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Alerta preventiva

Protegidos del sol

Dale prioridad a la salud de la piel cuando disfrutes de actividades al aire libre con tu familia

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Mucho se habla de usar un buen filtro solar en el cutis y en todo el cuerpo cuando vas a la playa, pero en ese proceso de aplicación hay áreas que se olvidan y que luego pasan factura. (Shutterstock)
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El clima tropical de Puerto Rico permite que las actividades al aire libre sean algo de todo el año. Eso hace que la necesidad de proteger tu piel de los rayos del sol pertenezca a tu rutina diaria. Pero ese cuidado no se limita al rostro, sino que se extiende a todo el cuerpo tanto de adultos como de niños.

El dermatólogo Oscar Nevárez recalca que la protección solar es cuestión de todo el año, sobre todo para quienes viven en el trópico. “El daño que causa de manera más inmediata, son las quemaduras, en ocasiones bien severas. La exposición exagerada también puede causar que la piel se manche. o más relevante es el daño a largo plazo, pues aumenta el riesgo al cáncer de la piel”, enfatiza Nevárez.

La resequedad y el envejecimiento prematuro también surgen a consecuencia de la exposición exagerada al sol. No obstante, el mayor de los riesgos, el que compromete la salud y hasta la vida de una persona es el cáncer. 

Nevárez explica que existen tres tipos principales de cáncer asociados al sol. Dos de ellos —el escamoso y el basocelular— se comportan de manera parecida y tienden a dar en áreas expuestas al sol. El otro es el melanoma, que además de la exposición al sol, también tiene componentes genéticos que causan su aparición en la piel.

Importante reaplicar
La Academia Americana de Dermatología (AAD) señala que el protector solar puede perder efectividad si no se utiliza de la manera correcta y sugiere aplicar el producto generosamente antes de salir al aire libre y esperar por unos 15 minutos mientras la piel lo absorbe y puede comenzar su función protectora. 

La cantidad apropiada para el rostro es similar a una cucharilla de té, mientras que para el cuerpo debe ser mayor y bien esparcida por toda la piel. 
Además de tomar en cuenta estas recomendaciones, Nevárez enfatiza que es sumamente importante que reapliques el producto constantemente durante el día.

“El sunblock es nuestro mejor amigo. Hay que reaplicarlo muchas veces. Las instrucciones dicen que dura de dos a tres horas y luego de eso pierde la efectividad. Uno de los mayores errores es que no vuelven a reaplicar y es necesario que lo hagan en todas las áreas que estén expuestas”, menciona el galeno.

No las olvides
Mucho se habla de usar un buen filtro solar en el cutis y en todo el cuerpo cuando vas a la playa. No obstante, en ese proceso de aplicación hay áreas que se olvidan y que luego pasan factura. Se trata de zonas que por el contorno del cuerpo humano quedan más expuestas y, en ocasiones por las actividades físicas, el protector solar tiende a irse mucho antes. Estas son la nariz, los labios, el cuero cabelludo, los pies y las orejas.

El dermatólogo asegura que el cáncer en labios, orejas y nariz tiende a ser más agresivo y tiene mayor riesgo de volver a salir, por lo que no debes volver a olvidar que es importante cuidar esas áreas.

Lo importante es que comiences la aplicación del protector solar por esas áreas olvidadas. En el caso del cuero cabelludo y las orejas, es necesario que también utilices una gorra o un sombrero que cubra esas zonas.

Niños bajo el sol
Jugar en la orilla, hacer castillos de arena y correr de un lado al otro de la playa son algunas de las actividades que disfrutan los niños. Si a eso le unimos la práctica de algunos deportes, las fiestas de cumpleaños y la hora de recreo bajo el sol, la conclusión es que los menores están en un grave riesgo de quemaduras y, más adelante en sus vidas, de sufrir cáncer de piel.

La Academia Americana de Pediatría destaca que los daños del sol son más comunes durante la infancia, por lo que advierte a los padres sobre la importancia de establecer estrictas medidas para cuidar la piel de los más chicos.

Al igual que en el caso de los adultos, además de aplicar un protector solar con un factor de protección mayor de 30 en la piel que no está cubierta por ropa, debes evitar exponerlo directamente a los rayos del sol entre 10:00 a.m. y 4:00 p.m. No olvides reaplicar el producto cada 30 minutos. 

También debes tener en cuenta que a los bebés menores de seis meses, no los debes exponer al sol directo en ningún momento. No olvides tener siempre a la mano un filtro solar, y procura que su ropa de playa los cubra lo suficiente o esté confeccionada con telas que provean protección solar.

La fórmula adecuada
Cuando te enfrentas a la góndola de protectores solares en cualquier farmacia o supermercado, encontrarás muchas opciones, pero si tomas en cuenta las siguientes sugerencias la selección puede ser la mejor:

Busca un protector de amplio espectro para que te proteja de los rayos ultravioleta A y B. Lo ideal es que tenga un factor de protección solar mayor de 30.
Que sea resistente al agua, sugiere la Academia Americana de Dermatología. Si no lo especifica el empaque, el producto perderá efectividad desde que te lances al primer chapuzón en la playa o la piscina.

Llega a la tienda conociendo que existen dos tipos de protectores solares: los filtros físicos y los filtros químicos. Los filtros físicos reflejan totalmente la radiación solar impidiendo que ésta penetre en la piel. Su ingrediente primordial es dióxido de titanio y hay que aplicarlos en una capa gruesa que apenas se nota. Mientras que los filtros químicos absorben la radiación solar y la transforman en otro tipo de energía que no resulta nociva para la piel. Estos tipos de filtro dan lugar a los factores de protección solar (FPS o SPF, por sus siglas en inglés). 

El dermatólogo Oscar Nevárez sugiere los filtros físicos porque bloquean los rayos solares de distintos espectros.

Más allá del filtro solar
Tener a la mano un protector solar es esencial cuando vas a la playa. Pero además de este producto, es necesario que tengas en cuenta que existen otros artículos que te permitirán disfrutar de un día de playa sin atentar contra tu salud.

  1. Gafas y sombrero para proteger, tanto tus ojos y tu piel, como tu cabello.
  2. Botellas de agua. Recuerda que cuando estás bajo el sol, el calor y el sudor hacen que te deshidrates más rápidamente.
  3. Meriendas saludables, incluyendo frutas que te ayudarán a mantenerte hidratado y en óptimas condiciones.

Mucho ojo con los lunares
Con la cercanía del verano y la preocupación por el cuidado de la piel también viene la concienciación sobre el cáncer de piel.
Una de las maneras en los que la piel manifiesta que algo anda mal es a través de la aparición de lunares o cambios en los ya existentes.
El dermatólogo Oscar Nevárez sugiere hacerse un chequeo periódico en la piel de todo el cuerpo y vigilar los lunares tomando en cuenta cinco criterios, conocidos como el ABCDE y en el que a cada letra se le da un cambio en la piel que debe tomarse en cuenta.

  • Asimetría. Los lunares normalmente son simétricos y un cambio en su forma puede señal de alerta.
  • Bordes irregulares. Esta es otra característica que muestra que la piel no está bien.
  • Cambio en color. Un lunar normal es marrón de mediano a claro, un tono oscuro puede tomarse como una señal de alerta.
  • Diámetro que sea muy grande. Un lunar normal mide aproximadamente .6 centímetros de diámetro. Si notas que crece mucho más de eso, visita a un profesional de la salud.
  • Evolución. Mantente pendiente si el lunar crecer rápidamente.

Si notas alguno de estos cambios, saca cita con un dermatólogo para tratar el problema. 

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