Loader
Visión salubrista de avanzada

Lucha para mejorar la calidad de vida de la gente

Ana Rita González apoya los gobiernos para resolver los desafíos de sus sistemas de salud según su contexto social, económico, político y cultural

Photo
Ana Rita González (Suministrada)
  • Compartir esta nota:

No existe un sistema de salud perfecto, pero es posible encontrar formas de lograr que sean más eficientes. Y a esta labor se dedica diariamente Ana Rita González, doctora en salud pública.

Costa Rica, Qatar, Estados Unidos y Perú son algunos de los países a donde ha llegado para ayudar a los gobiernos a establecer iniciativas que mejoren la calidad de vida de la población. Cada lugar que visita tiene un desafío distinto y encontrar cómo resolverlo considerando su contexto social, económico, político y cultural, es una misión que asume con entusiasmo.

González sabe que, al final, el trabajo vale la pena. En Costa Rica, por ejemplo, la salubrista boricua buscó alternativas para disminuir la larga espera por atención médica en los hospitales y la desigualdad de servicios de salud que existía entre distintas zonas del país.

Las claves para resolver ambas situaciones fueron, entre otras: identificar y resolver las ineficiencias para demostrar capacidad de manejar los recursos gubernamentales y determinar los niveles de atención que estarían disponibles en las diferentes zonas. De esta manera, los casos más simples se atenderían más cerca y los más complejos, en áreas más lejanas.

“Una vez te metes a hacer este trabajo se convierte en una pasión que no puedes dejar porque con cada cosa que haces puedes mejorar la calidad de vida de las personas y hacer que los sistemas de salud sean más viables”, sostiene la experta, quien estudió su bachillerato en Puerto Rico y luego cursó estudios de maestría en la Universidad Cornell y de doctorado en la Universidad Johns Hopkins.

En la isla, González comenzó su carrera profesional administrando varios hospitales antes de trabajar con la Organización Mundial de Salud como encargada de apoyar a los gobiernos de  Latinoamérica a establecer sus políticas salubristas.

“Me di cuenta de que no se usaba la evidencia. Era más el cabildeo, a quién conoces o quién tiene la plata”, indica.

El descontento con este modo de hacer las cosas la convenció de crear la compañía Policy Wisdom. Esta empresa, que trabaja virtualmente y está formada en un 85% por mujeres, ha trabajado en la implementación de proyectos de salud pública en más de 140 países. Asimismo, ha apoyado sobre 300 iniciativas de este tipo alrededor del mundo.

Otra de las situaciones que ayudó a resolver fue la alta mortalidad de  embarazadas en Perú, a causa de los abortos ilegales. Debido a que en este país  el aborto es ilegal, se trabajó con estrategias para crear en la población —incluyendo a los hombres— más conciencia de la importancia de la planificación familiar.

El sedentarismo: serio problema 

Un desafío que enfrentan muchos países es motivar a la población a mantener la actividad física para evitar la obesidad, así como tantas otras condiciones que surgen por el exceso de peso y representan un gasto gigantesco para los sistemas de salud. Lo interesante es que el éxito de las iniciativas dirigidas a motivar a las personas a  ejercitarse depende de factores culturales e, incluso, del clima en cada región.

En Buenos Aires, ayudó a promover la actividad física, logrando que se crearan más vías para el uso de bicicletas. Además, se establecieron puntos para medir el azúcar y la presión arterial gratuitamente en varios espacios públicos. También se motivó a las empresas a facilitar que sus empleados realizaran ejercicio a través del establecimiento de gimnasios corporativos y otras iniciativas.

Pero, en Qatar, la respuesta no fue la misma. “Allá hay mucha obesidad, que ha llevado a problemas como la diabetes y la hipertensión. Es un desierto y el calor es horrible. Además, vienen de una sociedad nómada. Tú puedes crear muchas aceras, pero eso para ellos no es atractivo debido al calor y porque relacionan caminar con una época donde no tuvieron progreso”, explica la doctora.

La alternativa para incentivar el ejercicio tomando en cuenta este contexto fue crear más piscinas públicas y gimnasios cerrados, además de promover las actividades competitivas.

González lamenta que, por lo general, todavía los países toman livianamente el problema del sedentarismo, que no solamente tiene consecuencias directas para la salud física, sino, incluso, el bienestar mental y emocional de la población.

“Mientras no abordemos el sedentarismo y la obesidad tendremos un elefante en el  del cuarto, que va a romper todo”, alerta González, al opinar que esto ocurre porque atender los problemas de salud no se considera una inversión con ganancia política en muchos países.

Su consejo a Puerto Rico

Una recomendación para mejorar la salud y la calidad de vida en Puerto Rico es pensar a largo plazo. El gobierno debe comenzar a pensar cómo quiere ver a su población de aquí a 20 años y establecer iniciativas que no dependan del gobierno de turno para alcanzar la meta.

Hacerlo es un asunto urgente, si se considera que la isla enfrenta una grave situación fiscal. “Una persona que sufre un derrame, probablemente, no puede volver a trabajar y se convierte en una carga para el país y para la familia. Sin embargo, es posible evitarlo manteniendo a las personas más saludables”, precisa.

También se debe actuar para resolver lo que González considera otro gran reto: la coexistencia de enfermedades crónicas (corazón, cáncer, etc.) con condiciones infecciosas (como, dengue y diarrea). Cambiar este panorama requiere fortalecer la prevención al mismo tiempo que se atienden la situación actual. En otras palabras, hay que evitar que la gente se enferme tanto o que, una vez se enfermen, lleguen a un estado crítico. Esto se soluciona promoviendo estilos de vida saludables.

“Ningún país echa hacia adelante sin educación y sin salud”, enfatiza González. Recalca que, para lograr cambios positivos, hay que generar políticas y, al mismo tiempo, crear incentivos para las personas y que el gobierno las implemente. Tal es el caso de la ley que obliga a los ciudadanos a utilizar el cinturón de seguridad, una medida que la mayoría de la gente considera necesaria, pero que si no hubiera existido una intensa campaña de promoción y multas por incumplirla, muy probablemente, no sería tomada en cuenta por muchos ciudadanos.

  • Compartir esta nota:
Volver Arriba