Loader
Contaminantes emergentes

Residuos de fármacos y drogas ilícitas están contaminando los ríos del mundo

Los residuos farmacológicos que llegan a las aguas provienen de diferentes fuentes, por ejemplo, de drogas usadas a nivel agrícola o veterinario, así como de fármacos que algunas personas desechan por el baño

  • Por El Mercurio / GDA
  • 18 MAY. 2019 - 07:00 AM
Photo
Algunos residuos farmacológicos llegan a las aguas cuando algunas personas los desechan por el baño. (Shutterstock)
  • Compartir esta nota:

Ibuprofeno, lorazepam, paracetamol, aspirina, sildenafil (el principio activo del Viagra), así como cocaína y éxtasis, son algunos de los medicamentos y drogas con más presencia residual en las aguas de ríos y arroyos. Una serie de estudios realizados en diferentes países en el último año dan cuenta de los llamados "contaminantes emergentes", y la preocupación que generan por sus potenciales efectos negativos en el ecosistema y en la salud humana.

"Estos contaminantes incluyen diferentes compuestos, desde productos farmacéuticos y de cuidado personal (como cremas y lociones) hasta pesticidas y drogas; y se les llama ‘emergentes’ porque se están comenzando a identificar gracias a que los métodos analíticos actuales son más sofisticados y capaces de detectar concentraciones muy pequeñas", explica la doctora Elizabeth Garrido, directora de la Escuela de Ciencias Ambientales y Sustentabilidad de la Universidad Andrés Bello.

Los residuos farmacológicos que llegan a las aguas provienen de diferentes fuentes, por ejemplo, de drogas usadas a nivel agrícola o veterinario, así como de aquellos fármacos que algunas personas desechan por el baño. Por allí también se elimina a través de la orina: según una publicación del Colegio de Medicina de Harvard, el organismo solo metaboliza una parte de la mayoría de las drogas que se ingieren, mientras que alrededor del 50% o más son expulsadas por la orina. De ahí van a parar a los desagües y a las aguas superficiales.

Efecto incierto

En el país se han realizado estudios centrados en la presencia de pesticidas de uso agrícola, pero no en los residuos de fármacos y drogas. Europa y Estados Unidos llevan la delantera, pero la investigación sigue siendo escasa.

Hace dos años, investigadores españoles encontraron altas concentraciones de lorazepam en los dos ríos que cruzan Madrid, lo que fue asociado a un aumento entre la población hispana de ansiolíticos y antidepresivos. Algo similar se vio con el ibuprofeno en otras zonas de España y también en Francia.

A comienzos de mes, científicos del King’s College de Londres y de la Universidad de Suffolk anunciaron el hallazgo de una amplia variedad de productos químicos, entre ellos drogas y pesticidas, en diferentes ríos del Reino Unido.

Incluso, analizando muestras de camarón de río, hallaron residuos de cocaína y otras drogas ilícitas, como ketamina, en todos los especímenes estudiados.

"Aunque las concentraciones fueron bajas, pudimos identificar componentes que podrían ser preocupantes para el medio ambiente y, de manera crucial, que podrían representar un riesgo para la vida silvestre", explica el doctor Thomas Miller, autor principal del estudio.

Al otro lado de la cordillera, investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) se encontraron con una sorpresa al analizar las aguas de ríos argentinos: la alta presencia de sildenafil, el principio activo del Viagra, y de otras marcas de fármacos para la disfunción eréctil. Algo similar sucede con la carbamazepina, medicamento para tratar la epilepsia.

Para los autores, la presencia de estos residuos, después de su administración o uso, "se debe a que sus características refractarias no se eliminan en las plantas de tratamiento de aguas residuales convencionales y, por lo tanto, llegan a las aguas superficiales y los sistemas de purificación".

Pese a ello, es poco lo que se conoce aún sobre sus efectos en el ecosistema y en la salud humana. Algunos ya lo culpan por la mayor resistencia bacteriana a los antibióticos.

"Aunque están en bajas concentraciones, la preocupación radica en que hay una suma de compuestos que llegan al medio ambiente que no se degradan y se van acumulando con el tiempo", advierte la doctora Garrido, quien estima que es necesario visibilizar el tema y generar nuevas normativas sobre contaminación y tratamiento de las aguas.

"Habría que adicionar sistemas de tratamiento posteriores para eliminar estos compuestos". Hoy se elimina solo el 40% de estos residuos.

Para contribuir a la solución del problema, la Organización Mundial de la Salud ha propuesto crear centros de reciclaje de medicamentos vencidos o no usados, devolverlos a una farmacia o a un centro de salud, para su eliminación.

Los más dañinos

Esto ocurre, sobre todo, con drogas como ibuprofeno, diazepam y paracetamol, según estudios realizados en Europa. Allí también, el Instituto de Investigación Farmacológica Mario Negri, en Italia, determinó que, a partir de sus características físico-químicas, hay fármacos más tóxicos para el ambiente, como la amoxicilina, el atenolol, la ranitidina y la eritromicina, entre otros.

  • Compartir esta nota:
Volver Arriba