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Factores de riesgo

Las ETS no son solo cosa de los jóvenes

En las últimas décadas, estudios realizados revelan que los casos de enfermedades de transmisión sexual en personas de más de 50 años se han duplicado

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Las probabilidades de que una mujer posmenopáusica transmita gonorrea y clamidia disminuyen, pues la mucosa de su cuello de la matriz cambia y es más difícil que esta lo pueda recibir. (Shutterstock)
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Las enfermedades sexualmente transmisibles, entre ellas: clamidia, gonorrea, herpes genitales, virus del papiloma humano (VPH), sífilis y VIH, continúan siendo una epidemia “silenciosa” y “peligrosa”, pues, en la mayoría de los casos, no presentan síntomas.

Así fue catalogado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en junio pasado cuando presentó un balance revelador: cada día más de un millón de personas contrae alguna de las referidas infecciones. Esto quiere decir que una de cada veinticinco personas está infectada con, al menos, una de estas infecciones causadas por microorganismos patógenos como las bacterias, los virus, los parásitos o los hongos y que pueden transmitirse —directa o indirectamente— de una persona a otra.

De acuerdo con Mayo Clinic, es posible contraer enfermedades de transmisión sexual de personas que parecen muy sanas y que, incluso, pueden no saber que tienen la infección. Estas no siempre presentan síntomas, por lo que los expertos prefieren el término “infecciones de transmisión sexual” (ITS), en vez de “enfermedades de transmisión sexual”.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC en inglés), cada año hay alrededor de 20 millones de casos nuevos de ITS en Estados Unidos. Aunque las estadísticas reflejan que cerca de la mitad de estas infecciones se dan en personas de 15 a 24 años, los adultos mayores no están exentos. Incluso, en las últimas décadas, estudios han indicado que se han duplicado los casos en personas de más de 50 años.

“Los individuos que transmiten esas infecciones, en su inmensa mayoría, no presentan síntomas en el momento de transmitirlos. Las personas jóvenes, con sus niveles y estímulos hormonales, y su anatomía, tienden a ser más vulnerables a estos agentes. En cambio, las personas mayores en general, por el cambio de la flora, el cambio de lubricación y cierta impotencia en el caso de los hombres, tiende a bajar la probabilidad de transmisión. Hay unas infecciones que son más difíciles de trasmitir cuando las personas son mayores, pero como quiera hay un riesgo por el tipo de actividad sexual sin protección”, explica el médico Hermes R. García Lozada, director de Servicios Médicos del Centro Latinoamericano de Enfermedades Transmisibles (CLET) del Departamento de Salud.

Las ITS se propagan predominantemente por contacto sexual, incluidos el sexo vaginal, anal y oral. Sus síntomas más habituales son: flujo vaginal, secreción o ardor uretral en los hombres, úlceras genitales y dolor abdominal. Aunque cabe resaltar que se puede estar infectado y no presentar síntomas.

El galeno señala que, por ejemplo, las probabilidades de que una mujer posmenopáusica transmita gonorrea y clamidia disminuyen, pues la mucosa de su cuello de la matriz cambia y es más difícil que esta lo pueda recibir. Sin embargo, pueden ser vectores de papiloma, herpes y hepatitis. En el caso de los varones mayores, el uso de medicamentos para ayudar a la erección ha contribuido a que tengan una vida sexual más activa en la que no predomina el uso de protección.

Los que están activos sexualmente, la mayor parte de las veces, no usan condones o usan la otra modalidad donde comienzan su intimidad sin estar protegidos. Luego, usan el condón y eyaculan dentro de este para, supuestamente, no infectar a nadie. Eso es una falacia y una locura porque estas infecciones se transmiten sin mediar eyaculación”, aclara García Lozada.

El médico primario especialista en VIH enfatiza que la actividad receptiva anal es la actividad sexual que representa un mayor riesgo de ser víctimas o transmisores de estas infecciones debido a la anatomía, exposición a sangre por fisuras y por la cantidad de tejidos vulnerables a transmitir estos agentes.

“Las actividades receptivas anales no se dan mucho en las personas mayores, especialmente en las mujeres. Por el contrario, en los varones ya en edades avanzadas continúan practicando esa actividad sexual, lo que les hace más vulnerables al VIH y otras infecciones. La relación hombre-hombre, aun en personas mayores, es igualmente vulnerable como cuando son jóvenes”, expresa.

El director de Servicios Médicos del CLET exhorta a romper la cadena de la distribución de estas infecciones, por lo que hace un llamado a que cada persona se realice las pruebas de detección de manera rutinaria y a utilizar su cuerpo de manera responsable.

Factores de riesgo
Toda persona sexualmente activa está en riesgo de exponerse, en cierto grado, a una infección de transmisión sexual. Los factores que pueden aumentar ese riesgo incluyen:

  • Tener relaciones sexuales sin protección.
  • Tener relaciones sexuales con varias parejas, así sean parejas simultáneas o relaciones monogámicas consecutivas.
  • Tener antecedentes de ITS.
  • Cualquier persona forzada a tener una relación sexual o actividad sexual.
  • El abuso de alcohol o el uso de drogas recreativas, pues puede inhibir tu sentido común y predisponerte a tener comportamientos riesgosos.
  • La inyección de drogas al compartir agujas.
  • Ser joven. La mitad de las ITS ocurren en personas de 15 a 24 años.
  • Hombres que solicitan recetas para medicamentos que tratan las disfunciones eréctiles.

Para información, orientación y un equipo interdisciplinario, llama al CLET al 787-754-8128.

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