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Mamografía con contraste: nueva tecnología para el diagnóstico y seguimiento del cáncer

Esta ofrece una mejor distinción del tejido para ver dónde está el cáncer primario

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Hasta el momento, la mamografía concontraste solo se ofrece en el Hospital del Centro Comprensivo de Cáncer de Puerto Rico (Juan Luis Martínez / GFR Media)
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Más rápida, más certera y más económica. Son tres de las características principales de la mamografía con contraste, una nueva tecnología para el diagnóstico y seguimiento del cáncer de seno que, hasta el momento, solo se ofrece en el Hospital del Centro Comprensivo de Cáncer de Puerto Rico.

Precisamente, la semana pasada la paciente Marta Hernández, de 47 años, diagnosticada con cáncer de seno el año pasado, fue  la primera persona en la isla en hacerse este examen como parte de su seguimiento médico.

“Este tipo de mamografía me da más confianza porque si hay algo sospechoso, aunque sea mínimo, hay más certeza de que se puede observar, además de ser más rápida”, contó Hernández a Por Dentro en una breve entrevista luego de realizarse la prueba.

La paciente comentó que no sintió ningún malestar mientras le inyectaban el contraste yodado y solo una sensación extraña, como un sofocón en el cuerpo, que pasó bastante rápido. Hacerse la prueba, que fue recomendada por su radióloga para verificar que no había trazos de cáncer, le hizo recordar a una tía que falleció recientemente de cáncer de seno. “Quizás, si ella hubiese tenido esta oportunidad, se le habría encontrado el cáncer más temprano”.  

Se trata de una prueba en la que el  cáncer toma el contraste preferencialmente sobre el resto del tejido del seno y “el resultado es que vas a ver, literalmente, la bombilla en el cuarto oscuro”, señala la doctora Yania López Álvarez, la única radióloga en la isla especializada en imágenes de la mujer, quien cuenta con una doble subespecialidad de Clínica Mayo, donde ya se han realizado más de 700 estudios de este tipo desde su implementación en 2015.

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(Juan Luis Martínez / GFR Media)

La especialista se refiere a que la mamografía con contraste ofrece una mejor distinción del tejido para ver dónde está el cáncer primario. “Es una  prueba muy importante para pacientes con senos densos porque el cáncer aparece en el tejido blanco que,  típicamente, es el tejido fibroglandular”, explica la radióloga, quien destaca que se trata de una tecnología bastante nueva.

“En Estados Unidos  hay muy pocos centros que la ofrecen  y nosotros somos el primero en Puerto Rico y el Caribe que lo tiene”, agrega  López, graduada de la Escuela de Medicina del Recinto de Ciencias Médicas.

Según explica la radióloga, la imagen que se toma con esta prueba es equivalente a la que se obtiene en una resonancia magnética (MRI).  La diferencia estriba en que este tipo de mamografía  se hace en  menos tiempo (ocho a 10 minutos), mientras que el MRI puede tomar entre 45 minutos a una hora. Además, el costo es 75% menor que la resonancia magnética.

“También tiene beneficios para personas que, por alguna razón, no se puedan hacer un MRI, como pacientes con marcapasos, las que tienen obesidad mórbida y los que son claustrofóbicas, entre otras”, agrega  López, mientras explica que las pacientes con un riesgo intermedio de desarrollar cáncer de seno, como las mujeres con densidad en los senos, generalmente, no cumplen con los requisitos de los planes médicos para cubrirles una resonancia magnética. Sin embargo, podrían hacerse una mamografía con contraste “y tener resultados muy parecidos a los del MRI”.

Detección temprana 
En Puerto Rico, el cáncer de seno se mantiene como la primera causa de muerte por cáncer en las mujeres. Además, es el más diagnosticado en las féminas, según información publicada por el capítulo de Puerto Rico de la Sociedad Americana del Cáncer. De hecho, se estima que cada año, aproximadamente 1,760 mujeres son diagnosticadas y unas 412 fallecen.

De ahí la importancia de la detección temprana a través de las pruebas de cernimiento y de nuevas tecnología que ayudan a ese propósito. Pero uno de los problemas que tenemos en la isla, enfatiza la doctora, es lograr que los planes médicos autoricen a las pacientes pruebas adicionales.

“En muchos casos, para poder llegar a que te puedas hacer las pruebas y que el plan médico las cubra,  por lo menos debes tener un 20% de riesgo de desarrollar cáncer durante tu vida. Si no llegas a ese por ciento, es posible que no cubran un MRI y sacar $1,000 para hacerte un estudio versus $100 o $150 para hacerte una  mamografía con contraste, que te puede dar la misma información, hace una diferencia grande”, resalta la radióloga, quien pone el ejemplo de las pacientes con densidad en los senos que tienen igual riesgo, pero los planes médicos no lo tienen en cuenta para cubrir el MRI.

