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Algunos riesgos

¿Una cita con Dr. Internet?

Aunque el internet es un recurso muy valioso, si no se toman precauciones, estas consultas pueden ser peligrosas para la salud

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  • 08 ABR. 2019 - 07:00 AM
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Si te sientes mal, la primera línea de defensa debe ser tu médico de confianza. (Shutterstock)
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Solo requiere que tengas un dolor que no puedes explicar y una conexión a internet. En segundos y sin esperas, Dr. Google te ofrece miles de posibles diagnósticos, cada uno más grave que el anterior. Y, en lugar de tranquilizarte, ahora piensas que estás a punto de morir.

“No estás solo, buscar información de salud en Internet es cada vez más común. De hecho, hay estudios que apuntan a que 1 de cada 3 personas hace búsquedas en línea para diagnosticar algún síntoma (Pew Research Center). Aunque  Internet es un recurso muy valioso, si no se toman precauciones, estas consultas pueden ser peligrosas para la salud”, expresa el doctor Benjamín Santiago, vicepresidente de manejo clínico de Triple-S Salud. 

Tres riesgos de los autodiagnósticos en línea
Los riesgos son muchos, pero el galeno se concentró en tres. “Primero, nos sometemos a una ansiedad innecesaria y dañina, porque no tenemos el entrenamiento para identificar la condición correctamente; segundo, hay personas que por miedo, entonces, deciden posponer la consulta con el médico y ahí perdemos la oportunidad de tratar a tiempo la verdadera causa de los síntomas; tercero, nos exponemos a información incorrecta y promoción de tratamientos que no están basados en evidencia científica, lo que puede empeorar la situación de salud y afectar tus finanzas”, asegura.

La realidad es que si te sientes mal, la primera línea de defensa debe ser tu médico de confianza. No hay algoritmos de búsqueda que sean más efectivos que una rigurosa preparación médica y la experiencia que se obtiene al diagnosticar en la vida real.

¿Eliminamos los sitios dedicados a la salud? 
Todo lo contrario. Internet es un excelente recurso para aprender, prepararte para hacerle mejores preguntas a tu médico y tomar un papel activo en el cuidado de tu salud, asegura.

Lo que pasa es que tenemos que acercarnos a esas fuentes de forma crítica y hacernos varias preguntas para evaluar su calidad y veracidad. Por ejemplo: de quién viene la información y si tiene la preparación necesaria; cuándo se publicó y si todavía está al día; es una opinión o está basada en un estudio; si hay datos y estadísticas, ¿menciona las fuentes, son de confiar? Parece mucho trabajo, pero nos ayuda a separar la paja del trigo y a evitar confusiones.

Una alternativa es consultar los sitios de salud que están relacionados a instituciones gubernamentales (.gov), organizaciones sin fines de lucro (.org) y a universidades (.edu). Por lo general, estos son los lugares en los que se puede encontrar la información más veraz. 

Así que, la próxima vez que sientas un dolor raro o te sientas mal, haz cita con tu médico y, mientras tanto, consulta fuentes buenas en  Internet para que vayas bien preparado.

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