Loader
Medidas preventivas

Posible la concepción con artritis reumatoidea

Este es un deseo alcanzable para las pacientes que dan prioridad a la planificación y al control del embarazo

Photo
Uno de los retos más grande resulta ser la fatiga o cansancio, pues esta tiende a ser mayor durante el periodo de la gestación. (Shutterstock)
  • Compartir esta nota:

Comenzar un embarazo con una artritis reumatoidea (AR) estable, es decir, en remisión o sin peligro de cambiar, aumenta significativamente la posibilidad de tener un embarazo saludable.

Esta condición, que se caracteriza por causar dolor, inflamación persistente, rigidez, fatiga y pérdida de la función de las articulaciones, es más común en mujeres que en hombres y suele comenzar a partir de los 30 años.

“Normalmente, la artritis reumatoidea se reconoce por un entumecimiento mañanero por más de media hora o una hora de duración. Las articulaciones que más frecuentemente se afectan son las manos, las muñecas, los pies y dedos del pie, las rodillas, los hombros, los codos y las caderas”, expresa el reumatólogo Ricardo Gago Piñero.

En algunas personas, el trastorno puede tener otras manifestaciones extraarticulares, como la afectación de los pulmones, los riñones y los ojos.

Si bien el galeno señala que estos pacientes tienen ya documentado que experimentan un poco más de dificultad para lograr el embarazo, una vez la condición está controlada, no debe haber ningún tipo de problema en concebir, pues no está asociada a la infertilidad. Aunque las causas se desconocen, se entiende que es consecuencia de procesos inflamatorios. Por tal razón, es imperativo que toda paciente consulte su planificación de embarazo con el reumatólogo y ginecólogo para que la condición esté controlada, se le ajuste la ingesta de medicamentos y haya un ambiente propicio para un embarazo saludable.

“La paciente que entra con inflamación y dolor en el periodo de la concepción tiene mayor propensidad a tener complicaciones en el embarazo y requerir otros medicamentos que pueden afectar al bebé y al proceso de embarazo”, señala el reumatólogo.

De antemano, Gago Piñero recomienda que estas pacientes tomen un milígramo al día de ácido fólico, lleven un estilo de vida saludable y hagan ejercicios que incluyan estiramiento, además de prepararse bien en torno a lo que es el apoyo familiar, pues en ciertos momentos de exacerbación de la condición, es imperativo poder contar con alguien que pueda ayudarla, además del padre de la criatura.

Medicamentos seguros vs riesgosos
Hay medicamentos que toman de tres a seis meses para eliminarse del sistema y tener un ambiente seguro para el embarazo. Mientras tanto, Gago Piñero enfatiza que las pacientes tienen que seguir utilizando métodos anticonceptivos hasta que no discuta este tema con su reumatólogo porque pueden tener efectos peratogénicos, lo que significa que pueden resultar tóxicos para el bebé. Aquellos que son antiinflamatorios no esteroidales son seguros hasta el segundo trimestre, pero no se recomiendan después de la semana 31.

De acuerdo con el también vicepresidente de la Asociación de Reumatólogos de Puerto Rico, hay medicamentos que sí están permitidos durante el embarazo los cuales resultan, en general, seguros para la madre y el bebé. Sin embargo, hay otros que frecuentemente se utilizan que son de mucho riesgo, como lo es el methotrexate y el leflunomida, de los más que se utilizan.

Durante el embarazo
Uno de los retos más grande resulta ser la fatiga o cansancio, pues esta tiende a ser mayor durante el periodo de la gestación. Es una característica propia del embarazo, así como de la condición de la artritis reumatoidea. Otro de los síntomas es el malestar gastrointestinal.

Según el médico, de 60 a 70% de las pacientes que comienzan el embarazo con la condición controlada, presentan estabilidad y mejoría de su condición. “Se entiende que en los primeros dos trimestres el embarazo promueve las actividades antiinflamatorias en el cuerpo. Por eso la condición tiende a bajar su actividad o mantenerse estable”.

El estudio “Management of AR to Pregnancy, Changes and Solutions”, publicado en la revista reumatlógica Open Access Rheumatology en 2016, revela que el 50 % de las mujeres embarazadas con AR tienen una actividad de la enfermedad baja y hasta 40 % alcanza remisión en el tercer trimestre. Sin embargo, el 20% puede empeorar durante el embarazo.

En el segundo trimestre, la actividad de la AR tiende a disminuir, incluyendo el cansancio y los problemas gastrointestinales. Al predominar el control de la condición, se crea un ambiente favorable y antiinflamatorio, que le viene bien al bebé y a la madre.
Mientras, en el tercer trimestre, la hinchazón de los pies, los dolores de espalda y el cansancio son comunes. Aunque estos síntomas pueden confundirse con la activación de la condición, resulta importante caracterizar los dolores en cuanto a qué áreas se ven afectadas, la fluctuación y cuándo ocurren.

“Si la AR está activa y comenzó descontrolada, lo que mejoró en el segundo trimestre, en el tercero puede volver a deteriorarse y requerir tratamientos como es la cortisona, que tiende a aumentar el azúcar en la sangre. A mayor riesgo de una recaída y requerir ciertos medicamentos, aumentan las complicaciones, el riesgo de sufrir preeclampsia, parto prematuro, y un bebé bajo peso o estatura”, advierte.

La mayoría de las pacientes vuelven a tener actividad de la condición luego del embarazo. De acuerdo con el estudio “Risk Factors for PostPartum Flare in RA” publicado en el 2018 en la revista Annual of Rheumatic Diseases, de 96 pacientes, el 78% tuvo una recaída después del embarazo. El 53% fue antes de las 12 semanas después del embarazo y el 24% fue después de las 12 semanas. Explica que esas primeras cuatro semanas entran en un periodo de gracia, y es entre la semanas 8 y 12 donde hay mayor riesgo.

  • Compartir esta nota:
Volver Arriba