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Es una enfermedad destructiva

Un diagnóstico temprano evita el daño articular

Evaluar los síntomas de la artritis reumatoidea y buscar tratamiento oportuno es esencial para tener una mejor función y calidad de vida

  • Por Redacción de Por Dentro
  • 15 DIC. 2019 - 06:00 AM
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Según define Medline Plus, la Biblioteca Nacional de Estados Unidos, adscrita a los Institutos Nacionales de la Salud, la artritis reumatoide es una forma de artritis que causa dolor, inflamación, rigidez y pérdida de la función de las articulaciones.

Es una enfermedad crónica y autoinmune en la que el cuerpo ataca principalmente las articulaciones y, al ser autoinmune, el cuerpo pierde la capacidad de reconocer lo que es propio y ve las articulaciones como extrañas, por eso comienza esa cascada inflamatoria que desencadena en esta condición”, relata la doctora Yvonne Font, reumatóloga con oficina en Guaynabo, quien agrega que el 70% de los casos afectan a mujeres entre los 35 y los 50 años.

Se estima que la prevalencia global de la artritis reumatoide, condición que afecta no solo la capacidad física de los pacientes, sino que también tiene un amplio impacto en su aspecto emocional, y su vida familiar, social y laboral, es de 1% de la población. En Estados Unidos se dice que aproximadamente 1.3 millones de estadounidenses tienen la enfermedad, mientras que, en la isla, un estudio realizado en el Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico encontró que una de cada 140 mujeres la padece.

Sin embargo, la doctora Font aclara que, si bien la causa absoluta de la artritis reumatoidea se desconoce, sí existe una predisposición genética, que, aunque insuficiente para que el paciente tenga el diagnóstico, pudiera combinarse con otros factores de riesgo para activar la enfermedad. Entre los detonantes externos que ocasionan la cascada inflamatoria que caracteriza a la artritis reumatoidea se encuentran: virus, bacterias, hormonas, eventos estresantes y el cigarrillo.

Más allá de las coyunturas

La doctora Font subraya, además, que, más allá de las coyunturas, la artritis reumatoide es una enfermedad sistémica que puede involucrar órganos o tejidos corporales importantes, como la piel, los ojos, el corazón, los pulmones, la sangre y el sistema neurológico, entre otros. Este cuadro puede complicarse en pacientes que tienen otras condiciones de salud, como, por ejemplo, diabetes poco controlada, lo que pudieran exacerbar los dolores crónicos.

La doctora Font recalca que esta es una enfermedad destructiva que puede dañar el hueso y el cartílago, haciendo que los tendones, los ligamentos y los músculos que dan estabilidad a la articulación se debiliten y dejen de funcionar con normalidad.

“Por eso, los reumatólogos tratamos de que, tan pronto el paciente entienda que tiene algún síntoma, busque ayuda y un diagnóstico, porque, mientras más rápido sea el diagnóstico, más rápido comenzamos el tratamiento y podemos evitar o retrasar el daño articular y las complicaciones de esta enfermedad a largo plazo”, resalta la especialista, al repasar los tres síntomas más relevantes:

  1. Rigidez en la mañana. “Es una rigidez que dura usualmente de media hora a una hora, y que empeora con el descanso o estar sentado y mejora con la actividad física y el movimiento”, dice la doctora Font.
  2. Dolor, principalmente en las articulaciones pequeñas de las manos, las muñecas y los pies. “Lo clásico es que se afecten más de cinco articulaciones (poliarticular). Es algo simétrico y bilateral”, dice la especialista.
  3. Hinchazón. Usualmente. no debe haber articulaciones hinchadas, a menos que el paciente tenga un trauma o un historial de gota, por ejemplo. “Pero, todo paciente que tenga una articulación hinchada por más de 4 a 6 semanas sin causa aparente ya esa es una bandera de alerta para que  se vaya a evaluar y descartar la posibilidad de que estemos ante un cuadro de una artritis autoinmune como la artritis reumatoidea”, enfatiza Font.

Otros síntomas son generalizados y pueden incluir: fiebre baja, cansancio y dolores musculares, por lo que a veces piensan que lo que tienen es un virus.

La reumatóloga destaca que igualmente importante es no confundir la artritis reumatoide con la osteoartritis, ya que esta esta última es una condición degenerativa que ocurre por el proceso de uso y desgaste. Además, empeora con la edad, con el sobrepeso y con trauma.

Importancia de un diagnóstico temprano

Los reumatólogos enfatizan la importancia de un diagnóstico temprano para evitar daños permanentes a las articulaciones e incapacidad.

