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Una mutación clave

Una variación genética que inhibe el apetito podría combatir la obesidad

Este hallazgo podría conducir al desarrollo de nuevos medicamentos que imiten el efecto protector de las variantes genéticas identificadas para lograr o mantener la pérdida de peso y reducir el desarrollo de enfermedades

  • Por El Mercurio / GDA
  • 01 MAY. 2019 - 11:10 AM
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La genética juega un papel importante entre los motivos por los que algunas personas son obesas. (Shutterstock)
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Dos nuevos estudios confirman la existencia de variantes genéticas que protegen a algunas personas de volverse obesas. Y una mutación en particular, que inhibe o "apaga" el apetito en quienes no tienen problemas de peso, podría llevar al desarrollo de terapias que ayuden a combatir la obesidad. Eso es lo que esperan investigadores de la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, autores de uno de los trabajos publicados en la revista Cell.

"Este estudio revela el hecho de que la genética juega un papel importante entre los motivos por los que algunas personas son obesas, y por los que algunas personas tienen la suerte de tener genes que las protegen de la obesidad", dice la profesora Sadaf Farooqi, del Laboratorio de Investigación Metabólica de Cambridge.

Uno de los genes que se sabe que desempeña un papel clave en la regulación del peso es el MC4R, que codifica el receptor de melanocortina 4. Según explica Farooqi, este receptor actúa como un interruptor en el cerebro para suprimir el apetito. El problema está en que hay personas con variantes genéticas que alteran este receptor, lo que las hace ganar peso fácilmente.

Farooqi junto con sus colegas identificaron 61 variantes genéticas en el gen MC4R, que aumentan la actividad de este receptor cerebral, algunos de los cuales pueden proteger a las personas contra el sobrepeso.

Contra el prejuicio

Para la investigación analizaron datos de ADN del Biobanco del Reino Unido, que incluye a medio millón de personas de entre 40 y 69 años, a quienes además hicieron un seguimiento de salud durante varios años.

Alrededor del 6% de los participantes en el estudio poseían mutaciones genéticas que hicieron que el receptor permaneciera "encendido". Las personas con dos copias de estas variantes particulares (1 en más de 1,000 personas) eran, en promedio, 7 libras más delgadas que aquellas que no portaban las variantes. Además, tenían un riesgo 50% menor de diabetes tipo 2 y de enfermedad cardíaca.

Este hallazgo, enfatizan, podría conducir al desarrollo de nuevos medicamentos que imiten el efecto protector de estas variantes genéticas para lograr o mantener la pérdida de peso y, además, reducir la posibilidad de sufrir diabetes tipo 2 y problemas cardiovasculares.

El doctor Rodrigo Muñoz, director del Centro de Tratamiento de la Obesidad de la Red de Salud UC Christus, destaca la importancia del hallazgo.

"Cada vez que se identifica una vía fisiológica, metabólica o molecular que se asocia a un efecto benéfico de inmediato se transforma en un blanco terapéutico. Pero eso lleva años", advierte.

De todas formas, enfatiza, estos resultados ayudan a luchar contra los estigmas y prejuicios.

"La obesidad es una enfermedad muy compleja, en la que no solo influyen los hábitos de la persona, sino que también hay factores genéticos involucrados".

En el otro estudio, realizado en el Hospital General de Massachusetts (Estados Unidos), se analizó una forma de predecir, a partir de una gran colección de pequeñas variaciones en el ADN, qué persona está destinada a ser obesa o no.

Los científicos elaboraron una puntuación de riesgo de obesidad basada en alteraciones del ADN en dos millones de lugares en el genoma. Las personas con las puntuaciones más altas pesaban 39 libras más en promedio que las que tenían las puntuaciones más bajas.

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