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Un cáncer de lento crecimiento

El linfoma folicular: un cáncer poco conocido

Hace unos días, Nicola Mendelsohn, vicepresidenta de Facebook, dio a conocer que padecía de este raro cáncer que crece lentamente y, en muchos casos, no tiene cura

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Un linfoma folicular es un tipo de cáncer que aparece en los leucocitos (glóbulos blancos), el sistema linfático y la médula ósea.
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A mediados de la semana pasada, la exitosa empresaria inglesa Nicola Mendelsohn, vicepresidenta de Facebook para los mercados de Europa Oriente Medio y África, anunció que había sido diagnosticada hace unos meses con linfoma folicular, un tipo de cáncer el cual según la propia ejecutiva, no tenía cura. Mendelsohn hizo el anuncio con motivo del Día Mundial contra el Cáncer y para crear conciencia de este tipo de cáncer poco común del cual no se tiene tanto conocimiento.

¿Qué se sabe del linfoma folicular?

Según la Sociedad Europea para la Oncología Médica (ESMO, por sus siglas en inglés) un linfoma folicular es un tipo de cáncer que aparece en los leucocitos (glóbulos blancos), el sistema linfático y la médula ósea. El linfoma folicular es un subtipo bien definido de linfoma no hodgkiniano (LNH) en el que las células de los tejidos linfoideos en el sistema linfático se multiplican sin control para, en última instancia, provocar el crecimiento de un tumor. El tejido linfoideo se compone de varios tipos de células del sistema que ayudan al organismo a combatir las infecciones. Las células malignas en el linfoma crecen en grupos para formar nódulos. Puesto que el tejido linfoideo se encuentra por todo el cuerpo, el linfoma folicular puede comenzar en prácticamente casi cualquier parte del organismo. El linfoma folicular suele ser de crecimiento lento.

¿Qué lo causa?

Hoy en día, no está claro por qué se produce el linfoma folicular, aunque se han identificado diversos factores de riesgo. Un factor de riesgo aumenta el riesgo de aparición de cáncer, pero no es suficiente ni necesario para que aparezca la enfermedad, es decir, no es una causa en sí mismo. El estilo de vida (que incluye la alimentación, el consumo de alcohol y el fumar), los factores medioambientales y algunos trastornos médicos anteriores se han relacionado con la aparición de linfoma folicular, pero su influencia no está todavía clara.

¿Cómo se diagnostica?

Los pacientes pueden ser diagnosticados basado en unos síntomas o a través de pruebas de imágenes y análisis de laboratorio. Los síntomas más frecuentes son:

  • Hinchazón sin dolor de los ganglios linfáticos en el cuello, las axilas o las ingles.
  • Fiebre sin razón conocida.
  • Sudores nocturnos intensos.
  • Pérdida de peso no deseada ni intencionada.
  • Cansancio
  • Infecciones
  • Hemorragias

Un paciente que visite su médico con los síntomas anteriores le podría ser referido un análisis de sangre de los tres tipos de células sanguíneas que se elaboran en la médula ósea: los glóbulos blancos, los glóbulos rojos y las plaquetas.

Sin embargo, la única manera para saber que la persona tiene un linfoma folicular es a través de una biopsia de un ganglio linfático. Es decir, se extrae parte del tejido de este ganglio linfático y se analiza en un laboratorio.

Después del diagnóstico de linfoma folicular, deben realizarse pruebas para averiguar si las células de linfoma se han esparcido en el sistema linfático o a otras partes del cuerpo. Basado en esto, se sabrá en que estadio o etapa está el cáncer y, a su vez, qué tipo de tratamiento se utilizará en el paciente.

Tratamientos

El tratamiento del linfoma folicular se adapta a cada persona basándose en el estadio y en las características del paciente, incluyendo la edad y otras enfermedades que el paciente pueda presentar, tales como diabetes o cardiopatía coronaria, entre otros.

Entre los tratamientos que se utilizan está la espera cautelosa, la radioterapia, la quimioterapia y el tratamiento dirigido con anticuerpos monoclonales (tipo de proteína producida en el laboratorio que se puede unir a sustancias del cuerpo, incluso a las células cancerosas.). Con la excepción de la espera cautelosa, estos tratamientos pueden, y suelen, usarse de forma combinada entre sí.

Según un estudio reciente publicado en septiembre de 2017 en OncoLog, el linfoma folicular se considera un cáncer que crece muy lento. Debido a que el crecimiento del cáncer es lento, es muy difícil de curar ya que la quimioterapia tradicional para el cáncer o los tratamientos con la terapia con radiación destruyen las células de crecimiento rápido. La terapia con radiación es el tratamiento estándar para los linfomas foliculares no Hodgkin limitados porque parece que éste cura cerca de un 40% de los pacientes. A pesar de las repetidas reincidencias del cáncer, el promedio de supervivencia de los pacientes tratados con radiación es de 14 años y el 64% de los pacientes sobrevive 10 años a partir del tratamiento.

El mayor dilema con respecto al tratamiento de los linfomas foliculares es cuándo se inicia el tratamiento y si los tratamientos más agresivos pueden mejorar los resultados de los pacientes en comparación con el tratamiento con la terapia con radiación sola.

Estas características tan particulares de los linfomas foliculares son clave a la hora de llevar un tratamiento. Es por eso que la Sociedad Americana Contra el Cáncer recomienda que el paciente se mantenga en comunicación con su médico y lleve al pie de la letra todas las instrucciones que reciba de este experto, ya que está comprobado que, a pesar de que este tipo de cáncer no sea curable en la mayoría de los casos, el paciente podría extender la duración de su vida si se mantiene consistente en su tratamiento.

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