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Perfil

Vive con lupus desde los 14 años

Para Angeliz Torres López, lo más importante es mantener un balance en su diario vivir

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Angeliz Torres López afirma que su diagnóstico no ha frenado su empeño de superarse y educarse. (Foto Vanessa Serra)
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Cuando a Angeliz Torres López le dijeron que sus dolores y malestares tenían su origen en una enfermedad autoinmune que afecta diferentes órganos vitales,  lupus eritematoso sistémico (LES), no la tomó por sorpresa. Tenía 14 años, pero recuerda  que  había una campaña educativa  y cada vez que escuchaba sobre los síntomas de la enfermedad, le decía a su madre que eran los mismos que ella sentía.

“Cuando me lo diagnosticaron no me sorprendió, aunque mi mamá se puso a llorar. Yo estaba empezando secundaria y perdí mis primeros días de clases  por estar en el hospital”, cuenta Torres, hoy de 27 años, quien trabaja en el desarrollo de estrategias de comunicaciones con el conglomerado de agencias de publicidad   WPP.

“Es el grupo más grande de servicios de comunicaciones en el mundo. Trabajo con clientes en los mercados de Puerto Rico y el segmento multicultural en Estados Unidos desde las oficinas de Grey Puerto Rico”, agrega la joven.

Su diagnóstico  no ha frenado su empeño de  superarse y educarse, tanto sobre  la  enfermedad que padece, como para labrarse una carrera profesional, aunque  acepta que no ha sido fácil.

“Luego de que el pediatra vio los resultados de análisis de  sangre  le dijo a mis padres que debía hospitalizarme”, cuenta Angeliz, quien dice que en ese momento le diagnosticaron enfermedad del riñón y comenzó un tratamiento con dosis altas de prednisona e hidroxicloroquina (plaquenil). “Pero  ahora mismo todo está  bajo control”.

De hecho, afirma que   la enfermedad está controlada con dosis  bajas de medicamentos de mantenimiento y   cannabis medicinal.

“El cannabis me ha ayudado mucho para disminuir la inflamación y los dolores, al punto de que uno de los medicamentos más costosos que tomaba me lo quitaron”, explica la joven publicista. Pero  señala que  su uso es   bajo supervisión médica y ella siempre hace su investigación sobre las cepas disponibles, sus características y cuáles serían sus mejores opciones para tratar sus síntomas.

Pero la joven acepta que  hay  días buenos y otros que no lo son tanto, aunque asegura que siempre ha podido hacer su trabajo y cumplir con sus deberes.

 “Hay días malos en los que no me puedo levantar de mi cama y  he tenido que llamar a la oficina para decirles que voy a trabajar desde la casa. En ese sentido, he tenido suerte de tener esa flexibilidad”, afirma.

Pero más que nada, cree que  lo más importante es vivir un día a la vez. “Mantener un balance en el diario vivir, aunque a veces sea difícil, me ha ayudado a mantener mi condición bajo control. Trato de comer bien, aunque me doy mis gustitos, dormir bien, manejar mi tiempo ‘to the best of my ability’ y trato de no traer trabajo a casa”, agrega la  comunicadora. 

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