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Según estudio

Lactancia materna protege de bacterias resistentes a fármacos

Los bebés que habían sido amamantados por, al menos, seis meses tenían muchas menos bacterias resistentes que quienes recibieron fórmula o tuvieron lactancia durante menos tiempo

  • Por La Nación / GDA
  • 24 OCT. 2018 - 2:00 PM
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Los niños que reciben leche materna tienen una mayor protección contra bacterias resistentes a antibióticos. Así lo señala un estudio de la Universidad de Helsinki, Finlandia. Los resultados fueron publicados en la revista Nature Communications

La resistencia a los antibióticos es uno de los principales problemas de salud pública. Bacterias que son potencialmente dañinas para nuestro organismo se vuelven más fuertes que los medicamentos utilizados para tratarlas, con lo cual la infección requerirá de fármacos más fuertes y con mayores efectos secundarios.

Usualmente, muchos de nosotros tenemos bacterias resistentes en nuestro sistema digestivo, pero muchas de ellas no son patógenas y no nos infectan; otras sí pueden provocar enfermedades, pero conviven en el cuerpo sin infectarnos; finalmente, algunas sí son capaces de producir infección, pero el sistema inmunitario las combate. Solo una minoría requiere uso de antibióticos.

No obstante, entre quienes tienen un sistema de defensas más deprimido, el tener bacterias patógenas resistentes podría eventualmente presentar un riesgo mayor.

El sistema inmunitario de los bebés es mucho más débil que el de los adultos, porque aún está en desarrollo y no ha alcanzado su madurez completa. Por eso, debemos estar pendientes de ellos. Además, ellos también son más vulnerables a otro tipo de infecciones de virus o parásitos. Es bueno saber que la leche de sus madres los protege”, destacó Katariina Pärnänen, autora del informe.

Estudio

Los investigadores revisaron el número de genes resistentes a antibióticos en la leche materna de diferentes mamás y en la materia fecal de sus bebés. Estos genes hacen que las bacterias se vuelvan resistentes a uno o más antibióticos.

Los investigadores vieron que las bacterias resistentes que tiene la madre sí son pasadas a sus bebés a través de la leche. Sin embargo, las azúcares de este alimento les dan mayor potencia a las bacterias beneficiosas del sistema digestivo.

Esto les permite a los microorganismos “buenos” actuar como probióticos y proteger de los patógenos. Los bebés que habían sido amamantados por, al menos, seis meses tenían muchas menos bacterias resistentes que quienes recibieron fórmula o tuvieron lactancia durante menos tiempo.

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