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Pediatras en alerta

Los médicos deben preguntarles a los niños y adolescentes si fuman

Según datos de 2014, los vapeadores ya eran el producto de tabaco más común entre los jóvenes de Estados Unidos

  • Por El Mercurio / GDA
  • 24 SEP. 2019 - 11:37 AM
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La conversación con el profesional de la salud es importante porque los jóvenes ven el cigarro electrónico como menos dañino que el tradicional. (Shutterstock)
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Dos tercios de las 530 personas en Estados Unidos que han presentado daño pulmonar relacionado con el uso del cigarrillo electrónico son jóvenes de entre 18 y 34 años. Según datos de 2014, los vapeadores ya eran el producto de tabaco más común entre los jóvenes de ese país. Y en 2018, uno de cada cuatro estudiantes de educación media los consumía.

Para Lidia Amarales, pediatra broncopulmonar, el aumento del consumo en adolescentes es una mala noticia. "Cualquier droga, incluyendo el cigarrillo, claramente es más dañina si se consume precozmente, porque la posibilidad de producir daño cuando el cerebro está en etapa de neurodesarrollo es mucho mayor y la posibilidad de producir adicción también es mayor".

Pediatras en alerta

A esto se suman, dice, los saborizantes que tienen estos cigarrillos. "Sin ninguna duda, son elementos atractivos para el consumo de los jóvenes".

Y agrega: "La sensación de frescura que da un tabaco mentolado hace que la calada sea más profunda, y la llegada de la nicotina al mesencéfalo (cerebro medio) sea más rápida, y por lo tanto, la posibilidad de producir adicción es más rápida también".

Un nuevo estudio publicado ayer en JAMA Pediatrics agregó otro problema: los médicos están fallando en encontrar herramientas que hagan que los jóvenes dejen de fumar.

Según un análisis a 80 mil adolescentes y adultos jóvenes de Estados Unidos diagnosticados con desorden de nicotina, solo el 4% recibieron asesoramiento para ser alentados a dejar de usar productos a base de tabaco; el 1.2% recibieron medicamentos recetados para ser ayudados a dejar de fumar, y uno de cada mil recibió asesoría y tratamiento, una combinación que puede incluso triplicar las posibilidades de dejar de fumar.

Según los médicos consultados, es muy diferente tratar a un adolescente que a un adulto. Entre otras causas, dice Reid, "los jóvenes ven el cigarro electrónico como menos dañino que el tradicional".

Amarales, quien también es la directora de RespiraLibre y miembro de la mesa ciudadana "Tabaco o Salud", agrega: "El consumo de tabaco -tradicional o electrónico- es muy precoz. Y nuestros profesionales no siempre tienen clara la precocidad del consumo de este tipo de drogas. Yo siempre he planteado que el tabaquismo es una enfermedad infantil. Empieza a los 13 años o antes. Por eso hay que hacer el diagnóstico, preguntarle al niño o joven si ha iniciado el consumo de tabaco. Luego hacer consejería breve si se ha iniciado el consumo y posteriormente, si ya hay consumo permanente, es hacer un tratamiento como corresponde".

Según su impresión, los pediatras aún no le dan el peso al tema del tabaco. "En los congresos de pediatría, el tabaco prácticamente no es un tema, y veo que normalmente en las fichas médicas no aparece el consumo de tabaco, cuando desde los 7 años debería preguntársele al niño si ha iniciado el consumo".

De hecho, recuerda haber recibido a muchos pacientes "con cuadros respiratorios a repetición, asmáticos con patologías recurrentes, o sinusitis a repetición, y los pediatras que los vieron antes nunca les preguntaron a los padres si eran fumadores, o a los niños si habían comenzado el consumo".

Además, dice, hablarles a los jóvenes de las consecuencias del cigarro en la salud -como cáncer pulmonar o infarto cardíaco- es algo que ven muy lejano. "La evidencia demuestra que lo que más sentido le da a un joven es decirle que es víctima del comercio, el grupo objetivo de una transacional".

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