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Avance prometedor

¿Y si el cuerpo mismo trata la diabetes?

Investigadores han descubierto que cierto tipo de células puede modificar su función original y empezar a producir insulina

  • Por El Comercio / GDA
  • 16 NOV. 2019 - 06:00 AM
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Unas 422 millones de personas, aproximadamente, presentan diabetes en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud. (Pixabay)
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En el colegio nos han enseñado que cada célula adulta del organismo cumple una función específica. Pero como muchas cosas que nos dicen de pequeños, no es completamente cierto. Un equipo internacional de investigadores -liderado por el profesor Pedro Herrera- ha descubierto que ciertos tipo de células pancreáticas son capaces de cambiar su función original y empezar a producir insulina cuando esta hormona escasea; en otras palabras, ante casos de diabetes. 

Una ayuda
En primer término, es necesario precisar que el páncreas humano alberga varios tipos de células endocrinas (alfa, beta, delta, gamma, entre otras) que producen diferentes hormonas responsables de regular los niveles de azúcar en la sangre, entre ellas la insulina. Juntas, forman pequeños grupos conocidos como islotes pancreáticos o islotes de Langerhans.

La diabetes se presenta en dos escenarios. En el primero, el sistema inmunitario destruye las células pancreáticas beta, productoras de insulina. En el segundo, el organismo se resiste a los efectos de esa hormona. Nos referimos a las diabetes tipo 1 y 2, respectivamente.

El equipo de Herrera, de la Universidad de Ginebra (Suiza), analizó las células del páncreas en ratones y descubrió que a través de un mecanismo espontáneo, las células alfa, productoras de glucagón, y delta, generadoras de somatostatina, cambian de identidad y empiezan a producir insulina, con el fin de hacer el trabajo de las células beta faltantes.

Para comprobar que este fenómeno se diese también en humanos, los expertos reconstruyeron pseudoislotes pancreáticos, que tenían solo células alfa y gamma, provenientes de personas con diabetes y sin ella.

Para tratar de amplificar los efectos de estos dos tipos, se les agregaron genes asociados a la producción de insulina en las células beta.Una semana después de que comenzara el experimento, el 30% de las células alfa estaban secretando insulina. En el caso de las gamma, los resultados fueron más prometedores.

El segundo paso fue trasplantar los pseudoislotes de células humanas alfa modificadas en ratones diabéticos.

"Las células humanas demostraron ser muy efectivas. Los ratones se recuperaron", detalla Herrera. "Y como se esperaba, cuando se retiraron estos trasplantes de células humanas, los ratones se volvieron diabéticos nuevamente", agrega.

Otro punto clave es que las células alfa modificadas no despiertan una fuerte respuesta autoinmune; es decir, en casos de diabetes tipo 1, el organismo no las elimina en la misma medida en que lo hace con las beta.

Avance prometedor

"La idea de usar las capacidades regenerativas intrínsecas del cuerpo humano tiene sentido aquí", enfatiza Pedro Herrera. Sin embargo, todavía se necesita más investigación antes de que estos resultados se transformen en un método aplicable al ser humano.

Jesús Rocca, endocrinólogo de la clínica Ricardo Palma, que no participó en este estudio, indica que estos hallazgos son muy prometedores. Pero sostiene que quizás beneficiaría más a los diabéticos tipo 1, ya que estos "no producen insulina, y si se logra que las alfa liberen la hormona, se va a lograr un control de la glucosa". En cambio, en la diabetes tipo 2, el problema en sí no es la falta de insulina, sino que esta no funciona adecuadamente, ya que el cuerpo ha desarrollado una resistencia a sus efectos.

"Creo que en los casos de diabetes tipo 2, estos hallazgos ayudarían pero no resolverían todo el problema. En el tipo 1, tal vez sí", sostiene.

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