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Representan peligro para la salud

¿Qué hay detrás de las bebidas energizantes y qué le hacen al cuerpo?

Conoce los efectos de estas bebidas, que son cada vez más populares y fáciles de comprar

  • Por El Tiempo / GDA
  • 20 MAY. 2019 - 10:26 AM
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Las bebidas energizantes tienen algunos riesgos si su consumo es excesivo. (Shutterstock)
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El trasnocho, la resaca, el cansancio de una larga semana o incluso mejorar la atención y la concentración. Parece que siempre hay una excusa para comprar una bebida energética y tomarla a todo momento como si se tratara de agua.

Y aunque hace unos años, por precio y oportunidad de compra, no eran tan sencillo acceder a ellas, hoy hay una enorme variedad de marcas, colores y sabores. Y todas, salvo sutiles diferencias, prometen lo mismo: recargar baterías y mejorar el rendimiento en un mundo cada vez más ‘activo’ y ‘competitivo’.

Por eso, conseguir una bebida energética es tan sencillo como comprar una botella de agua, o un jugo procesado, o un refresco. De hecho, muchas veces los almacenes ubican todos estos líquidos en el mismo lugar y en muchas ocasiones la variación en precios es mínima.

Pero estas bebidas no se hicieron para refrescar. De hecho, uno de los grandes problemas que se presenta con su consumo es que suelen ser confundidas con las bebidas hidratantes. Y su objetivo es totalmente diferente. Mientras que una está hecha para recuperar los líquidos que pierde el cuerpo durante la actividad física, la otra tiene como objetivo aumentar la energía, tienen un efecto estimulante.

Pero, hay algo todavía más importante: consumirlas en exceso puede traer complicaciones para la salud.

Empecemos por el principio

¿De qué están hechas? Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO), se componen de metilxantinas, carbohidratos, taurina, vitaminas y/o guaraná. Pero miremos cuál es la función de cada uno de estos componentes en el líquido.

El efecto estimulante de este tipo de bebidas obedece, principalmente, a sus altas concentraciones de metilxantinas, como por ejemplo la cafeína. Pero, también, hay otros tipos, como la teofilina y teobromina. Estas sustancias generan sensación de mejorar el ánimo y de disminución de la fatiga.

También ayudan a esto los carbohidratos, es decir, la alta concentración de azúcares como la sacarosa, glucosa, fructosa, maltrodextrina, galactosa y sucrosa y la taurina, un aminoácido presente en el cuerpo humano y que tiene funciones antioxidantes. Se encuentra también en la leche y las carnes. Se cree que combinado con la cafeína mejora el desempeño mental.

Estas bebidas también tienen concentraciones altas de sustancias derivadas de hierbas, como el extracto de guaraná, que sale de una planta silvestre de la Amazonía brasileña a la que se le atribuyen efectos beneficiosos para la salud como pérdida de peso, mantenimiento de la memoria y tratamiento de migraña entre otros.

Otros componentes menores que aparecen en la tabla de componentes con inositol, carnitina, pantoteato de calcio, biotina, glucoronolactona y ácido cítrico. También conservantes como benzoato de sodio, saborizantes como ácido cítrico y colorantes.

Efectos 'poco deseables' en el cuerpo

Según el FAO, el exceso de consumo de estos componentes puede traer efectos secundarios poco deseables para el cuerpo humano.

A nivel gastrointestinal: por el aumento en la producción de ácido gástrico puede ocasionar o aumentar dispepsia (sensación de llenura, pesadez), aumento del reflujo gastroesofágico y también casos de náuseas.

A nivel cardiovascular: aumenta la presión arterial y aceleran la frecuencia cardiaca ocasionado taquicardias, que pueden llevar a arritmias e incluso, en casos extremos, infarto agudo de miocardio.

A nivel renal: las metilxantinas, por su efecto diurético, contribuye al desarrollo de hipokalemia que es la pérdida de potasio en el cuerpo y puede predisponer a la presentación de arritmias cardíacas.

A nivel pulmonar: las metilxantinas aumentan la frecuencia respiratoria y en casos de intoxicación puede presentarse alcalosis respiratoria.

A nivel músculo esquelético: aumenta las contracciones del músculo estriado y relajación del músculo liso, hay disminución de la fatiga muscular. En casos de intoxicación pueden producirse temblor, pérdida del tono muscular, e incremento de la actividad muscular.

A nivel metabólico: pérdida de minerales como potasio, fósforo, magnesio en el cuerpo, así mismo se presenta un aumento de la glicemia (azúcar en la sangre) y de la temperatura corporal.

Poca información

Hay otro problema y es que la información nutricional que entregan los fabricantes no siempre es clara y no permite establecer con rigor si la cantidad de componentes está acorde con los parámetros exigidos por ley. También se permite la adición de las siguientes vitaminas: C, tiamina (B1), riboflavina (B2), niacina (B3), ácido pantoténico (B5), piridoxina (B6), hasta 20 mg de inositol (B8) y cianocobalamina (B12).

Pero, señaló el FAO, “al observar etiquetas nutricionales, algunas bebidas energizantes mencionan el contenido de estos componentes, pero no registran el valor que contienen. De otro lado, algunas marcas reportan su contenido en por ciento no siendo clara la información y otras bebidas reportan dentro de su composición Guaraná, pero no su cantidad y este extracto contiene cafeína en cantidades importantes que no se reflejan en la etiqueta, desconociendo el contenido total de este componente en la bebida”.

¿Hay algunas pautas de consumo responsable?

El equipo médico consultado coincidió, categóricamente, en una afirmación: “La recomendación es no consumir este tipo de bebidas”. Sin embargo, si decide hacerlo, debe tener claras algunas recomendaciones:

No es una bebida hidratante. Por lo tanto, si su finalidad es calmar la sed, la mejor recomendación es tomar agua.

- Es importante advertir que no se trata de medicamentos o complementos nutricionales, son bebidas cafeinadas.

- Es útil advertir que los niveles altos de cafeína se pueden relacionar con la presencia de manifestaciones como: taquicardia, irritabilidad y nerviosismo.

- En algunos países, las etiquetas incluyen avisos que recomiendan que no deban mezclarse con alcohol y que el uso debe ser ocasional, llegando a sugerir que no se debe exceder el consumo diario de dos latas de 8.3 onzas. 

- Precisamente, se cree de forma errónea que mezclar el alcohol con estas bebidas reduce la percepción de las alteraciones motoras. Pero, en realidad no hay evidencia que lo certifique eso, ni mejoría en la atención de las personas que lo hacen frente a las que sólo toman alcohol.

- Se recomienda no tomar estas bebidas durante la gestación y el período de lactancia.

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