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Nuevas técnicas

Nueva cirugía para prolongar la vida del corazón

Una cirugía para reemplazar válvulas cardiacas que reduce los riesgos asociados a esa operación se ofrece en el Centro Cardiovascular de Puerto Rico y el Caribe

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Muchos corazones se pueden afectar con dos de las dolencias de mayor prevalencia en la población puertorriqueña. (Suministrada)
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Un corazón saludable palpita, en promedio, entre  60 y 100 latidos por minutos todos los días de nuestras vidas. Es parte de su trabajo de bombear sangre con oxígeno y nutrientes alrededor del cuerpo. Una ardua y constante labor en las que las válvulas cardiacas tienen un rol fundamental.

Sin embargo, con el aumento en la expectativa de vida, muchos corazones se pueden afectar con dos de las dolencias de mayor prevalencia en la población puertorriqueña: la enfermedad arterioesclerótica coronaria -que se conoce como arterias tapadas-, y la enfermedad valvular.

“La válvula aórtica permite el paso de la sangre de la cámara inferior izquierda del corazón hacia el resto del cuerpo por el vaso circulatorio mayor que tenemos en el cuerpo, que es la aorta. Se dice que los seres humanos, si vivieran lo suficiente, como hasta los 90 o 100 años, eventualmente se van a enfermar de lo que se conoce como estenosis o estrechez de la válvula aórtica”, explica el cirujano cardiovascular y de trasplante Iván  González Cancel, del Centro Cardiovascular de Puerto Rico y el Caribe (CCPRC).

Precisamente, como hoy día la gente vive más, indica el doctor González, hay muchas más personas que padecen de estrechez de la válvula aórtica. De hecho, se trata de la enfermedad más frecuente en personas mayores de 75 años, debido a una lesión que afecta a la válvula aórtica causada por la acumulación de calcio lo que impide que se cierre de forma hermética.

Nueva tecnología
Hace dos semanas el CCPRC comenzó a hacer un tipo de cirugía para reemplazar estas válvulas que minimiza el tiempo de exposición del paciente a la bomba de circulación extracorpórea (máquina que asume las funciones del corazón encargándose de la acción de bombeo y oxigenando la sangre durante la operación), acorta el tiempo de anestesia general, así como de la cirugía “lo que ayuda a que el insulto fisiológico sea del menor impacto posible”, señala el doctor González. Hasta ahora, el CCPRC es el único hospital que hace este tipo de cirugía en la isla.  

Y aunque se trata de una cirugía  de “corazón abierto”, con anestesia general, el tiempo de sacar la válvula enferma y colocar la nueva se hace en unos 15 minutos, en vez de los 65 minutos que tomaba con la cirugía convencional. 

“Se introduce en donde estaba la válvula natural del paciente y se infla con un aparato que hace que esta prótesis se fije en el tracto de salida de la cámara inferior izquierda o ventrículo izquierdo”, explica el cirujano cardiovascular, mientras destaca que el tiempo de circulación extracorpórea se reduce en aproximadamente 55 minutos. 

“Así que una cirugía que antes duraba dos horas se puede realizar en una hora y 15 minutos. Lo que se traduce en beneficios en términos de morbilidad, de complicaciones y mortalidad para el paciente. Nosotros ya hemos utilizado esta tecnología en cuatro pacientes y todos   están en sus casas. Uno de ellos se fue tan temprano como al cuarto día después de la operación”, agrega el doctor González.

Según el galeno, en Puerto Rico “tenemos muchos pacientes cuyo único factor de riesgo es la edad y esta tecnología viene a tratar de impactar a esos pacientes porque no cualifican para la cirugía percutánea”.

Cirugía percutánea
La cirugía percutánea, explica el cirujano, es otra opción para reemplazar válvulas en “pacientes con riesgo alto o prohibitivo” para hacerse una cirugía de corazón abierto. De hecho, este tratamiento mínimamente invasivo solo se hace en pacientes con contraindicación para la cirugía cardíaca convencional, según las estipulaciones de la FDA. “Es para pacientes mayores de 80 años que también han sido operados del corazón, que tienen diabetes descontrolada, movilidad limitada, entre otros riesgos”, explica el médico.
En estos casos, la válvula se implanta mediante catéteres por punción de la arteria femoral.  

“Son tecnologías que han llegado a la isla en los últimos dos o tres años. En el Centro Cardiovascular tenemos un programa de nuevos proyectos con el propósito de ofrecerles estas tecnologías a nuestros pacientes, particularmente, a los de la tercera edad”, señala el doctor González, quien destaca que el objetivo de CCPRC es “seguir siendo el centro más grande y de avanzada en la cardiología en Puerto Rico”.

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