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Recomendaciones para evitar que un cuidador se ‘queme’

Un compromiso con consecuencias

Asumir el rol de cuidador involuntariamente y sin estar preparados, aumenta el riesgo de sobrecarga o quemazón

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(Shutterstock)
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Es un hecho que las sociedades del mundo están enfrentando cambios demográficos que se han visto influenciados por diversos factores entre los que se encuentran los adelantos médicos y el acceso a mejores servicios de salud, entre otros. En este aspecto, Puerto Rico no está ajeno a esta realidad que ha ocasionado que el país esté envejeciendo.

De acuerdo con datos de la Organización de las Naciones Unidas, se estima que, a nivel mundial, la población de personas mayores de 60 años alcanzará la cifra de 2,000 millones para el año 2050, mientras que, en la isla, las proyecciones del Negociado del Censo para el año 2020 estiman que las personas mayores de 60 años representarán el 25.9% de la población del país y que el aumento en la población de edad avanzada continuará siendo la tendencia, alcanzando, en el 2050, el 37.2% de la población.

Con este panorama, cuidar de este segmento poblacional, tanto a nivel de política pública como familiar, presenta retos muy particulares, sobre todo en el aspecto de quién será el cuidador principal del adulto mayor. Esta función se ve influenciada por diversos factores no solo del adulto mayor, sino también de su núcleo familiar cercano.

El cuidador
“Se puede definir ser cuidador de muchas maneras, ya que existen múltiples contextos en donde los seres humanos ejercemos el rol de cuidador. Sin embargo, podemos establecer que un cuidador es toda aquella persona que asume la responsabilidad de cuidar a otro individuo, vigilarlo y atender sus necesidades”, explican la doctora Sonia L. Cepeda Hernández, directora del Programa Graduado en Consejería Psicológica de la Universidad Carlos Albizu (UCA); y Xavier Vázquez, estudiante del Programa Doctoral de Consejería Psicológica de la misma institución educativa. Ambos mencionan que se puede hablar de dos categorías de cuidadores: los cuidadores formales y los cuidadores informales. Los cuidadores informales son personas, amigos o familiares que cuidan sin recibir paga a cambio, mientras que los formales reciben una paga por su labor, además de contar con un adiestramiento formal para estos fines. 

“El nivel en que se asume el rol de cuidador dependerá de las necesidades de la persona o personas que tenemos a nuestro cuidado. Los cuidadores se vuelven, en muchas ocasiones, en el recurso primario para elaborar tareas o proveer cuidos específicos de acuerdo con sus necesidades”, señalan la doctora Cepeda Hernández y el estudiante graduado Vázquez, mientras explican que, “tras el crecimiento de la población envejeciente, será más la necesidad de cuidadores en la medida en que esta población sufra de deterioro en su capacidad de adaptación, áreas funcionales, de salud y sociales”.
Tanto Cepeda Hernández como Vázquez llaman la atención a que el proceso de envejecimiento poblacional en la isla agrava el cuadro, ante la posibilidad de que la mayor parte de los cuidadores también sean personas mayores, con sus propias necesidades. 

“El proceso de volverse en el cuidador de otro representa un compromiso inmenso debido a las modificaciones que deberá realizar a su estilo de vida, de acuerdo con las necesidades del individuo, lo cual puede interferir con el bienestar del cuidador”, explican la doctora Cepeda Hernández y Vázquez, quienes detallan que, en el escenario de que el cuidador sea un adulto mayor, también tiene que asumir sus propias limitaciones y condiciones las cuales pudieran interferir con sus deberes y experiencias como cuidador. 

Mujeres versus hombres
Aunque, según los entrevistados, lamentablemente, en Puerto Rico no existen estadísticas oficiales o actualizadas de la población de cuidadores, datos del National Aliance for Caregiving y AARP (Asociación Americana de Personas Retiradas) indican que aproximadamente 34.2 millones de americanos laboran como cuidadores informales para individuos de 50 años o más. 

