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Manejo de las emociones

Tu reacción al estrés puede afectar tu presión arterial

Control y calma son claves para mantener tu salud en los momentos de dificultad

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La meditación puede reducir tu presión arterial sistólica en 5 milímetros de mercurio (mm Hg) o más.
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Calmarte, aun cuando la incertidumbre que vivimos tras los terremotos y sus réplicas nos mantienen al borde de nuestras emociones, es lo mejor que puedes hacer por ti.

Este reclamo tiene visos de imposible, impensable… de ser muy difícil de llevarlo a la acción, sin embargo, es el bálsamo que le das a tu mente y a tu cuerpo para no desencadenar reacciones que pueden impactar tu salud. Una de estas es el aumento de la presión arterial.

MedlinePlus, la Biblioteca Nacional de Medicina de los Insitutos Nacionales de Salud, describe la presión arterial como la fuerza de la sangre al empujar contra las paredes de las arterias. Expone que cuando la presión arterial se mantiene mucho tiempo alta, hace que el corazón bombee con más fuerza y trabaje demasiado, lo que puede ocasionar serios problemas de salud, como ataque cardiaco, accidente cerebrovascular, insuficiencia cardiaca e insuficiencia renal.

Si eres hipertenso

Cuando padeces de presión arterial alta, la meta del tratamiento es mantenerla bajo control. Hay factores externos que pudieran afectarla aun cuando estés bajo tratamiento, como por ejemplo, la obesidad y la falta de ejercicio. No obstante, son modificables. Es decir, puedes hacer algo para cambiarlos. De esta forma evitas que el médico aumente la dosis del tratamiento o añada medicamentos.

Sin embargo, la carga emocional que llega con un desastre natural inesperado e incierto, como son los terremotos, si no es manejada correctamente, puede representar un riesgo significativo aun para los que están en tratamiento.

Por lo tanto, el llamado principal del cardiólogo Luis Molinary es a monitorear la presión arterial, ya sea en el hogar o en la oficina del médico. Además, “tus medicamentos para el tratamiento de la hipertensión tienen que estar en tu mochila de emergencia y no tomes ningún medicamento para la presión alta que no sea tuyo y que no te lo haya recetado tu médico”, advierte.

El doctor Molinary también enfatiza sobre la responsabilidad del paciente de conocer su cuerpo y tomar acción sobre cualquier señal de que algo no anda bien, en especial si también sufres de otras condiciones, como por ejemplo, diabetes. Si eres hipertenso y tienes dolor de cabeza, dolor de pecho, dolor en la parte de atrás del cuello, fatiga, palpitaciones y dificultad al respirar, tienes que buscar ayuda.

El cardiólogo advierte que conozcas la señal de un infarto: dolor en el pecho que se irradia al brazo izquierdo o a la quijada y, en las personas de edad avanzada, desorientación y sudoración con escalofríos.

Cuando no eres hipertenso

Así como la hipertensión es un factor de riesgo para un evento cardiovascular, la literatura científica ha descrito que el estrés, por sí mismo, también puede provocarlo. Así que, nuevamente, ¡calma!

“Las situaciones estresantes, ya sean los problemas familiares, sociales, económicos o la ansiedad que sientes por los sismos, pueden hacer que tu presión arterial aumente en forma transitoria”, dice el doctor Iván Altieri.

Esto no quiere decir que eres hipertenso, explica, sino que “hubo un evento en tu vida que te causó ese aumento en la presión transitoriamente”. El profesor de Medicina y Fisiología de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Ciencias Médicas y del Centro Cardiovascular de Puerto Rico a cargo de Investigacion Clínica y Básica y de los Fellows de Cardiología y Medicina Interna, argumenta que “si te sube la presión, siempre y cuando no sean unos niveles extremos, no debes sentir pánico” sino que, al igual que el doctor Molinary, recomienda el monitoreo constante de la presión y visitar al médico para la evaluación de rigor.

Las actividades que reducen el estrés pueden bajar la presión arterial

Según Mayo Clinic, dominar las técnicas de control del estrés puede generar cambios de comportamiento saludables, incluyendo aquellos que reducen la presión arterial. Existen muchas opciones para controlar el estrés. Por ejemplo:

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