“Hay muchos estados en Estados Unidos que ya han pasado legislaciones para que a las pacientes con senos densos los radiólogos tengamos que advertirles que están a mayor riesgo y que deberían considerar alternativas de cernimiento adicionales a la mamografía. Desafortunadamente, en Puerto Rico estamos atrás en eso”, advierte la especialista.

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Dra. Yania López Álvarez explica el procedimiento. (Juan Luis Martínez / GFR Media)

De la misma forma, hay pacientes que tienen hallazgos benignos y “tenemos un 98% de certeza de que lo que se encontró es benigno, pero queda un 2% y tenemos que seguirla secuencialmente”. A esa paciente se le recomienda un seguimiento médico cada seis meses por lo menos durante dos años para comprobar que la lesión está estable y que no hay riesgo de malignidad. En esos casos, señala, la mamografía con contraste es una prueba muy efectiva y mucho más barata.

Junto con esa prueba, el Hospital del Centro Comprensivo de Cáncer también cuenta con otra herramienta adicional de detección, conocida como tomosíntesis de seno que, según algunos, es superior a la mamografía digital.

Esta tecnología, también llamada mamografía tridimensional (3-D)  es una forma avanzada de toma de imágenes del seno (o mamografía) que utiliza un sistema de rayos X de baja dosis y reconstrucciones hechas por computadora para crear imágenes tridimensionales de los senos. Según explica la radióloga, la fuente de rayos X se mueve describiendo un arco alrededor del seno comprimido, capturando múltiples imágenes de cada seno desde diferentes ángulos.

“Estas imágenes digitales luego se reconstruyen o ‘sintetizan’ por computadora para crear un conjunto de imágenes tridimensionales, lo que ayuda a minimizar la superposición de tejidos que podría ocultar cánceres o hacer que sea difícil distinguir entre tejidos normales superpuestos y tumores del seno”, explica la experta, quien cree que con esta prueba y la mamografía con contraste, el Hospital del Centro Comprensivo de Cáncer cuenta con dos tecnologías adicionales muy efectivas en la lucha contra el cáncer de seno.

“El cáncer necesita alimentarse y para eso crea una red de vasos sanguíneos que les suplen nutrientes. Pero nosotros nos tenemos que aprovechar de eso para poder verlo mejor. Y eso es lo que logramos cuando le damos contraste a una mamografía  o con una tomosíntesis de mama”, agrega la especialista.

Sin embargo,  estas pruebas no reemplazan a la mamografía tradicional, que se mantiene como una de las principales herramientas, tanto de diagnóstico como de cribado. No obstante, es una fotografía en dos dimensiones de la mama, lo que tiene sus limitaciones debido a que el seno está compuesto de cavidades de tejido denso rodeado de grasa, lo que dificulta ver microcalcificaciones y signos de células cancerosas.

En cambio,  la mamografía con contraste es amplia en su detección de cáncer primario y para  estudiar la extensión de un tumor ya detectado, así como complementar el estudio de una paciente con cáncer de mama o ayudar en el control y seguimiento del tratamiento con quimioterapia.

“Estas nuevas tecnologías también nos ayudan en la investigación de nuestra población. Es lo que nos permite hacer lo que nosotros llamamos ‘translational research’. Sabemos que en Puerto Rico las pacientes tenemos senos grandes y muy densos y la incidencia de cáncer es alta. Además, que estamos viendo pacientes de cáncer de mama hasta 10 años antes de los diagnósticos que se hacen en Estados Unidos. Así que vemos a pacientes muy jóvenes con cáncer  que, típicamente, también tienen el seno más denso, por lo que esta prueba es muy efectiva”, expone, mientras enfatiza en la importancia de que más pacientes puedan beneficiarse de esta tecnología.
En ese sentido, destaca que el médico primario es quien debe decidir si la paciente necesita esa prueba.

“Uno de los retos que tengo que enfrentar como radióloga y como el único centro que tiene esta tecnología, es que tenemos que educar a los médicos para que refieran al paciente. Pero también los pacientes deben hablar con sus médicos sobre esa posibilidad”, recomienda  López.

Hasta el momento, dice la radióloga, ningún plan médico cubre la mamografía con contraste. “Nosotros lo que hacemos que si se hace la mamografía en el hospital, la paciente solo  paga  el contraste, que puede ser de unos $50. El costo de la mamografía con contraste no llega a los $200, versus un MRI que sobrepasa los $800. Por eso los pacientes deben ejercer presión para que los planes médicos comiencen a pagar por este tipo de prueba”.

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