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La causa de la psoriasis sigue sin conocerse

Toma el control de la psoriasis

La experiencia de un joven que tras el huracán María, el estrés marcó su piel de por vida

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Los años universitarios son un periodo de desafíos en la vida del estudiante, por lo que no es de extrañar que hayan surgido diagnósticos de diversas condiciones como la psoriasis. (Shutterstock)
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Los años universitarios son un periodo de desafíos en la vida del estudiante. Y si a estos le sumas las consecuencias del peor evento atmosférico que ha trastocado la existencia de cada insular —como fue el huracán María— no es de extrañar que hayan surgido diagnósticos de diversas condiciones, en especial, una visible y permanente: la psoriasis.

Así fue la historia de Pedro [nombre ficticio], pero no dudo que haya otros que lleven la “procesión por dentro”.

“Tenía unas “capitas” [escamas] en la piel, pero pensaba que era resequedad”, recuerda. Llegó, entonces, el huracán... Luego, el regreso a la rutina ahogada en experiencias nunca vividas... Las clases se reanudaron, pero, todo cambió. El universitario, como la inmensa mayoría de los locales, no tenía luz, “tenía mil exámenes, las clases terminaban en diciembre, tenía que buscar un lugar dónde comer” y entre muchas otras vicisitudes que estaba enfrentando, su estrés alcanzó un nivel que nunca había sentido.

Fue, entonces, que se fijó más en la resequedad que exhibían sus codos. “Estaban súper resecos. De la nada, me empezaron a salir como unos callos en las palmas de las manos y en los dedos; en la cabeza, cuando me rascaba, se me salía la piel”, detalla.

Pedro se preocupó, habló con su mamá y visitaron a un dermatólogo, quien le confirmó el diagnóstico.

¿Psoriasis? “Ni sabía lo que era”, dice. El dermatólogo le explicó los pormenores de la condición, entre los que el universitario destaca que era de por vida y autoinmune.

Le inyectaron el medicamento en las áreas afectadas, logrando una mejoría. Sin embargo, el estrés continuaba y empeoró. “Me salió en las rodillas, en los dedos, fue más complicado; se ponía bien reseco y sangraba. En las partes que uno mueve, como las manos, se rompía la piel”, ilustra.

A su progenitora le dijo que lo que estaba sintiendo no era calidad de vida. “Mami, me duele demasiado; hasta escribir me duele” y “no me veía saludable”, explica. Volvieron al dermatólogo, comenzaron a inyectarlo mensualmente y “mejoré muchísimo”.

Los cambios que hizo

Si hay algo que empodera a un paciente es conocer. Pedro tomó acción para controlar la enfermedad siguiendo las instrucciones médicas y educándose. Porque sabe que la psoriasis, al igual que el tratamiento que recibe, comprometen el hígado, casi no consume alcohol; también maneja su estrés, usa jabones especiales  y cambió su dieta. Opta por quinua, pollo, leche de almendras, bajó dramáticamente las grasas y eliminó los lácteos.

El apoyo es un aliciente

A medida que sus familiares, amigos y su novia se fueron enterando, Pedro quedó en shock con la cantidad de gente cercana a él que también la padece; entre estos una prima y dos amigos. Es, precisamente, esta red de apoyo la que lo mantiene informado sobre noticias y estudios sobre la psoriasis. “Me estaba descascarando todo y ha significado mucho para mí, en especial, mi novia, el que estén conmigo, me apoyen y entiendan que es una condición que no tiene cura, pero sí hay soluciones para controlarla”, expresa.

Edúcate

  1. La causa de la psoriasis sigue sin aclararse. Aunque hay evidencia de predisposición genética, el papel del sistema inmune es también un tema de investigación. Sin embargo, ningún autoantígeno ha sido identificado.
  2. Incluso, puede ser provocada por desencadenantes externos e internos, incluidos traumatismos leves, quemaduras solares, infecciones, drogas sistémicas y estrés.
  3. Su síntoma principal son placas de piel irritadas, rojas y descamativas.
  4. Es una enfermedad crónica que suele aparecer y desaparecer. El objetivo principal del tratamiento es detener el crecimiento acelerado de las células cutáneas.
  5. No existe una cura, pero los síntomas se pueden controlar. Las medidas relacionadas con el estilo de vida, como aplicarse crema humectante, cambiar la dieta y controlar el estrés, son útiles.

Fuentes: Organización Mundial de la Salud, MedlinePlus de los Institutos Nacionales de la Salud, y Mayo Clinic

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