Rivera enfatiza en la educación como herramienta principal para que en la isla se prevenga el desarrollo de una epidemia similar a la que se enfrentan Estados Unidos y países europeos como Gran Bretaña.

Los factores de riesgo están atados a lo que es la educación. Es importante que, como padres, asumamos una responsabilidad y les dejemos saber a nuestros hijos los peligros que pueden enfrentar (al utilizar cigarrillos tradicionales o electrónicos)”, sostiene el administrador auxiliar de Prevención de ASSMCA, mientras enfatiza que no existe una edad promedio para hablarles a nuestros hijos los daños del cigarrillo o del alcohol.

“En la medida en que podamos educar y empoderar a nuestros hijos sobre lo que hacen las drogas, posiblemente dilatemos esa experimentación y en la medida en que se retrase la experimentación, posiblemente no se conviertan en adictos en este tipo de producto”, recalca Rivera, para añadir que “del cigarrillo electrónico hay una línea bien fina para pasar a lo que es el cigarrillo (regular) y de ahí quizás experimentar con otras drogas ilegales”.

Por su lado, Roig Fuertes urge a los padres a ser ejemplo mediante el modelaje. Señala que si el cigarrillo regular o el vaporizador de nicotina están accesibles en el hogar va a ser mucho más difícil lograr que los menores no quieran fumar o desistan de utilizar el cigarrillo electrónico.

“Así que la petición a los padres es que cesen de fumar. Si no lo pueden hacer por ellos mismos, entonces háganlo por sus hijos, sean niños, adolescentes o grandes, o háganlo por sus nietos, si están en una etapa más adulta, pero que dejen de fumar. Si no lo quieren hacer por el bienestar de ellos mismos que debería ser la principal razón, que lo hagan por el bienestar de otros”, finaliza diciendo la administradora de ASSMCA.

  • Compartir esta nota:
Volver Arriba