Por su parte, información de la Oficina del Procurador de las Personas de Edad Avanzada detalla que, en la isla, el rol de cuidador recae principalmente en las mujeres, aunque organizaciones como AARP señalan que cada vez es más común que muchos hombres también asuman esta responsabilidad. 
De hecho, el informe Rompiendo estereotipos: un primer plano a los hombres cuidadores familiares (Breaking Stereotypes: Spotlight on Male Family Caregivers), de AARP, llama la atención a cómo el perfil del cuidador está cambiando en Estados Unidos, donde se estima que un 40 % de los cuidadores son hombres.

De acuerdo con los entrevistados, la literatura sobre el tema resalta que las mujeres tienden a resistir la búsqueda o la aceptación de la ayuda de otros, tanto en cuanto a servicios profesionales como de familiares y amigos, por lo cual tienden a sufrir de sobrecarga con mayor frecuencia. Por el contrario, los hombres tienden a recibir más ayuda de familiares e instituciones gubernamentales. 

“Estas diferencias observadas, por género, pueden estar relacionadas con factores socioculturales que promueven que las mujeres asuman el rol de cuidadoras. Como resultado, las mujeres están más dispuestas a asumir las responsabilidades del cuidado de otro por su propia voluntad”, exaltan los académicos, al agregar que es común que, al momento de planificar nuestra vida, no tomemos en consideración en el momento en que nosotros o algún familiar o amigo cercano presente la necesidad de un cuidador.

“Esta es una conversación que debemos tener para poder establecer alguna planificación de antemano y garantizar, en su momento, la adecuada distribución de responsabilidades y diversas alternativas de cuidado. De esta manera, la responsabilidad no recaerá en una sola persona”, recomiendan, al advertir que no hacer este ejercicio y asumir el rol de cuidador involuntariamente y sin estar preparados aumenta el riesgo de sobrecarga o quemazón, no importa si el cuidador es hombre o mujer.

“Convertirse en cuidador es un proceso que interrumpe el ritmo de la vida y limita el estilo de vida del individuo, lo cual puede generar o empeorar problemas físicos, mentales, sociales y económicos debido a la carga de sus responsabilidades”, destaca, por su lado, la doctora Cepeda Hernández, quien añade que existe el riesgo de que el cuidador se sienta tan abrumado por las necesidades del individuo que pudiera ser negligente hacia sus propias necesidades.

“El autocuidado es esencial para el cuidador, ya que ayuda a mantener su propia capacidad para manejar sus experiencias como cuidador y elaborar su rol adecuadamente. De no mantener su propio bienestar se podrá ver afectada su capacidad de adaptación a las experiencias que enfrentará como cuidador y pondrá en riesgo la continuidad del cuidado del individuo, resultando en un sentido de agotamiento físico y mental que caracteriza el síndrome del cuidador”, advierte la directora del Programa Graduado en Consejería Psicológica de la UCA.

Recomendaciones

Para evitar que un cuidador se ‘queme’ debe integrar en su rutina cualquier práctica o actividad que promueva el bienestar. Tanto la doctora Cepeda Hernández como el estudiante graduado Vázquez proponen:

  1. Comprometerte con el autocuidado como parte esencial de la tarea de cuidador/a.
  2. Desarrollar métodos de manejar y afrontar el estrés. Realizar actividades placenteras para ti. 
  3. Estar al tanto de tus emociones. Identifica cuando comiences a sentirte frustrado, abrumado o triste e inmediatamente busca apoyo. 
  4. Mantén buenas relaciones; no te aísles ni te aleje. Busca grupos de apoyo para cuidadores y ayuda externa adecuada para suplementar tus esfuerzos de cuidado. 
  5. Adiéstrate sobre las necesidades del individuo y las destrezas necesarias para ser cuidador para disminuir el riesgo de sobrecarga o estrés por inseguridad. Los cuidadores deben hacer lo posible para mantener una alianza con proveedores de servicios de salud y cuidadores secundarios para reducir su carga y minimizar las dificultades que enfrenten en sus labores. 
  6.  Acepta ayuda de otros. Existen organizaciones en Puerto Rico que ofrecen múltiples servicios de apoyo a cuidadores; haz el acercamiento.
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