“El daño es permanente porque la inflamación causa erosión del hueso y por eso queremos que el paciente llegue rápido a evaluarse y continúe tratamiento”, señala la doctora Font, “quien recalca que “un estudio encontró que más de 50% de los pacientes presentaron daño en las articulaciones en radiografía, dos años después de comenzados los síntomas de la enfermedad”. Añade que, si les hiciera un MRI a los pacientes, se podrían apreciar cambios y daño articular en 40% de los casos en los primeros seis meses de la enfermedad.

Para tener un diagnóstico de artritis reumatoide se debe realizar un historial porque hay más de 100 tipos de artritis inflamatorias.

“Obviamente, se van a descartar otras condiciones que puedan causar dolor en las articulaciones e inflamación, como gota, lupus, otras enfermedades colágenas o infeccionas y algunas malignidades, así que el historial debe ser bien abarcador”, indica Font. Recalca que en este historial se le dará especial énfasis a la cantidad de articulaciones involucradas, cuánto tiempo lleva el paciente con los síntomas, si además de dolor presenta hinchazón y si hay limitación de movimientos. En el examen físico se evaluará si hay sarpullido en la piel o inflamación en los ojos, además de auscultar órganos como el corazón y los pulmones.

El diagnóstico se confirma con pruebas de laboratorio como la conocida como proteína C reactiva, que mide este marcador de inflamación; y la prueba de velocidad de sedimentación eritrocítica (Sed Rate). Aunque estas pruebas no son específicas, sus altos niveles dan señal de una enfermedad más activa.

Hay otras pruebas de sangre con unos marcadores autoinmunes específicos como el factor reumatoideo y el anticuerpo en contra del péptido cíclico citrulinado (anti-CPT). Estas son más específicas y su presencia se correlaciona con una enfermedad más agresiva y erosiva.

Estas pruebas se pueden combinar con estudios radiográficos que pueden incluir desde placas sencillas y sonografías, hasta MRIs, buscando daño y pérdida de espacio en las articulaciones, así como erosiones en los huesos.

El reumatólogo es el médico especializado en el manejo las enfermedades autoinmunes y mientras más rápido llegue el paciente a la consulta para un diagnóstico preciso, más efectiva será su mejoría, previniendo el daño a largo plazo.

Tratamiento

De acuerdo con la doctora Font, en general se utilizan los analgésicos como el acetaminofén para aliviar el dolor; y los antiinflamatorios no esteroidales NSAIDs, como la aspirina y el ibuprofeno, para ayudar a aliviar el dolor y la inflamación. Pero, es importante que los pacientes sepan que estos medicamentos no retrasan ni detienen el progreso de la condición.

También se pueden utilizar corticoesteroides (esteroides) que sirven para aliviar el dolor y reducir la inflamación en situaciones agudas y por un período corto, ya que tienen efectos secundarios a largo plazo.

Entre los medicamentos que típicamente se utilizan para disminuir el dolor y la inflamación y que, además, retrasan o previenen el daño articular se encuentran los medicamentos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (DMARDs, por sus siglas en inglés) y los medicamentos biológicos, los cuales bloquean parte del sistema inmunológico que contribuye a la inflamación. De estos últimos, existen varias modalidades que se pueden administrar por boca, inyecciones o suero.

El objetivo del tratamiento es prevenir o controlar el daño articular, prevenir la pérdida de función y reducir el dolor para que los pacientes conserven su salud y su calidad de vida.

“Por eso es tan importante que el paciente sea cumplidor con la terapia y con sus citas médicas”, resalta Font, quien alerta sobre el impacto que esta condición crónica puede tener en la vida de los pacientes en los aspectos físico, emocional y económico.

“Tenemos que tomar en consideración todas estas cosas y trabajar con el paciente como un ente completo”, insiste la reumatóloga, al señalar que la fórmula ganadora es cuando, de ser necesario, se integran a otros profesionales de la salud como: ortopedas, fisiatras, psicólogos y nutricionistas que realmente, así como otros especialistas, si hay daños en otros órganos.

Consejos útiles

  • El paciente tiene que tener técnicas para el cuidado de las articulaciones.
  • El paciente tiene que llegar a un equilibrio entre actividad y descanso, cuando tiene la artritis reumatoide activa.
  • Tener una dieta saludable y mantener un peso adecuado.
  • Técnicas para el manejo de estrés por el impacto emocional y de vida en familia
  • Participar en grupos de apoyo para pacientes con artritis reumatoide.

“Un paciente educado sobre su enfermedad es un paciente que va a ser cumplidor con su tratamiento y con sus citas”, finaliza, diciendo la doctora Font.

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