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Hallan más evidencia

Pasar mucho tiempo encerrado y frente a una pantalla favorece el riesgo de desarrollar miopía

La sobreexposición a las pantallas, sin mantener una distancia mínima de seguridad, está dando lugar a una progresión de la miopía más rápida en pacientes jóvenes

  • Por El Mercurio / GDA
  • 11 DIC. 2019 - 11:21 AM
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El examen ocular ayudará a monitorear el progreso de la condición. (StockSnap / Pixabay)
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Con la Navidad ya casi encima y preocupados por la salud visual infantil, esta semana el Colegio de Ópticos-Optometristas de Galicia, en España, advirtió a los padres no regalar teléfonos celulares o tabletas a los niños. En un comunicado, alertan que el "uso abusivo y descontrolado" de estos dispositivos puede aumentar el riesgo de sufrir miopía.

En este sentido, explican que "la sobreexposición a las pantallas, sin mantener una distancia mínima de seguridad, está dando lugar a una progresión de la miopía más rápida en pacientes jóvenes".

La advertencia de los especialistas tiene respaldo en cifras: los casos de miopía -la dificultad para enfocar y ver bien las cosas de lejos- se han duplicado en gran parte del planeta en las últimas décadas.

Sin embargo, además de factores hereditarios -tener uno o ambos padres miopes eleva el riesgo-, las causas de un mayor número de casos siguen siendo borrosas.

"No existe evidencia científica que avale el hecho de que el uso de pantallas cause miopía", enfatiza la doctora Marlene Vögel, oftalmóloga del Hospital Clínico Universidad de Chile.

Luz solar

De la misma manera que durante muchos años se pensó que leer mucho era un factor asociado, por el esfuerzo de estar acomodando constantemente la vista, hasta ahora no se ha podido demostrar que esto juegue un rol clave.

En cambio, sí lo sería el contexto en el que se realizan estas actividades. "Tiene más relación con que la gente suele leer o usar pantallas en lugares cerrados", precisa la doctora Ghislaine Lepeley, oftalmóloga de Clínica Santa María.

Cada vez existe más evidencia que confirma que la falta de exposición a la luz natural sería un factor determinante para desarrollar miopía.

Por ejemplo, una investigación que marcó un hito fue realizada con jóvenes de origen asiático que vivían en Australia y otros en China. Aunque ambos grupos compartían una serie de características y tenían la misma exposición a horas de lectura en clases, entre los primeros había mucho menos miopes.

"La diferencia estaba en el tiempo que pasaban a la luz del día. Los jóvenes que vivían en Australia hacían más actividades al aire libre", explica Vögel.

De hecho, datos como este han llevado a que en varios países asiáticos -como Hong Kong, Taiwán, Singapur y Corea del Sur, en donde la prevalencia de miopía llega al 90% en niños y adolescentes- los colegios cierren las salas de clases durante los recreos para obligar a los estudiantes a permanecer en el exterior.

En la misma línea, la Sociedad de Oftalmología de Estados Unidos recomienda que por cada 50 minutos de uso de pantallas se debe hacer un descanso de al menos 10 minutos al aire libre y, "en lo posible, al contacto con la luz solar".

La razón, según algunos estudios, es que una buena dosis de radiación solar favorece la liberación de dopamina en las células de la retina, lo que evitaría el alargamiento patológico del ojo, característico en los miopes. Y aunque no hay una relación causal comprobada entre el abuso de pantallas y la miopía, sí hay un impacto en la salud ocular, por lo que se debe controlar su uso. "Se produce una fatiga ocular y daño en el tejido y en la retina por la longitud de onda de la luz de las pantallas", dice Lepeley.

De hecho, tal como advierten los especialistas españoles, algunos síntomas derivados del uso prolongado de este tipo de dispositivos "son visión borrosa transitoria, dificultad de enfoque en diferentes distancias, sensibilidad al brillo de la luz, dolor de cabeza y ojos irritados, secos o cansados".

Examen ocular

La mayoría de los casos de miopía aparecen durante la etapa escolar, y en especial en la preadolescencia, según explica la doctora Ghislaine Lepeley. "A nivel mundial, en un niño sano, la recomendación es un primer control oftalmológico a los cuatro años, para descartar cualquier problema".

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